Fot. J.C. Pérez. Huéscar. Vista desde la atalaya de la sierra de la Encantada. Panoramio.
Alguna vez oí, iluso de mí
allá, cuando los tiempos sonreían
a la luz de alegre sones que abrían
puertas, de torretas donde viví
Voces infames que siempre temí
anunciaban gestas que sugerían
derrotas y lamentos pasarían
de tormentas que olvidé y suprimí
Mientras se engalanan los torreones
otorgando brillo y esplendor fingido
los cimientos se van resquebrajando
Enormes murallas tiemblan rogando
frenar la caída, dignos blasones
levantarán el castillo que cuido.

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