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jueves, 27 de octubre de 2016

TODO MI CORAZÓN.

 Claude Monet. Fields in spring. Pinterest .



   

Si supiera sin palabras decir
al sentir unos dibujos traviesos 
de un gran lienzo impregnado de besos
con pinceladas de amor concebir 

Tonos pastel en el aire al construir
crea la mente unos sueños impresos
grabados, que entre ideas están presos
sin tener tu corazón sé sufrir  

Linda pintura plasmada de amor
finos y sencillos trazos encuentran
unos ojos mirando tan bella obra

Todos los pensamientos se concentran
viva atención al plasmar con candor
en dulces deseos, lo demás sobra. 





viernes, 6 de marzo de 2015

TRAZOS RUGOSOS

                        art.ayay.co.uk                      


Cuando día tras día los escritos recorren nuestro cuerpo, lo hacen cargando cuentos e historias, rociando de innumerables y distintas vivencias nuestras entrañas, llenando nuestra mente de ideas, conceptos, ilusiones y pájaros voladores.
Adheridas como tatuajes, las circunstancias nos curten la piel y preparan para futuras experiencias, que el libre albedrío se encargará de administrar según la situación, ánimo e intuición; propiciando una coyuntura que las palabras reflejadas en nuestro rostro se adecuen a nuestro verdadero ser.
El trazo es inequívoco y dibuja los signos sin errores, que una vez coloreados podrán aparentar distintas percepciones que de alguna manera inducirán a equívoco al suponer como verdadero el color adoptado para cubrir el retrato que pretendamos enseñar.
Mas la línea no engaña por mucho que encubrirla queramos y ya sea antes o después, encauzará los márgenes que desperdigados intentarán escapar por derroteros artificiales, vacíos e inventados.
Escribimos cada día lo que somos en una hoja edulcorada con miel, tostada por el paso del tiempo y cubierta por las tapas que mantienen en pie los recuerdos. Paseamos de una hoja escrita a otra por escribir y soñamos con rellenarla de acontecimientos sublimes, dignos de la admiración y asombro del que nos exigiríamos a nosotros mismos por tan elevados signos de orgullo personal, pues nuestras metas están llenas de esperanzas valerosas.
Todas nuestras proposiciones giran en torno a la grandeza, a la superioridad individual sobre el prójimo, al que intentamos empequeñecer al escalar más alto, e ignorando su valía por la inferior demostración de capacidad ya sea física o mental, llegando a otorgarle una mediocridad peyorativa innata en su desarrollo como persona.
Los surcos que diseñan nuestras heridas, las arrugas que moldean cansinas los envites de la escritura amontonada entre mentiras, rencores y envidias, que escondidas en un rostro lleno de dudas; aparecen al final de las páginas desprendiéndose de todo lo superfluo y vano, intentando que el libro sea por lo menos sincero.
Y al final, cuando se acerca el gran desenlace y resolución de la novela, nos damos cuenta que sólo somos unos seres tan pequeños por creernos tan grandes, que solo podemos morir.

martes, 17 de febrero de 2015

SIN NADIE CON QUIÉN CAMINAR

                
                      J. M. Beá. Dibujo de Rampla Rambla   
                                                                                    


En el común acontecer del día, ocupando el espacio entre las horas, la tiniebla disimula las distintas percepciones que nos otorgan los sentidos; y en algún lugar, sobrevolando los apacibles sentidos que traspasan el tiempo; en un determinado momento, cuando el espacio se distribuye repartiendo las circunstancias sin aviso, desaparece el sonido peculiar que deja el remanso de la conciencia, confundida y expectante ante el abandono de tan singular acontecer.
Sin apenas desplazarse el aire, susurra al oído una brisa portadora de la inquietud, todos aquellos indicios que alertan de la ausencia sinuosa de criterio y el vacío intelectual que arrastra el desamparo; escondido entre la incertidumbre, que deja la imaginación atormentada por  aquellos deseos imposibles de alcanzar.
Extensas nubes negras dibujan la desolada razón de la existencia, aturdida por la avalancha incongruente de sinsabores, desprecios y ataques al orgullo herido, que nada puede hacer por el abandono de los sentidos.
Se acomoda despacio una sensación que vaga por la senda de la preocupación, sin ocupar asiento va insinuando pautas desconcertantes que agitan las olas de la incongruencia, abarcando los numerosos ramales de la percepción, engañando y obstaculizando la apariencia de la ambición, que camina errante y desorientada entre pensamientos llenos de dudas. 
Con impetuosos vientos consigue el control de los sentimientos y predispone las emociones al antojo propio, volteando y dispersando el entendimiento, logrando ser la única protagonista que actúa sobre la razón, y siendo la soledad tu singular compañera.