Si no me llego a coscar a tiempo, desaparezco de la nube. Estoy en rehabilitación dactilar, recuperando el movimiento de los dedos para pulsar con la fuerza y acierto suficiente como para volver a publicar un artículo. Creo que voy por el buen camino, me empeño con tenaz voluntad y esfuerzo. Espero estar en condiciones normales en el segundo o tercer párrafo, sin prometer nada de antemano.
Entre calores, tormentas y demás mierdas meteorológicas, que nos conducen a un futuro impredecible sobre la supervivencia de nuestros descendientes, seguimos respirando con la regularidad acostumbrada, cosa que ya es algo positivo. Por el momento.
Ahora es como si iniciara una nueva temporada, después del vacío dejado durante dos meses y medio. ¡Joder, cuánto tiempo!
No hay vuelta atrás. Voy a asomar el hocico un poco y mi pretensión es que no me lo partan (cosa que se puede hacer sin ningún impedimento, faltaría sólo algún puñetazo que otro nada más) como le ocurren a algunos, que por opinar sobre algo en lo que creen, siempre hay una masa expectante a la que cae y con diferente criterio, o por enredar, hacerse notar u otra motivación; aplastan al pronunciante hasta la extenuación.
Es lo que tiene la red interestelar de comunicación, estamos todos al quite y en disposición de ofrecer nuestro servicio, para el esclarecimiento de cualquier opinión distinta al interés propio, y así menospreciar, minusvalorar, e incluso vilipendiar a quien se ponga por delante.
De las distintas lecturas que uno tiene a bien ejercer alguna vez que otra, se encuentra el artículo de Javier Marías en el periódico "El Paísss". En una de sus opiniones, venía a otorgar a Gloria Fuertes la categoría de poetisa de segunda división ( símil entendible en el general orden calificativo de actividades en cualquier tema) o cuanto menos, no la aupaba al nivel donde se encuentran los grandes líderes del arte poético.
Creo que algo sabrá el susodicho escritor sobre el tema escrituril, cuando es miembro de la academia de la lengua, licenciado en filosofía y letras, profesor de literatura, traductor y otros berenjenales más; como para por lo menos tener en consideración su opinión.
Quien no se va a pronunciar al respecto sobre la categoría de la admirada Gloria, aunque tenga mi opinión, soy yo; por la obvia circunstancia de mi nula influencia en la opinión general, al ser intranscendente, igual que mi capacidad crítica sobre la poesía, y por no cansinar.
Pues dicho palabrerío, escrito por el tal Marías; ha sido pisoteado, arrastrado por el fango y machacado con martillos de palabras burdas y calificativos denigrantes hacia el caballero.
Pero, ¿quién se ha creído el Javier Marías que es él?, se preguntan algunos; defensores estos de la gracia que le hacían las rimas de la señora, cuando los más críticos en su vertiente negativa, eran niños y se ponían delante de la televisión para ver "Un globo, dos globos tres globos"; y después, seguro que no han vuelto a leer o escuchar una estrofa de algún poema suyo; y si la han seguido leyendo, no admiten otra opinión distinta a su criterio; igual que los jóvenes que han saltado al unísono haciendo papilla al osado.
Suele pasar con acostumbrada incidencia, la espera paciente del depredador lingüístico o de otro tipo, que al atacar sin decoro y con total desparpajo, inca el diente en la yugular de aquél que ose pronunciarse en los medios. Y claro, está tuiter y por ende, su primo feisbuc; donde la ocultación de la personalidad y aún sin esconderse, hace que cualquiera pueda expresar con total impunidad, el desparrame verborreico hacia, o contra quien asome la patita.
Leo novelas de Marías, pero no soy su abogado, ni falta le hará que nadie le defienda (y menos yo) pero me parecía que citando ésta anécdota, también era motivo para una pequeña mención de uno de los escritores contemporáneos vivos que más ha hecho por la divulgación de la lengua castellana en el exterior de
"Mi querida España,
ésta España mía (viva),
ésta España nuestra (muerta)"
entre paréntesis la original censurada por el régimen franquista.
"Ahora te despiertan,
versos de poetas,
¿dónde están tus ojos?
¿dónde están tus manos?
¿dónde tu cabeza?" ...
¿Recordáis a Cecilia? Si no es así, a documentarse en el yutube. Adelanto el dato de que fue una cantautora de los años del agonizante franquismo y principio de la transición, añorada por su fallecimiento prematuro en 1976.
En la otra esquina, aparecen al hacer el giro, diferentes asuntos de los que voy a tomar alguno, por seguir metiendo bulla; ya que estoy metido hasta las cejas, no es cuestión de pararse ahora y dejar la hoja a medio escribir. Además, después de lo que me he callado durante tanto tiempo, por dos gilipolleces más, no creo que nadie se moleste.
Antes de meter la gamba, espero seguir contando con el beneplácito de la lectura de los que habitualmente lo hacéis y así, continuéis alimentando mi ego, con un simple silencio reflejado en las estadísticas de lectores, acepto también puñaladas traperas; total, para eso estamos. Y aunque no creo que vaya a cambiar ni en corto ni a largo plazo, algo aprenderé con algún comentario que me ponga en mi sitio.
Solemos no comentar cuando algo no es de nuestro agrado o pasamos por alto, sin detenernos a mostrar nuestras discrepancias con un texto, que creo haría más bien que mal expresar nuestra discordancia, pero a la vez la educación y el deseo de mostrarnos textualmente correctos, nos impide reflejar lo que podamos pensar. Mis opiniones con otros autores geoplutenses, son sinceras y alguna que otra vez he mostrado mi discrepancia, no en la estructura del texto (no tengo cultura para corregir nada relacionado con ello) sino en cualquier opinión mostrada en algún articulo. Mas al observar en general todo tipo de comentarios en distintas publicaciones, todo son halagos y bonitas palabras.
Entiendo la camaradería y el compañerismo, así como la amistad que surge en las relaciones bitacorenses, y tampoco es cuestión de hacer críticas negativas cuando existe un lazo común donde la gente se siente a gusto.
Me gustaría tener más discusiones que salen a la luz sobre temas de actualidad o de otro tipo en general, y sin embargo cuando me dispongo a hacerlo, me echo para atrás, pensando que no merece la pena, pero como he dicho anteriormente, algún zasca he metido, eso sí, con respeto e intentando forzar un coloquio ameno.
Estoy pensando...
Otra bola, para seguir entre vosotros un ratito más.
Empiezo a sentir el cansancio producido por el parón letreril, pero mi orgullo y profesionalidad, impiden efectuar una parada de alivio con estiramientos y masajes musculares, con vistas a una relajación estimulante de la psique, así como física de las articulaciones dediles, que tras tanta inactividad con una aparición a saco, sin poner a buen recaudo las elementales recomendaciones de una buena práctica de ejercicio físico, se verán aquellos mencionados anteriormente, afectados con distorsiones mentales y agujetas posteriores.
Pensaba meter otro tema de discusión, dado el impulso que llevo, mas pero aún sin embargo, corto y pego.

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