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lunes, 30 de mayo de 2016

UNA VEZ MÁS

                                                          Óleo, Fernando González. Granada. 
                              Carrera de la virgen. Pinterest. 

                                       

Otro partido, otra final, otra oportunidad.
La que la vida nos pone continuamente, en cada movimiento, frente a determinadas disyuntivas que debemos resolver para salir airosos de las dificultades o situaciones  por las que pasamos y requieren una decisión, un esfuerzo, un último intento.
Todo viene sin esperarlo, y aún así, luchamos y maduramos nuestras acciones a largo plazo, pues en cada inconveniente superado, nos emplaza al siguiente, con más fuerza y convicción, para poder llegar y rebasar el listón que según su altura, requerirá  determinadas actitudes y estados de ánimo, y poder vencer en el momento que requiera ese tramo, en que llegue lo que con tanta incertidumbre se espera.  
Otra caída, otro ascenso, otra esperanza.
La que al caminar, nos damos de bruces con el obstáculo que no esperamos hallar, derribando nuestras ilusiones de ver superado el inconveniente que nos lastra y encoge ante el avance que estimábamos teníamos controlado. Mas no importa, nuestro empeño hará en cada retroceso un impulso inequívoco para alcanzar nuestro propósito.
Otra mirada, otra sonrisa, otra caricia.
La que importa al tener el apoyo tanto físico como sentimental para afrontar las adversidades que ante nuestras vidas se plantan, resultan fundamentales para esquivar y encauzar el destino en un sentido favorecedor de nuestros intereses respecto a la forma en que se hace frente a las dificultades que nos atañen directamente. Hay momentos en los que no es suficiente superar esos contratiempos con el empeño solitario de uno, siendo necesaria la ayuda de un tercero, principalmente para que mentalmente se pueda sostener la razón en un equilibrio equidistante entre la cordura y la demencia que pueda provocar algún tipo de ansiedad o estado nervioso por la dificultad que pueda presentar la resistencia ante lo que se nos viene encima provocado por dicha contrariedad.
Otro sentimiento, otro ánimo, otra victoria.
La que se consigue con toda influencia exterior con caracteres positivos, nos hace sentir como propias tales circunstancias creadas a nuestro alrededor, plasmándose en el pensamiento que hacia la contrariedad teníamos, haciéndole cambiar tanto en el estado anímico que ve y piensa una salida que antes dificultaba tal opción por una sucesión de acontecimientos repetitivos y con carácter negativo, formando un circulo vicioso tendente a caer una y otra vez a tropezar con el mismo impedimento que hacía no poder enfrentar con garantías el inconveniente creado.
Otro paso, otro camino, otro paisaje.
El que se divisa desde lo alto del mirador.    

martes, 15 de marzo de 2016

ESCRITO ESTÁ Y AHÍ SE QUEDA

            
               Van Gogh. - La muchacha en la calle, dos entrenadores en el                                          fondo. https://www.amazon.com/-/es/Vincent-pintura-chica-entrenadores-24-                                                        inches/dp/B005NLACKE  


Bueno, dejémoslo así.
Fuese por las causas que fueran, ayer salió a la luz un artículo que la verdad sea dicha, se me fue la mano, perdiendo el control según iba tecleando. Pocas veces me he echado a un lado si de letras escritas una vez encontradas se trataba, y en esta ocasión tampoco me arrepiento de lo publicado. Dada la lectura repetida que he efectuado de tamaña parrafada, donde no se veía sentido, ni orden, ni estructura (cosa nada extraña en mis lenguadas escrituradas), he decidido otorgarle el nombre de un nuevo estilo de escrito.
Ha nacido la MIERELADATA. Una mierda de pseudo relatillo con algún dato y una cita.
Me metí en un berenjenal de donde no supe salir, ni borrar, ni dar un paso atrás, ni cortarme un pelo; principalmente por que me da igual, o lo mismo, o sea la expresión que mejor defina mi determinación a la hora, minuto o momento de expresarme de tal manera, que al no hacerlo en una conversación, por ejemplo; lo que se escribe, escrito está. Ya sea un ñordo como un piano o algo con sentido en una dirección de vectores del tipo que sea.
Todo tiene su aquél, suele decirse. De todo se aprende o se sacan conclusiones sean positivas o negativas, reflexionando sobre la atención, comentarios, o las distintas interpretaciones que se puedan hacer de un texto, en principio catalogado como una plasta de vaca, un escrito surrealista (que más quisiera yo que uno hubiera pensado eso o ello), una metáfora de una realidad inexistente (qué bien suena la frase), u otro tipo narrativo existente y catalogado; dando lugar y o espacio a todo tipo de neuras con o sin patias (si van juntas, iría con "m" delante de "p"), que una vez aclaradas pueden desarrollar otro embolao como el que está dando a luz (no sé si con brillo o faltó de él) en la hoja del gran libro por escribir de cualquier escribiente o pulsador dactilar.
Que más quisiera yo plasmar versos como un poeta, párrafos y capítulos como un escritor, pensamientos dignos de tener en cuenta, frases o citas para llamar la atención de una reflexión de cualquier lector o por lo menos, algo que mereciera la pena llamar con un mínimo de criterio positivo. Y no es falsa modestia ni minusvalorar lo que hago, tanto me da que me da lo mismo. Para hacer bien cualquier actividad o afición, hay que saber y estar preparado para afrontar con un mínimo de soltura la encomienda que se esté cociendo, y para escribir no sólo vale buscar palabras escondidas, las que se encuentren hay que saber colocarlas y tener una cultura lingüística, de la que carezco; (cuosa que ya he repetido un millar de veces, pero por si entra un nuevo lector y no sabe de qué va la vaina, lo plasmo de nuevo), por lo que el escrito de ayer me ha enseñado que se puede aprovechar cualquier excusa para soltar otro rollo y cubrir otro trozo de página por arte de birli birloque o por la jeroma; pastillas de goma.



