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sábado, 11 de marzo de 2017

11M. SOÑANDOTE.

            
   www.elcineenlasombra.com/peliculas-para-no-  olvidar-el-11-m/


                                       


A través de la caricia del viento
aparece de nuevo la llamada
batalla de un grito marcado a espada
de tu voz rasgada rota la siento.

Triste senda cubierta de cemento
raíles con cuchillos señalada
el deseo escondido en la cañada
del amor partido por un lamento.

Se deshace en la memoria una rosa
sus pétalos, las espinas malditas
semilla de odio, sangre sobre el tallo.

De tu rostro cada rasgo detallo
gestos, miradas, palabras bonitas
de tus labios, la sonrisa preciosa.





miércoles, 22 de julio de 2015

ÚLTIMOS LATIGAZOS

                  Leganés. www.abuelohara.com
                                                                          



Hubo un tiempo en el que la preocupación del adolescente se basaba únicamente en poder pasar de todo y no querer saber nada de rollos ajenos que no le afectaran directamente, (supongo que no habrá cambiado mucho la historia) y reírse de todo cuanto pudiera y cuanto mas tiempo mejor. Pues esa era la consigna generalizada imperante por aquellos años que cercaban el fin de la dictadura con la muerte del fallecidísimo.
Aún andábamos en la adquisición y construcción de unas buenas bases que potenciaran todas nuestras facultades relacionadas con el cachondeo, el viva la virgen y la madre que la parió, así como los factores que desarrollarían posteriormente y en concordancia con el aumento de las experiencias que nos harían ser más intrépidos y desvergonzados, acarreando la falta de respeto a según qué cosas, situaciones o personas.
El colegio en su último curso de estudio, coincidió con aquél 20 de noviembre del 75. Lógicamente el revuelo social así como el normal desarrollo diario de actividades, cambiaron y, o fueron suspendidas. No hubo clase al ir al colegio y a mí me salvó de algo perjudicial para el normal acontecer académico al que con regularidad tenía encarrilado con más o menos dificultad, pero en una línea aceptable. Ese dia, un trabajo sin hacer debía ser expuesto en la gran cátedra de las risas y el cachondeo cuando uno se quedaba con la boca abierta sin decir nada, o pegado con la mano agarrando la tiza en un punto de la pizarra, del cual era imposible despegarse si no era por el impulso que te acarreaba el hostión que con la mano abierta recibías en la colleja, golpeando la base de escritura o echándote para abajo con el peligro de besar la tarima del maltratador. Bueno, en esas estábamos cuando me libré de tal oportunidad de ser agraciado también con la posibilidad de recibir una dosis de jarabe de palo, viniéndome a huevo la suspensión de toda actividad escolar.
Diferentes actitudes entre el personal adulto acompañó a la desaparición del innombrable, siendo la postura oficial la reinante y avasalladora respecto a las proclamas de alegría que fueron realizadas en privado y sin destacarse mucho, salvo las excepciones normales que hacen por lo menos, sacar a la luz la oposición al régimen político que imperaba y ahogaba las libertades. Nosotros, el chavalerío en general con los escolares a la cabeza, lo único que hicimos fue servir de monigotes representativos de la aflicción que imperaba entre el profesorado  y centros escolares, que como instituciones públicas eran afines al régimen, manejándonos como muñecos y parte de las movidas organizadas para encumbrar y velar la memoria del régimen establecido que acababa de poner punto y final con la pérdida del dictador.
Aparte de los más involucrados, que a nuestra edad eran dos contados con un dedo; la repercusión entre el alumnado se circunscribió a leer el último discurso del fallecido que imprimieron repartiéndolo por todos los estamentos oficiales y haciéndonos a nosotros partícipes de tan histórico documento.
Como el normal desarrollo escolar, con el tropezón relatado de este episodio histórico, no cabe resaltar alguna anécdota que haga más destacado el relato de lo que se pretende.
Paso a paso, las vivencias encadenan situaciones que seguiré plasmando según vengan los recuerdos y las percepciones de uno mismo sobre el tiempo pasado.

miércoles, 15 de julio de 2015

ENTRANDO EN EL JUEGO

                  
                    Manolo Cadenas.  www.balonmano.mforos.com          

 J.PedroMuñoz."Papitu" 
 https://parthistbm.blogspot.com/2020/02/liga-9394-conquense-elgorriaga-19-21.html


