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miércoles, 20 de diciembre de 2017

UN NUEVO DÍA

   Alfred Sisley. - Printemps aux environs de París. www.lesarbres.fr/peinture-600-1236-huile----1001-1133.html






Triste monotonía, acentuada por la pesada carga melancólica de unos pensamientos nostálgicos de antaño.
Lastimosa certeza, de unos futuros presagios, alentados por la memoria  en un dudoso porvenir.
Quimérica ilusión, aplastada por ingentes dudas creadas por una realidad caprichosa, empeñada en mostrar resuelta y claramente, la viva imagen de una fantasía destrozada.
Nítidas imágenes, de la más cruda sensación de impotencia, tras el indiscutible paso del destino, machacando  todo aquello que genere esperanza.
Aleatoria cascada de infortunios, amontonados obsesivamente por conductas perturbadoras de la conciencia.
Ingentes muestras de despropósitos, bajo las pateticas reacciones ocasionadas por la depravada ignorancia, en el agónico camino de la desesperación.
Sutil introducción de la incongruente maquinaria tendenciosa, para equiparar razonamientos inviables con la cordura.
Nula enseñanza, vivida de las más abyectas experiencias, encaminadas a aflorar una mínima catadura moral, de aquél que pretende vanagloriarse de sus infames logros.
Nefastos comportamientos, conducentes a subestimar y manipular el raciocinio de toda persona, necesitada de comprensión, en actuaciones creadas para lograr precisamente, esa confusión mental a quien va dirigido el mensaje.
La desfachatez con la que actúan todos aquellos individuos o colectivos para mermar las capacidades de decisiones sobre uno mismo o el grupo en el que se encuadra el sujeto, es de tal magnitud que nos hace sentir como meros borregos guiados por iluminados que controlan todo movimiento tendente a expresar nuestra voluntad; manipulando y tergiversando lo que en realidad vemos o queremos transmitir.
Las palabras salen con expresiones rimbombantes y altisonantes que nos llegan como si fueran las únicas que nos salvarán del caos y barbarie en la que estamos instalados por motivos que ellos mismos se encargan de ocasionar, para después encontrarnos con sus recetas salvadoras y caminos abiertos hacia el desconocimiento real de las situaciones que nos revelan.
¿Cómo hemos llegado a perder el sentido de la orientación cabal y esclarecedora de nuestro futuro?
POR LA CORRUPCIÓN QUE NOS OPRIME, Y SUBYUGA A LOS LÍDERES QUE SE SIRVEN DE NUESTRO VOTO, PARA MANTENER EL PODER QUE CORROMPE LA SOCIEDAD QUE CREEMOS ESTAR CONSTRUYENDO.
La libertad, la democracia, la participación, son esloganes recurrentes para atraernos hacia la complicidad que necesitan con su llamado "PUEBLO" que tan bien nos suena y encaja en los oídos, y nos hace sentir partícipes de un proyecto humano del que realmente les importa la consecución del poder.
Y el sentimiento escondido o tapado por una bandera, una patria, un territorio, una identidad, una raza, una cultura, una lengua, que nos une para odiar, diferenciar, excluir, expulsar, sentir la superioridad sobre el otro por que tengo o dejo de tener, y lo chulo que soy. Además de guapo y rico.
Toda nuestra puta vida bajo el influjo de cualquier superioridad supeditada a no sé que derechos o legitimidades. 
LA DICTADURA FRANQUISTA, EL TERRORISMO DE ETA, GRAPO, BATALLONES DE NO SÉ QUÉ, FRAP, TERRA LLIURE, GAL... y no se cuántos más. Crisis económicas que nos hunden en la mierda y miseria cada vez que asomamos la cabeza, empezamos a sacarla otra vez un poco y nos la cortan con otra movida de independencias, de territorios, de financiaciones, de que yo pago más que tú, que me robas, que estoy hasta los mismísimos, que a ver cuando te agachas para que te la meta mejor, que muévete un poquito que parece que me haces daño; y así hasta que venga otro con diferente rollo o matraca, para tirar de billetes que al final es de lo que se trata. De los nuestros claro.
Siempre pagamos los mismos sin haber comprado nada.
¡Qué bonitas las banderas! ¡Qué fuertes los sentimientos! ¡Qué grandes las fronteras!
Estoy harto. Desde que tengo uso de razón, siempre con mierdas de unos y de otros que nos mantienen entretenidos para que no salte todo por los aires al ser conscientes del cenagal de porquería en el que nadamos.
¿Cuánto tiempo estaremos entretenidos ahora con la movida que tenemos encima? 
¿Otros 40 años? Que son los ciclos que determinan cada etapa de corruptelas con diferente modus operandis.