viernes, 19 de febrero de 2016

INCAPACIDAD PARCIAL PERMANENTE

  Casa de muñecas y fotografías, propiedad del autor, (en éste caso, yo)                                                                           


                                        
Una vez aceptadas tus limitaciones, para según qué actividades, o forma, y manera de plantearte hacer determinadas variedades del arte, o culturalmente aceptadas como tales, uno debería replantearse determinadas cuestiones, para el desarrollo de dichas formas de expresión.
Al menda, le da por abrirse un blog y exponer, o disertar sobre infinidad de materia, que surge a lo largo y ancho de la vida terráquea, en miles de variables, tanto del personal humano, como de la fantasía producida por la imaginación, y hasta ahí se llega, por un afán de notoriedad al querer exponer sus escritos, ya sean pensamientos o relatos, que aunque no busquen nota, si esconde la vanidad y el orgullo, de una producción propia de cara a la galeria. 
Y no se busca lo que no se tiene, porque eso es innato a la persona; el talento, sólo se puede desarrollar cuando se posee; donde no hay, no se puede sacar.
Busco la forma de expresarme a través de las palabras, porque es lo más asequible a mis posibilidades, sólo necesito éste tablero, y la red se encarga de difundirlo, y hasta ahí llego; pues de los millones o trillones de páginas blogueras existentes, donde miles de profesionales se ganan la vida (blog nicho), o sin ser así, muestran su sabiduría y deleitan o consuelan, o mil sensaciones más que pueden producir con su labia; no puedo pretender más que entretenerme y divertirme con lo que hago.
Otro ejemplo que viene al caso, es mi afición a pintar o dibujar con colores, o hacer como que pinto, y en éste caso, se necesita una infraestructura o logística para hacer lo que te propones, en unas condiciones dignas de realización. No vale un teclado o una simple mesa en el comedor de casa con tu trípode, (que se puede hacer, porque yo lo hago) pero las condiciones que determinan el resultado, no son las óptimas por varios inconvenientes que te hacen estar a disgusto.
Me gustaron siempre los trabajos manuales, mi especialidad académica de máquinas herramientas (que cambié por otra también de mecánica de otra especialidad) era mi afición pero la vida me mandó un recado y me puso con el paso cambiado.






La falta de un espacio para desarrollar aptitudes, limitó mis ganas de hacer algo, aunque la terraza me daba un margen para explayarme ( como se aprecian en las imagenes ), pero la terraza desapareció.
Y en la escritura me pasa igual que con la pintura, veo a multitud de señor@s apincelados que con dos o tres pinceladas y sin que te des cuenta pintan maravillas, así que yo lentamente copio impresionistas o fotografías coloreándolas a mi parecer, o dejo a medias cualquier chuminá que no me convence; poniendo y quitando, pues no tengo estudio o habitación para ubicarme, así que desde mi teclado, seguiré dando el coñazo; y yo preocupao.
Que sí, que se puede emplear el tiempo en aprender y mejorarse uno mismo en las cuestiones que más gustan, pero... mira que yo... para eso... soy un poquito... de aquella manera.
Esta choza me la hice con medios que dejaban mucho que desear hace ya muchos años, tengo el museo repartido por unas cuantas casas y la mía, así que si algún día se quema o desaparece alguna obra, tampoco habrá perdido mucho la humanidad.
La verdad, me quitan mucho las ganas hacer cualquier movida, viendo que no tengo capacidad para igualar cualquier obra que pulula por el extrarradio del universo.
Bien por aquellos que tenéis el talento para hacer lo que os salga de las narices, espero que os sea reconocido todo aquello que intentéis y se valore como se merece. Me quito el sombrero ante tanto luminari@, (acépteseme tal designación para los que tienen la cabeza llena de ideas y las llevan a cabo).