                                       
El paso de los días, acumulaba las semanas haciendo que la aclimatación al entorno, así como a los grupos del chavalerío, fuese integradora y facilitando el inicio de las relaciones personales; al ser una ciudad considerablemente poblada, pues ya en esos años en las ciudades circundantes a Madrid era muy numerosa su población, aumentando progresivamente el incremento de ciudadanos con ampliaciones urbanísticas, llamando a éstas "ciudades dormitorio", por la mano de obra que principalmente surtían a los polígonos en expansión y a la propia capital.
La normal convivencia estabilizó los sentimientos, haciendo comparaciones con las distintas situaciones, y los diferentes descubrimientos de unas vivencias distintas superaron la inicial pesadumbre de lo que se dejaba atrás.  
El colegio fue el núcleo de todo movimiento y situaciones que relacionadas con las actividades y acciones que como críos que éramos, hacían que el paso del tiempo nos introdujera en una adolescencia llena de inquietudes y nuevas experiencias que nos despertaba de la modorra en la que manteníamos nuestra inocencia. 
Las risas continuaron la normal desenvoltura que nos hacía perder la vergüenza en todas y cada una de las situaciones que o bien provocamos o nos introducían en las mas variadas que por inesperadas se resolvían o dejaban un poso de disgusto, pues a esa edad la incertidumbre del comportamiento propio dejaba muchas dudas.
Los cursos avanzaban con el tiempo cumpliendo años y la consolidación familiar al ritmo de vida, junto al fortalecimiento del grupo de amigos, conjugó las bases para que de una forma metafórica, perdiera el miedo a subir las escaleras hasta llegar a casa.
Al igual que en el pueblo, estos años fueron mágicos también, felices, sin contratiempos que hicieran buscar cobijo en medidas distintas a las que la vida planteaba normalmente.
Entre las distintas actividades del colegio, formaba parte del equipo de fútbol; la pelota, dichoso balón que no paraba de rodar y siempre pegado al pie. No se porqué ni cómo , pero en los juegos entre colegios, éramos de los mas cualificados y nos divertíamos bastante participando en las competiciones que se realizaban, disputándose también en varias modalidades deportivas, baloncesto, balonmano, atletismo.                               No recuerdo el año exactamente, pero sería con trece o catorce años cuando el ayuntamiento a través de un gimnasio municipal, organizó un equipo de balonmano en el que tras unas pruebas de los chavales de los colegios, entré a formar parte de él. Y ahora con el paso del tiempo, nunca podré olvidar esa experiencia por los compañeros que tuve y principalmente por el entrenador y un chaval con el que hice buena amistad. Jugaba con nosotros de portero en sus inicios por su envergadura de brazos y gran altura, pero luego profesionalmente jugó como lateral, quizá algún seguidor de éste deporte le recuerde, se llama Juan Pedro Muñoz, creo que era del colegio Juan de Austria o de San Pablo, no recuerdo bien; pero su nombre como profesional era el de "Papitu", jugó en el Barcelona, Atl. Madrid, Teka, Ciudad Real, siendo tambien baluarte de la selección. Y el joven entrenador, supongo que casi recién terminados los estudios y nuestro equipo de los primeros que entrenaría, era el actual seleccionador de España, Manolo Cadenas. 
No recuerdo la competición que jugamos, pero los partidos donde lo hicimos fueron en Madrid además de los de Leganés, sobre todos los que jugamos tengo memorizados; uno en un colegio de Chamberí y otro en el campo de atletismo de Vallehermoso, que tenía un campo de balonmano. Formamos un gran equipo, pero yo duré un año, creo; y no se los motivos por los que dejé el equipo, (supongo que coincidiría con el hostión con la bici en mi pueblo) ni tengo mas datos que añadir al respecto, por la memoria que no me hace el favor de complacerme en éste marcado tiempo.
Y así, otra etapa colegial determina mi paso existencial por la vida, que transcurrió felizmente en Leganés.     

martes, 7 de julio de 2015

OTRA ESTACIÓN PARA VIVIR

                                         
 Al fondo el colegio, a la derecha del coche los billares, mi casa detrás del fotógrafo. 

