Gustave Duré. - Ilustración para El Quijote. http://cultura.elpais.com/cultura/2014/12/07/actualidad/1417983722_234613.html.
Sale a borbotones, cuando de avasallar se trata, o de convencer, también al aturdir y adormecer se explaya sin control, desparramando letras y signos que enlazados atontan o enseñan conceptos variados que amontonamos donde quepan, pues no a todos se nos dirigen al mismo lugar para sacar las conclusiones, que nos hagan asimilar de diferente manera, lo escuchado u oído con una predisposición acorde con el interés que demos a unas palabras en un contexto determinado.
De todo lo hablado o escrito, cuan de cierto hay en ello, o fingimos la veracidad de nuestra exposición con palabras rimbombantes, o diseñamos alguna estratagema que induzca a marear la perdiz para no decir la verdad y dar gato por liebre, y así meter una trola que haga parecer que somos los más listos del bancal, ante una posible estimación de lo que contamos y nos lleva a justificar tanta tontería como somos capaces de soltar en un párrafo, o en cualquier embolao hablado que tratemos de decir.
Todo esto me lleva a la conclusión personalizada de verme como un enterao embaucador, que sin tener ni idea de las cuestiones cuasi filosóficas, o aspectos relacionados con el normal y común enfrentamiento al que tenemos que afrontar diariamente para la supervivencia y superación de todos y cada uno de los acontecimientos que intentan ponernos a prueba como a cada uno de los mortales, puedo tener el conocimiento y experiencia que la vida otorga; divago con soluciones o propuestas como si fueran actos de fe.
Pero para eso está el criterio del lector, confrontando opiniones y puntos de vista relacionados con el tema expuesto, y las conclusiones una vez comparadas decidirán si merece la pena seguir leyendo o parar, parar o seguir con las palabras sencillas, que juntas intentan argumentar cualquier tema con mas o menos acierto, pues cuando de juntar palabras se trata, la actitud mas loable es la de exponer palabras de común entendimiento, aquellas de las cuales no haya que preguntarse por su significado, ni mirar el diccionario, ni cuestionarse la amplitud de variables cuestiones en determinado contexto.
Palabras sencillas, dichas o escritas en una determinada narración donde la comprensión de dicho texto o disertación, sea aquella que no nos haga pensar mas allá de lo básicamente elemental para el entendimiento de dicha exposición.
Algo debe tener la palabra que embelesa y entusiasma sin más; pero no es lo mismo escribirla que decirla, pues el planteamiento escrito tiene muchas variables, mientras que el hablado o se tienen las palabras claras o se carga el enrolle sin mas opción que aceptar el fracaso ocasionado por tan mala elección de la charla. Es muy fácil enrollarse con el teclado, pero dar verborrea, es otra cuestión a tratar que requiere de múltiples factores para salir airoso de tal evento.
De ahí mi afición por contar, porque con los dedos me expreso mejor que con la lengua y lo aprovecho, dándome igual el resultado; no así el palique que en un determinado momento se pueda dar, pues las palabras antes de decirlas hay que pensarlas para no cagarla. Por eso y por mucho mas nunca encontrarás un amor igual. Y si en vez de contar uno, son dos; mejor que mejor.
YAESTABIENJODERACUESTATEDEUNAPUÑETERAVEZ.

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