
Fot. Acusticalennon. - Huéscar, primavera
Me reclama la bicha una proclama, y estoy dispuesto a complacerla en todas sus demandas. Aquí dispuesto me hallo, por si en algo que disponga mi palabrerío pudiera resolver cualquier dispendio, con la clara intención de agradar al lector, que con tanto apremio me solicita la tal bicharraca.
La llevo en las entrañas, y no puedo deshacerme de ella por más que lo intente, corroe toda intención que aplaque esta voluntad, que otorga una pasividad para deletrear, llenando de párrafos la blancura de la pantalla.
Mas también tengo que saciar mi ansia viva, por ponerme delante del teclado, que con la exigencia de la que te cuento, ayuda a colocar otra parrafada.
Ahora, voy a pensar a qué dedico mi tiempo libre. Hay mucha tralla que contar, pero solo aportaré a mi espacio un tema en particular, aunque conociéndome como me conocéis, ya sabréis que no me limitaré a un asunto nada más, y también supondréis que lo mismo corto dentro de un parrafillo más y nos quedamos todos tan contentos o cortados por la mitad.
Bueno, al lío que mucha agua lleva el río.
Antes de nada, mostrar mi asombro por el palabrerío que se forma en G+. Madre mía la de comunidades, colecciones y gentío que se forma, cada cuál con sus movidas y rollos; escritores con libros publicados, escritores sin libros publicados, poetas con libros publicados, poetas sin libros publicados, fotógrafos, pintores, dibujantes; artistas en mayúsculas, artistas en minúsculas, artistas y pretendientes a artistas. Menudo mogollón.
Como para estar al loro de todo, o pendiente a tope de lo que le llega a uno. Disculpas anticipadas si no atiendo debidamente a quien me lea y mi correspondiente respuesta, la bicha me tiene pillao y me entretiene con diferentes asuntos, pero que para lo que haga falta, la ronda la pago yo.
Vamos al tomate que interesa.
El futbol es así.
Luego sigo, que me ha dao el yuyu.
Octubre avanza y entramos por la puerta que nos acorta el camino, lentamente cambian nuestros sentidos, percibiendo otros estados anímicos, esperando diferentes deseos que culminen con la consecución por lo que la lucha se inició.
El verano nos da una tregua en la proposición establecida, y en cada paso que nos acerca a la propuesta hecha a largo plazo, la puerta aguanta estoicamente nuestra llegada, con nuevas pruebas de aprobación para que sea un hecho el intento de pasar sin reproches a nuestra actitud.
Las hojas caen lentamente, sin aspavientos se van amontonando, y nuestro carácter se cubre de nubarrones, ante la inminente lluvia que nos mojará el rostro graso, haciendo frente al temporal con grandes dosis de valentía.
Pues mirando y leyendo despacio este panfletillo, y enterándome de lo que he escrito, bien pudiera ser empleado en otra ocasión para un relatillo. Por cierto; con la vena que me ha dao por recitar "peomas" parece que no sé hacer otra cosa, pero si que le estoy tomando gusto al "peoma", cosa que no me desagrada.
Me gusta cambiar las palabras o inventar, aunque no tengan sentido, pero ya que estamos escribiendo, se hace para deleitar el gusto de quien lo hace.
El relato que espera no sé si ponerlo corto o largo. Estoy lleno de dudas y el que duda no es traidor. Aunque, para, aún, sin embargo; lo tomo corto y solo; pa toa esta gente con leche.
Hace ya, casi desde el inicio de la parrafada, que perdí el oremus. Normal al andar sin pensamientos relacionados con lo que en un principio iba a tratar, que tampoco era algo definido. He empleado esa definición de despiste porque el norte si sé dónde está.
Dato: - En las piedras, la zona húmeda y donde crece el musgo está orientado al norte. En la noche, la estrella polar indica el norte. En los tocones de los árboles cortados, las capas están más desarrolladas y son más anchas en la parte que mira al sur.
Es más, la orientación es determinar la dirección norte-sur. Como la dirección geográfica no coincide con la magnética, puede hacerse con respecto a ambas. Para orientarse con respecto al norte geográfico hay que hallar el "azimut", y para hacerlo con respecto al magnético, el "rumbo".
Buscar en el diccionario para orientarse con las palabras entrecomilladas, porque hoy no hay clase, es sábado y no es lectivo.
Me piro, no sé dónde, pues no veo la estrella polar.
Hace ya, casi desde el inicio de la parrafada, que perdí el oremus. Normal al andar sin pensamientos relacionados con lo que en un principio iba a tratar, que tampoco era algo definido. He empleado esa definición de despiste porque el norte si sé dónde está.
Dato: - En las piedras, la zona húmeda y donde crece el musgo está orientado al norte. En la noche, la estrella polar indica el norte. En los tocones de los árboles cortados, las capas están más desarrolladas y son más anchas en la parte que mira al sur.
Es más, la orientación es determinar la dirección norte-sur. Como la dirección geográfica no coincide con la magnética, puede hacerse con respecto a ambas. Para orientarse con respecto al norte geográfico hay que hallar el "azimut", y para hacerlo con respecto al magnético, el "rumbo".
Buscar en el diccionario para orientarse con las palabras entrecomilladas, porque hoy no hay clase, es sábado y no es lectivo.
Me piro, no sé dónde, pues no veo la estrella polar.
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