                                     
Por aquellas fechas, rondaba la navidad con su número premiado de la lotería, el normal bullicio de tan señalada fecha plasmaba la alegría en los rostros que con mas o menos posibilidades económicas, siempre hacían variar la actitud con respecto a otras épocas del año.
La adaptación, tanto a la vivienda por estrenar, como al nuevo barrio y ciudad, así como a las personas que lo habitaban; no fue muy difícil, pues el común trasiego diario hizo que el conocimiento y la habitual rutina, diera como resultado la integración mas o menos paulatina entre una población en su mayoría emigrante de Extremadura y en menor medida no muy lejana, andaluces como éramos nosotros.
El tiempo vacacional que proporcionaba el colegio, facilitó que la muchachada anduviera en la calle continuamente, haciendo posible que el acercamiento a cualquier grupo de los que se formaban, fuese mas factible a la hora de hacer amigos. Y como siempre, fue la pelota la que entró en juego para hacerme partícipe de la comunicación con otros chavales, pues allí ya no había zagales.
Casualidades de la vida, hicieron que mis primeros amigos fueran extremeños, y uno de ellos de Jarandilla de la Vera, donde posteriormente, al cabo de los años sería zona de peregrinaje, idas y venidas, y lugar de largas estancias.
También hizo la casualidad que ellos fueran a otro colegio diferente al que iba a ir yo, lo que posibilitó después que mi grupo de amigos aumentara en mayor proporción, pues todos eran del barrio pero no pertenecían al mismo grupo de amigos y así me hice con un amplio núcleo de conocidos que hizo mi adaptación mas rápida de lo que hubiera esperado.
Aunque mi temprana edad, en febrero del 73 cumplí 11 años; no me impidió rondar unos billares que estaban situados en la acera de enfrente del colegio a poco mas de cincuenta metros de mi casa en la misma calle, como hecho a posta para que uno no tuviera dudas de cómo debía emplear su tiempo libre, esos billares y otros situados en diferentes barrios, marcaron la adolescencia y juventud de toda la muchachada al ser referente de encuentros, juegos, risas, quedadas, música, peleas, y todo lo que cabe en un lugar como ese.
La finalización de las vacaciones navideñas, dieron paso a mi incorporación al colegio cercano a la casa donde mi vida circulaba por otra estación, Marqués de Leganés se llama, cabe destacar que entré en una clase que juntaba dos cursos, el de procedencia mío 4º, y también 5º; en una estancia apartada del núcleo de clases donde supongo iban juntando a las nuevas incorporaciones que no tenían cabida en las clases de alumnos, ya establecidas en su capacidad y normal funcionamiento. A partir de ahí, también desapareció la palabra " macuala", siendo sustituida por la de "novillos". 
El profesor que teníamos, Pedro se llamaba; me impactó al no tener mucho parecido o casi ninguno al tipo estándar que en esa fechas era un maestro. Joven, seguro que recién salido de la universidad, alto, bien parecido con el pelo largo recogido en una coleta y con una labia que a unos críos como lo éramos a esa edad, nos encandilaba nada más abrir la boca. A mí me sorprendió desde el primer momento por la distinta percepción que él tenía de la enseñanza, comparada con la que traía del pueblo; aunque éste profesor era una excepción que confirmaba la regla del aprendizaje en esos años, y en ese colegio también, pues el adoctrinamiento franquista era común y su estricto cumplimiento, norma, aún resonaba en las filas hechas para entrar a clase el cantado "cara al sol" con collejas al pasar para dentro del edificio; siendo el resto de profesores modelos representativos de la educación establecida, aunque con las personalidades distintas que hacían de su práctica en la enseñanza, distintos métodos y más acorde con los tiempos que avanzaban. Eso sí, si había que soltar la mano, era muy fácil que saliera a pasear con frecuencia. 
Otra diferencia, y además muy sorprendente; era que en esa clase estábamos juntos niños y niñas, cuando en el colegio había un edificio separado por el patio para cada grupo representado por el sexo. Y claro, la novedad hizo alarde de suposiciones fantasiosas, enamoramientos tempranos y frustrados, amistades poco usuales dadas las características de la extraña experiencia de juntar ambos sexos en una misma clase, y la clásica valentía para sorprender o también la común timidez para encubrir.
Cabe aclarar que a lo largo de los años posteriores como estudiante, jamás volví a compartir aulas con chicas.
Así fueron los primeros pasos nada mas llegar a Leganés, resaltando que fuimos los primeros vecinos en habitar el conjunto de viviendas que conformaban el edificio, nueve en total mas el piso piloto que aún estaba como muestra de los compradores; y esa circunstancia de ser los únicos que vivíamos  y ademas en la última planta, la cuarta; hizo que por las noches al subir a casa lo hiciera con la impresión del seguimiento por parte de alguien o la espera en cualquier descansillo del mas temible atracador o yo que sé, qué tipo de persona; pero hasta que se hizo rutina y pasó mucho tiempo, junto a la venida de nuevos vecinos, subía a casa a toda velocidad y jiñao por lo que pudiera pasar.     

