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jueves, 6 de agosto de 2015

AQUÍ ESTOY

            
                    www.sky-astrophotography.com                           


                                      
Aquí estoy, intentando que mi chaveta imagine que mi queli, el chabolo, o el chozo, sea un lugar donde surjan escritos. Redactados con la intención de ser artículos en forma y género, para mostrar grandes momentos, o no tanto. Quizás, meros pasajes de la vida y menos de la muerte, que pasa una y llega la otra a través nuestro, cuasi sin enterarnos, según la circunstancia cómo ocurra; pero dejando huella en los presentes, o al contrario, sin marca que señalar. 
No suelo hablar de la parca porque no tiene nada interesante, una vez que acaba la existencia, se va todo, dejando palabras escondidas sin encontrar, sin decir, sin expresar. Inmovilizando gestos ya efectuados y desapareciendo aquellos que se pudieron haber realizado, los abrazos y besos deseados que nunca tendrán receptor-a.  
Antes de ser ido, anhelar lo dejado por bien hecho, pues si uno es perdonado tras haber marchado, nada de lo malgastado, quedará memorizado y tu recuerdo no se verá vilipendiado, ultrajado y mancillado, más tu desaparición; será parte de la memoria de los que te querrán, porque ya te han querido.
Una reflexión que siempre viene a colación entre las muchas que revolotean en el cerebro, para seguir haciendo rular el conglomerado neuronal, que no para de estimular todo nuestro ser.
Resulta difícil posicionarse ante tamaña aventura final. Las distintas vertientes que puedan hacer llegar a término tu andadura por la conciencia, que te hace ser un elemento perteneciente a la vida, y formar parte del universo capacitado con el pensamiento, para integrarte en un todo existencial que proporciona sentido y sentimiento. Esos desenlaces son imposibles de asimilar.
Sólo la particularidad de lo que somos, hace deseable las vivencias que desarrollamos durante el tránsito por el camino, que nos conduce hasta donde la luz deja de brillar, y nuestros sentidos se extinguen sin remisión.
La inmediatez de ese momento por inesperado, no deja lugar a la reflexión, y si hay tal; es mínima sirviendo únicamente para lamentar el suceso sin mas capacidad para poder comprender lo sucedido.
De otra manera, puede suceder que aunque inesperado por un suceso no previsto, mantenga la conciencia durante un tiempo prudencial y duradero, para darse cuenta uno, que se acaba la existencia y da para madurar el pensamiento, sin nada que hacer; arrepintiéndote de lo que se pudo haber hecho, evitando el momento al que has llegado por una decisión que creías sin consecuencias o accidental. Sufrir lo indecible por inevitable.
De otras posibilidades, aquella que te introduce en un tiempo de larga duración, con pensamientos sobre el planteamiento de lo inevitable o la posibilidad de que no sea así, dada la condición y características del motivo que te suma en tal situación. Y esa probabilidad es la peor que a uno le pueda ocurrir.
Durante el tiempo que transcurra tal situación, será una constante diaria la pregunta sin respuesta, la duda sin aclaración, la incertidumbre por el futuro, la intranquilidad por el presente, la recriminación y el reproche por el pasado.
El conocimiento de la llegada de una posibilidad con diferente porcentaje del suceso al que ninguno desea llegar, por lo menos hasta ver y haber cumplido diferentes tramos de la vida que permitan hacer la ida y llegada a tal destino con una complacencia y paz mental ante lo irremediable, que sea incluso confortable y menos traumática para sí mismo e incluso para los allegados, siempre que supongamos encontrarnos en una edad avanzada del ciclo de la vida.   
Somos elementos químicos de los que nos nutrimos y desechamos por causa de unas leyes propias de dichas partículas elementales, así como de las leyes de la física, que interactúan bajo el mandato de las matemáticas; y si alguna de ellas no cumple sus reglas, teoremas o algoritmos, estamos fastidiados.
Y la perola no deja de rular.

miércoles, 22 de julio de 2015

ÚLTIMOS LATIGAZOS

                  Leganés. www.abuelohara.com
                                                                          



Hubo un tiempo en el que la preocupación del adolescente se basaba únicamente en poder pasar de todo y no querer saber nada de rollos ajenos que no le afectaran directamente, (supongo que no habrá cambiado mucho la historia) y reírse de todo cuanto pudiera y cuanto mas tiempo mejor. Pues esa era la consigna generalizada imperante por aquellos años que cercaban el fin de la dictadura con la muerte del fallecidísimo.
Aún andábamos en la adquisición y construcción de unas buenas bases que potenciaran todas nuestras facultades relacionadas con el cachondeo, el viva la virgen y la madre que la parió, así como los factores que desarrollarían posteriormente y en concordancia con el aumento de las experiencias que nos harían ser más intrépidos y desvergonzados, acarreando la falta de respeto a según qué cosas, situaciones o personas.
El colegio en su último curso de estudio, coincidió con aquél 20 de noviembre del 75. Lógicamente el revuelo social así como el normal desarrollo diario de actividades, cambiaron y, o fueron suspendidas. No hubo clase al ir al colegio y a mí me salvó de algo perjudicial para el normal acontecer académico al que con regularidad tenía encarrilado con más o menos dificultad, pero en una línea aceptable. Ese dia, un trabajo sin hacer debía ser expuesto en la gran cátedra de las risas y el cachondeo cuando uno se quedaba con la boca abierta sin decir nada, o pegado con la mano agarrando la tiza en un punto de la pizarra, del cual era imposible despegarse si no era por el impulso que te acarreaba el hostión que con la mano abierta recibías en la colleja, golpeando la base de escritura o echándote para abajo con el peligro de besar la tarima del maltratador. Bueno, en esas estábamos cuando me libré de tal oportunidad de ser agraciado también con la posibilidad de recibir una dosis de jarabe de palo, viniéndome a huevo la suspensión de toda actividad escolar.
Diferentes actitudes entre el personal adulto acompañó a la desaparición del innombrable, siendo la postura oficial la reinante y avasalladora respecto a las proclamas de alegría que fueron realizadas en privado y sin destacarse mucho, salvo las excepciones normales que hacen por lo menos, sacar a la luz la oposición al régimen político que imperaba y ahogaba las libertades. Nosotros, el chavalerío en general con los escolares a la cabeza, lo único que hicimos fue servir de monigotes representativos de la aflicción que imperaba entre el profesorado  y centros escolares, que como instituciones públicas eran afines al régimen, manejándonos como muñecos y parte de las movidas organizadas para encumbrar y velar la memoria del régimen establecido que acababa de poner punto y final con la pérdida del dictador.
Aparte de los más involucrados, que a nuestra edad eran dos contados con un dedo; la repercusión entre el alumnado se circunscribió a leer el último discurso del fallecido que imprimieron repartiéndolo por todos los estamentos oficiales y haciéndonos a nosotros partícipes de tan histórico documento.
Como el normal desarrollo escolar, con el tropezón relatado de este episodio histórico, no cabe resaltar alguna anécdota que haga más destacado el relato de lo que se pretende.
Paso a paso, las vivencias encadenan situaciones que seguiré plasmando según vengan los recuerdos y las percepciones de uno mismo sobre el tiempo pasado.