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lunes, 14 de marzo de 2016

LA LUZ SIN BRILLO

      Antiguas edificaciones de la c/ Bravo Murillo 1985. Donde                             se construiría el "Triángulo de oro". Pinterest.                                                                                           


Hoy toca tema serio y con un criterio lo más acorde con mis convicciones y la razón del sentido común, según entiendo debe ser éste.
Estaba una noche a solas, sin presencia humana cercana, ni la luminaria estelar de rayos refractarios de nuestro satélite. Por no haber, no había ni aire (sólo me pasaba a mí la falta de aire, que raro). De ahí que aunque a solas, estaba enganchao por medio de mascarilla a una botella de oxígeno, tampoco es el caso que por falta de tan preciada composición de gases respiratorios, me deje diñarla así como tal cosa, sin avisar y encima sólo, para quedarme allí tirado cual bicho insignificante que todo aquél que me viera, pensara en un despreciable borracho y me dejaran sin asistencia, o por lo menos una llamada al 00037829471, o tal vez al 34327900675518000 más fácil de recordar y con mejores servicios prestados ante casos en dichas situaciones, donde sólo tienen que ocuparse de meter el cuerpo inmóvil en una bolsa de plástico negra con cremallera (si, como en las pelis) y una vez introducido en el furgón, se me llevaría a una fosa profunda que tirarían allí el cuerpo con bolsa, se taparía con tierra y el hoyo daría el aspecto de ejercer la función para alguna obra inminente.
 Y todo ello sucedería, por no hacer algún paseante que se encontrara al susodicho humano (usease mi menda), tendido por la falta de aire, al encontrarme solo y dando la sensación de ser un borracho cualquiera. Como decía, ocurriría por no querer hacerme el boca a boca, insuflándome un poquito de aire y salvándome la vida; pero claro, ante la posibilidad de un traspaso de vómito, pues ya me dirá el que tiene la boca para recibir semejante caudal de elementos orgánicos mezclados con alcohol. 
Todo esto está en el pensamiento de aquél o aquella, que pasara o pasase junto al susodicho humano, en el hipotético caso que no me encontrara unido a mi botella de oxígeno, por medio de máscara o cable clínico con bifurcación para los orificios narigudos, hechos a efectos prácticos de posibilitar la introducción del gas, cumpliendo el cometido idéntico a la mascarilla y desarrollando la función que sobre una idea plasmada sobre papel, se diseñó.
Pues así estaba con mis rollos macabeos, dándole vueltas al circuito neuronal, por si me encontraba con la solitaria, (esa que aún circula a su bola sin molestar todavía) para pedirle explicaciones del por qué de su actitud de insolidaridad con el grupo y esa es la reseña de mi pensamiento a solas, sin más; no hay nada destacable ni interesante en esa noche en la que pensaba a solas. Si no las tengo todas juntas (las neuronas) me puede salir cualquier churro, como así ha sido.
La mente, esa gran desconocida. Dicen, se comenta o he leído, también puede ser que lo haya escuchado, que conocemos el funcionamiento de nuestro cerebro en una proporción aproximada del 12-16%. Dato para cubrir expediente.
Por muchos años que estemos juntos (cerebro y cuerpo), nunca llegaremos (personalmente) a desarrollar una opción clara de disponibilidad de uno respecto al otro, cada uno por su lado, sí de acuerdo que pienso, voy a mover una mano y la muevo, o no. Y ¿Quién no quiere mover la mano?, ¿la mente o el cuerpo?. Qué dicotomía, aunque sea la de él (el cerebro), seguirá intrigando a todo bicho viviente.
Pero, y si los no vivientes, aquellos los llamados inertes por su falta de movimiento como vegetales, minerales y compuestos químicos que pululan por nuestro campo gravitacional, no se movieran por que no quieran o quisieran o quisiesen. Eso es un enigma de difícil solución, por muchas vueltas que nuestra mente quiera darle.
Hoy es uno de esos días en los que me da igual seguir o plantarme. Por cierto, voy a terminar con un dicho o coletilla que empleaba un profesor, aunque a mí no me dio clase, se lo he leído comentar a compañeros de promociones anteriores a la que yo formé parte dentro de la misma institución. 
Con lo siguiente que finaliza la paliza, el dato y la medio bola-micro relato, creo haber cumplido con creces, si no, ya el título avisa, haber haylo, que luzca es algo que usted le dé por frotar y se produzca el milagro. Y así hasta las tantas o tantos o tontas o tontos.
- FLORECE DONDE TE PLANTEN.
(Acabo de leer el post, después de mucho tiempo. Menudo ñordo. No me entero de ná. Lo dejo para vergüenza personal y como ejemplo de lo que no se debe hacer con las palabras.)



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