viernes, 12 de junio de 2015

COLORES TIZNADOS

                                                                                                 
          Claude Monet. Est. de S. Lázaro. www.trenvista.net             
                                 
Perdida la mirada, volando los sueños, inquietos los sentidos y el corazón brincando entre emociones; una tras otra.
A través del cristal de la ventana, se percibía el dibujo en una imagen, de lo que con el tiempo dejaría de ser una rutina para sus ojos.
Y pensaba que algo de ella, se acurrucaba abrazando a todo lo que se iba a quedar sin su presencia.
Hacía recuento mental de las prendas y enseres que llevaría en su partida, hasta el nuevo rumbo al que dirigía las secuencias mundanas relacionadas con el domicilio, las costumbres y experiencias que la trasladaban con el viaje a la capital.
Numeraba mentalmente la ropa interior, la de abrigo también, algunos complementos y vestuario imprescindible para no tener que volver la vista atrás, lamentando su olvido y transportando la melancolía por el camino de las añoranzas.
Útiles de aseo. calzado, correaje y objetos que por su valor, tanto para uso como sentimental, nunca se desprendería de ellos. Tarjetas de crédito, documentación y libros; de éstos dos o tres para el comienzo de llenado en los tiempos muertos, duermevelas y momentos en los que por sus características, se encargaran de estimular las neuronas emplazandolas a un envite con la reflexión.
Creía que lo indispensable quedaba amarrado en el interior de la maleta, el bolso y neceser; utensilios éstos que no deberían aumentar en cantidad, mas bien por la incomodidad que suponía el desplazamiento con un número elevado de objetos; pero nunca era suficiente lo que se deseaba llevar, y siempre quedaba olvidado, aunque únicamente fuese la evocación de un suspiro.
Rondaba el pensamiento por vertientes de la memoria, que a través del recuerdo intentaba clasificar, y por orden de prioridades, destacaba los más importantes. llevando tras ellos a juicios e intenciones secundarios o nimios. Mil vueltas redundaron una tras otra, todas las ocurrencias que afloraban sin dar tregua, repasando todo lo hecho hasta ese instante.
La intranquilidad se hacía más patente, según avanzaba la caída del tiempo ; rígido e impasible, demostrando la regia potestad del que nunca pierde, del que pasen los sucesos que acontezcan, sean cuales fueren; siempre acaba ganando; transcurriendo por las percepciones sin importarle lo más mínimo , qué sentimientos se transmiten en su camino.
En apenas unos momentos, encaminaria su vida hacia otra ruleta, diferente mesa de juego con nuevas cartas. Distinto salón con jugadores extraños; en donde quizás le tocara una apuesta con clase, de categoría profesional; o tal vez entraría en una timba con las cartas marcadas y los dados trucados.
De cualquier manera, el envite era fuerte. Aún no tanto el riesgo, pues nada llevaba que la hiciese temer algo para empezar de nuevo.
Recorría su estómago una excitación agradable por la aventura emprendida, que lentamente hacía aflorar en el rostro, signos de euforia que contrastaban con un pequeño desánimo ante lo desconocido. Probablemente, no tenía todo controlado, y sin embargo, la preocupación ante los prolegómenos de la salida del viaje, era escasa. Los planes trazados, aunque tal vez un poco precipitados, estaban afianzados a una determinación inequívoca y casi irrenunciable.
Con el camino iniciado ya, iban quedando atrás, como plasmados con óleo sobre tela, la gran avenida y el bulevar central, donde paseara tantas veces arriba y abajo, la cómplice sonrisa de las miradas esquivas, el inocente vuelo de los ademanes tímidos y asustadizos, ante la perspectiva de una leve insinuación, correspondida con el frágil deseo de la ensoñación, amedrentada por la duda; o la alocada carrera de una ilusión, empujada por el perfume encubridor de la adolescencia incipiente, de los jóvenes corazones, refugiados en la ingenuidad de los sentimientos.
Cada lugar por donde transitaba, la golpearon los recuerdos que tan escondidos estaban, alborotándolos de tal manera, que la excitación se hacía presa de los sentidos, confundiéndolos.
Varios giros entre el laberíntico callejero, la apercibieron de su paso por el parque, donde el inconfundible olor de las flores y la vegetación, la retrotraernos a los juegos de la infancia; bellos, pulcros y cándidos; como el primer acercamiento sugerente de la fantasía, como la mano que ofrecía una caricia de terciopelo y revolvía el cabello bajo el aliento del cariño.