jueves, 9 de abril de 2015

EL CONSUMIDOR DE PALABRAS

                                          
  Miguel de Cervantes. marcarlapieldelagua.blogspot.com.es


                                 

Lo mismo me he pasado con el titular, y he dado a entender algo que ni trato de transmitir, ni es mi intención disertar sobre lo que no conozco, o no se entiende y confunde al esperar leer sobre determinado asunto que en nada se va a ver reflejado sobre ésta coloreada pantalla. Bueno, como si no hubiese dicho nada, ni caso. 
Quiero dar a mis lectores ese jugo vital que necesariamente deben beber todos los días, pues su ausencia trae como consecuencia el inmediato ingreso en las salas de recuperación, donde tratan y curan los síndromes de abstinencia; si, allí donde los seres compulsivos devoran libros y libros hasta la extenuación, esos lugares donde la sola voluntad de apartar la mirada de la hoja leída supone una reprimenda por el cuidador-a de la biblioteca.
Si ,si, tómenlo a risa o no hagan caso a tales circunstancias y verán cómo les puede la ansiedad hasta límites tan insospechados, que les hará buscar cualquier libro, revista, periódico e incluso destrozarán el buzón de casa para conseguir una papelina de mala publicidad, si no tienen su dosis de artículo diario. Que uno cuando toma regularmente determinadas lecturas, le es muy difícil reconocerlo primero y desengancharse después; mas, la letra tiene un problema añadido a todas las adicciones posibles, produciéndose el enquistamiento en la base cerebral y dando como resultado un apelotonamiento general, sin sentido ni orden, que si no se le da salida con la lectura de nuevos textos es complicado extraerla.
Fuera de toda duda está mi apoyo a todos los consumidores de palabras, que viéndose en la necesidad de leer e interpretar cualquier texto que pueda pasar por delante de sus ojos y que ante la falta de éstos, mi mas sincero deseo sería poder corresponder con unos párrafos que los pueda sacar del apuro, y en mi humilde opinión creo, mejor disponer de una literatura adulterada a una sin cortar, que pueda ocasionar la locura crónica sin visos de una recuperación controlada; a la vez que sacio mi ansia grafomaníaca con todo éste proceso.
Antes de dar por concluido el presente artículo, debo aclarar unas cuestiones referidas al título que ha sido colocado en tal posición, sin una mera y cuanto menos necesaria consulta al escribiente, que es éste que les dice cosas sin abrir el boquino (otra de mis cualidades).
En primer lugar y único, se ha puesto el título que se ha sacado de una conversación mantenida entre un secretario de la redacción y otra persona que pasaba por aquí, se supone que amigo suyo, cuya transcripción literal ha sido como sigue en sus últimas frases:
- ¿Tienes algo para pasarme?
- No tío, todas las redacciones las he leído y las he distribuido para consumo entre los adictos a la letra.
No se sabe cómo ha podido ser tamaña movida.
Una vez puesto el título y ante la disposición personal a cambiarlo para adecuarlo a mi texto, se me dice que como lo cambie ya puedo recoger el lápiz y el borrador, cerrando la puerta sin dar portazo y ante ésta dicotomía, procuro en el principio del escrito divagar saliéndome por la tangencial. No sé cómo se ha llegado a la conclusión de poner tan incomprensible anuncio y así, atraer la atención de los lectores. Supongo que el afán devorador de textos presente en el lector, le hace tragarse cualquier cosa, entre otras ésta, pero si lo piensa un instante, todo tiene su motivo, sin motivo no hay asesinato, ¿o si? . Pero el título ya ha pasado, la dosis es lo importante. Yo he cumplido.