Las persecuciones interminables detrás de la fábula del cuento, donde la princesa era agasajada y envuelta en la quimera de la imaginación.
Al vuelo recogio, para llevarlo consigo, la aproximación de su niño, que sigilosamente aparecio en las imágenes retrospectivas del momento más dulce de la inocencia, aquél donde la sublimación de los afectos, se veían involucrados con la pureza de los gestos, dando como resultado, una imparable catarata de emociones, entusiastas alegorías del futuro y de un inquebrantable poder sobre todo proposito, favorecido por la maravillosa conjetura de la invención y la ternura arrolladora que iluminó el cándido beso robado, dado entre simbólicos y entrañables halagos, recogidos en una expresión insólita y desconcertante, dentro del caudal de percepciones inéditas que fueron apreciadas en aquél momento.
Todo quedaba muy lejos, como si no hubiese pasado. Allí se quedaban la alegría, la tristeza, la amistad y todas las huellas de su vida, agazapadas tras las nubes de golosinas, engullidas por el olvido y acorraladas por el desaliento que las impidió progresar por el cauce de la evocación.
De ese modo QQel tiempo volvía a vencer.
Demostraba la inconsistencia etérea de las sensaciones emotivas que soportaba el espíritu, la frágil estabilidad donde se balanceaban las voluntades, la debilidad manifiesta de la pasión, que no podía resistir el entusiasmo de los sentidos, aturdidos ante tantos indicios turbadores de la conciencia.
Así se manifestaba el señor del tiempo, apartando de un plumazo la visión de un pasado no tan lejano, destruido por el abandono.
Los sonidos, el olor característico de la estación de trenes, y los colores adyacentes del entorno, la situaban en otra magnitud de la reflexión, abstrayendola en diferentes consideraciones ante la inminencia de la marcha y que la introducían en cuestiones relacionadas con el viaje.
El espesor de la tiniebla se mezclaba con la atmósfera especial y protectora que cubría a María en su entrada al vestíbulo. Caminaba con seguridad en el porte, con la cabeza alta, la vista observaba y controlaba, considerando en cada persona un mundo, adjudicando las particularidades innatas en cada una de las más próximas que abstraídas con los quehaceres personales, inventaban otro universo donde sólo tenían cabida los intérpretes de su creación, aun afectando a las distintas trayectorias que se entrecruzaban, mezclándose e influyendo en la propia corriente que nada o poco podían hacer por impedirlo.
Luego, la contemplación estaba inmersa en los sujetos que se movían en el escenario de partida, que sin quererlo ni desearlo, encauzaban la expansión de vibraciones, distribuyéndolas en esa atmósfera que todos respiraban y de la que nadie podía prescindir, pues era la que orientaba todas las actuaciones del procedimiento aleatorio y caprichoso, dando lugar a acontecimientos insospechados, mas no por ello, queridos por el raciocinio.
Intentaba ponerse en el lugar y las circunstancias de los individuos a quienes mira, preguntandose y respondiendo a la vez de una forma automática, demostrándose que en la realidad, no difería á en mucho unas vidas de otras; la suya en particular, pudiera ser la de cualquier viajero que allí se encontraba.
Imaginando, interpretaba los pensamientos, desarrollando varias posturas que la situarían en el inicio de la argumentación, ya que el postulado se basaba en el comportamiento de la condición humana, y siendo genérico para todos, podría estar en la piel de cualquiera.
Tal vez la incomodó el cambio de asiento que efectuó con otra pasajera que solícitamente se lo había pedido, pero no en grado sumo como para que ese gesto, lo contemplara como una interferencia en sus cavilaciones.
El viaje estaba iniciado y la atención requería otras consideraciones en las que poder descargar toda la tensión que el cerebro irradiaba, en menor o mayor medida, según los pormenores a los que se había visto sometida hasta dar con el cuerpo en aquél sitio del vagón. Sentía como una liberación al descansar el cuerpo, se acomodó junto a la ventana comprobando la ganancia con el cambio.
Pretendía distraerse con algún artículo de ocio de los que disponía. Se colocó unos auriculares para escuchar el transistor, y fue ojeando unas revistas de distinta temática, que había adquirido en el puesto de prensa de la estación. No consiguió centrar la atención en la lectura, ni en sus imágenes; alcanzando su interés, las páginas del periódico que la informaban de la crisis internacional ocasionado por el desarme iraquí, así como las noticias relacionadas con los accidentes de circulación ocasionados a raíz de la vuelta de las vacaciones navideñas. Lectura ésta, que la causó un desaliento emotivo que la hizo cerrar las páginas del periódico y reflexionar sobre la fugaz estancia de la vida.  Procuró seguir las imágenes del televisor oyendo su radio, sin conseguirlo al tratarse de una película y ver ésta sin sonido no la atrajo. Desistió  de la ocurrencia por inviable y optó por ir a la cafetería para descargarse del aburrimiento que la ocasionaba la monótona singladura que el tren desplegaba entre los  anónimos ocupantes.
Mientras consumía el refresco de cola que había pedido, buscó acomodo en un taburete, contemplando el paisaje por el amplio ventanal que invitaba a la reflexión, ausentandose momentáneamente del escenario donde actuaba y protagonizaba una escena que hasta ese instante se desarrollaba según el guión establecido.
El campo llano y fértil de la huerta, le iluminaba los ojos de colores, difuminados por la fría tarde de un cielo grisáceo, que ya aventuraba su retorno a la oscuridad empujando lentamente  a la luz.
Mientras que ya se veía inmersa en la ruta hacia lo desconocido, afrontaba de una manera más acentuada, el vacío que iba dejando el primer indicio de la soledad.
Una separación consciente y sensata del entorno, que llevaba como premisa la aflicción de los sentimientos, la incipiente nostalgia del pasado y la evocación inequívoca de los seres queridos, de la tierra; que se iban quedando rezagados en la carrera progresiva de las ambiciones. Entendia la marcha como algo natural en el devenir de las circunstancias, queriendo comprender la duda ocasionada en el círculo familiar y de amistad, que no veían motivos suficientemente claros para ésta despedida. Tras de sí, dejaba un mundo de cariño y buenas intenciones, que laboriosamente podría sustituir por otras más enriquecedoras; pero el alma inquieta exigía descubrir nuevas distancias, luchas ajenas, también derrotas, nuevos encuentros de valor, de osadía, un nuevo estímulo que la hiciera levantarse de los templos ya construidos. Necesitaba darle impulso al corazón anquilosado por la costumbre de una situación cómoda, redundante en la satisfacción anodina, sin atractivo.
Con el imparable avance del gran gusano metálico por las sólidas guías de acero, progresaba el objetivo deseado, al alcance de la convicción mostrada en el empeño del cambio. Se trasladaba hasta su asiento en el vagón asignado y percibía, cómo perezosamente se alejaban los últimos destellos de la luz tras las nubes, robando la claridad del día.
Pisaba la oscuridad a la cola del tren, aunque no intervenía en el estado anímico de la concurrencia, por la iluminación de la luz artificial que les hacía falta para sentirse confiados y entregados en sus actividades. La televisión seguía mostrando imágenes sin voz, que algunos pasajeros observaban con atención enganchados a los auriculares. Dos aparentes ejecutivos manejaban datos y pulsaban constantemente un ordenador portátil, como si estuvieran todavía en la oficina; un niño pequeño enredaba con su madre para intentar suprimir el cansancio que al menor le ocasionaba el viaje, con palmadas, le mostraba juguetes y distraía su atención con algún objeto llamativo, sacando de la imaginación cualquier ocurrencia para que no alborotara y molestase. Se escuchaba la conversación de dos señoras hablando sobre los motivos de su viaje, una de ellas era la mujer que anteriormente permutó su asiento con María.
Apareció el interventor de improviso y mecánicamente fue objeto de la atención mayoritaria de los presentes, forzando en éstos, la búsqueda del resguardo que les situaban allí donde estaban. Rápidamente se dejaban ver las carteras de documentación, tarjetas de identidad, monetarias. Las cremalleras corrían velozmente; la actividad que antes dormía plácida, despertó a los viajeros, que verificaban el lugar escondido o próximo donde había guardado tan preciado boleto que otorgaba un número y un servicio.
El agraciado uniforme del operario ferroviario causó en la chica una muestra de simpatía, proporcionando una moderada templanza   al flujo de designios que alborotaban las ideas.
Aceptadas las características del empleo donde iba a ejercer sus aptitudes, y considerando que la vivienda se la ofrecía su hermano, precisamente cercana al lugar de trabajo donde iba a iniciar el recorrido de todo lo nuevo que acontecería. Esencialmente, eso es lo que ella quería. Otras historias en distinto lugar. No veía el por qué le iba a ir mal. Confirmando la experiencia adquirida en la profesión que desempeñaría, y la aceptable responsabilidad que otorgaba a cada caso en que la había tenido que aplicar, se veía ejerciendo satisfactoriamente.
Joven, bien parecida, empleando un término modesto para no alterar el ego; que ante nuevas situaciones precisaba tranquilidad y reposo, por lo que pudiera pasar. Y simpática. Eso no se lo negaba. A fin de cuentas, no debía faltar ni sobrar para que el resultado fuera justo, porque si no; la operación traería como consecuencia un error y el remordimiento aparecería, recriminando los hechos, regañando el intelecto por tan poca consideración con una misma, causando malformaciones ilusorias que darían al traste con la proyección de los deseos que se intentaban conseguir. 
Aunque la verdad mostraba que la realidad era eso, una malformación de todas sus ilusiones.
Llevaba una esperanza prendida del corazón. La seducía sobremanera, la emancipación física de las personas, y del entorno urbano; que la retenían instintivamente a una vida regalada, pero en absoluto querida; y estableciendo una paridad, no estaba dispuesta a verse enquistada en un mundo donde todo aquello en lo que ella soñaba, lo iban alcanzando otras personas, limitándose sencillamente a observar cómo lo hacían.
Eran claras las intenciones y disponía una predisposición favorable que reunía las circunstancias que facilitaban y alentaban a su vez la marcha de casa, pues la realidad no daba más de sí.
No importaba que fuese cautelar la autonomía a la que iba a acceder. Necesitaba el apoyo de Juan y en él se recostaría, junto a la mano tendida de una sonrisa.
Acercándose estaba el revisor, comprobando el billetaje de las dos señoras, que seguían sin pausa el relato iniciado al emprender el viaje.
-Buen viaje. – Dijo el hombre uniformado.
Estrepitosamente, un ruido ensordecedor precedió al desorden que ocasionaron los saltos y golpes involuntarios que los ocupantes sufrieron por la fuerza con la que se expresaron la gravidez junto a la velocidad.
Nada se pensaba. No había lugar para el entendimiento. El sentido abandonó la conciencia y donde antes campaba la armoniosa sintonía de la quietud, ahora ocupaba su lugar el grito desgarrador, el quejido aullado, el dolor que emergió de cuerpos quebrados, violentados por la atronadora convergencia de factores dañinos causantes del accidente.
Apareció  la incredulidad brincando de rostro en rostro, todos desencajados, ensangrentados la mayoría, rotos, semblantes anonadados, estupefactos e inconscientes; caras desposeídas de la alegría, fatalmente desamparadas por el gozo, desgraciadamente conducidas hacia el dominio del infortunio, donde suele habitar el desastre, jactándose de su enorme poder.
El caos tejió  una gran tela de araña, recogiendo la disposición de personas, objetos y maquinaria; lanzados cual símil del juego con cubilote y dados, proporcionando una trágica visión a quien pudiera alzar la vista.
Las nefastas  consecuencias eran reales, aunque la imaginación trataba de engañar a la conciencia, mostrando alucinaciones y delirios inconexos, rocambolescos e inconcebibles.
María  no se ubicaba con respecto al lugar donde antes se encontraba. La sangre manaba de la cabeza pintándole con lágrimas rojas una parte de la cara. Un brazo magullado y más dolorido estaba con los huesos rotos, bailándole la mano incongruentemente. El terrible impacto dejó en su cuerpo fuertes e inaguantables dolores, con gran dificultad intentaba sentarse en el suelo, apoyándose en un objeto que no reconocía, a su lado vio una tarjeta de identidad con la foto de la mujer con la que había cambiado el asiento; la cuál, yacía junto a su amiga, las dos fallecidas, entre el amasijo de  metales causado por  la catástrofe.
Ignorando tal hecho, se congratuló de seguir con vida, alentando en su corazón el deseo de que el suceso hubiese sido lo menos pernicioso posible para el resto de viajeros. Observó y contempló, cómo a su alrededor danzaba con total desparpajo la desolación, esparciendo sobre todas  y cada una de las personas allí presentes, la inquina de la calamidad.
Pobres rostros, desdichados cuerpos, infelices miradas; que no lograron acertar la pregunta ante la visión de esos ojos obnubilados que ofrecían tan devastadora contingencia.
Pobres lágrimas, desdichadas heridas, infelices anhelos; destrozados por el inoportuno cruce de voluntades nefastas y desgarradoras, que aparecieron sin aviso de llegada y una presentación aunque conocida por su brusquedad y efectos, nada deseable.
Pobres sonrisas, desdichados lamentos, infelices venturas; ahogadas por la sinrazón de lo previsible.
Cubriéndose el rostro, lloraba desconsoladamente, intentando comprender la jugada del destino que sin explicación alguna y por sorpresa, pretendió terminar la partida en su primer movimiento, dando jaque mate.


 

miércoles, 20 de mayo de 2015

YA ESTAMOS LISTOS... o mas bien tontos

                  Neuronas.chalemadame.com
                        


Nos queda poco, casi ná para desembrollar el entramado voteril municipal y autonómico, que mas bien parece una elección votanteril para unas elecciones generales. Joder, si hasta la momia de Ánsar ha salido del sarcófago a enseñarnos su demacrado rostro (y feo, mira que es feo el tío; sin pretender hacer ver la guapura de uno o de los demás, pero él tiene lo suyo). Y está to bicho viviente en sus puestos, prietas las filas, y adoctrinando con propuestas generales económicas y otras de nivel nacional, sin oír una propuesta de un sitio concreto; pero también para la mierda que hay que escuchar con las mismas propuestas de cada elección: que si mira por aquí, mira por allí; y no veas como me lo llevo así. 
Fuera bromas. Nada tiene que ver un periodo pre electoral como éste, donde la corrupción por mucho que esté en boca de todos y sea el principal motivo que haga cambiar a cargos de su sitio; no represente ninguna preocupación en los cargos electos pues tienen la sensación (o la tengo yo) que todo va a seguir igual, con pequeñas variaciones con los nuevos partidos surgidos, que conseguirán quitar votos para redecorar el salón, pero el poder seguirá siendo cosa de dos, si no... pues me la tendré que envainar y no hacer mas predicciones.
¿Qué tendrán que ver los discursos que colocan los líderes en sus mítines, con los problemas ciudadanos locales y autonómicos?. Solo se postulan para finiquitar la crisis, los empleos indefinidos de tres horas, el aumento de movimiento monetario... y del marido de la señora pre alcaldesa de Madrid, que parece va a ser por el único sitio por donde van a pillar a tan distinguida señora de la aristocracia. 
Bueno, menos rollo me reclaman desde la redacción de éste singular espacio. ¿Qué se habrán creído éstos cretinos?. Que las palabras salen así por que sí, que uno tiene la cabeza solo para escribir, que soy una mezcla de letras. Pues no... soy un conglomerado de química orgánica, que tiene sus reacciones de enlaces covalentes o iónicos, soltando y juntando todo el día electrones, de una capa a otra de distintas valencias, todo esto dentro del átomo que se mueve en una u otra de los 50 (si, cincuenta ) trillones de células que pululan por el torrente sanguíneo, órganos, músculos, grasas y demás elementos constituyentes de éste cuerpo; haciendo y deshaciendo a su antojo todo tipo de perrerías, para que no tengamos otra cosa que pensar que en escribir cuatro tonterías para pasar el rato.
Se me acaba el tiempo para publicar, uno me pide la crónica de los sucesos en Siria, otro que si la abuela fuma y le sienta muy bien, pues que lo comente por si interesa la salud de la abuela con tanta nicotina en los pulmones y aún vive con 45 años, y el mas apremiante de todos, uséase yo mismo sin mi turismo; porque no conduzco, que esa es otra, a mis años y sin carnet de conducir. A lo que iba que me pierdo y me echan, no tengo ná escrito y tengo que enrollarme con un poquito de elecciones que es lo que se lleva ahora, eso de la corrupción, que aunque está muy mal, se hace mucho, pues no será tan malo. Por mí y por mis compañeros, seguiría escribiendo, pero me urge entregar para cobrar (me gusta decirlo, aunque no me paguen) y colaborar al sustento familiar con el trabajo de los demás elementos de la unidad. Lo mío es escribir y hablar y andar y comer y reír y acompañar y estar y ser y convivir, y quererte. Por cierto me han publicado en la revista de internet: EL ABISMO,
  http://www.revistaelabismo.com/#!blog/c1gie, el relato ya publicado en éste blog: "Contigo se fueron mis sueños".
Ahí lo dejo.

   

viernes, 8 de mayo de 2015

VIAJE ALLENDE LA CARRETERA

                
                       Fot. propia.                           



El camión parado enfrente del portal, auguraba una circunstancia fuera de lo normal. 
Hacía unos dias que se sabía de tan pronta decisión, había sido tan inesperada que aún no se tenía conciencia, ni la asimilación de tal situación se interpretaba como inminente, aunque los hechos eran diferentes y según corrían los días, avanzaba el momento de tan incrédulo acontecimiento, deseando que la verdad escondiera otra realidad distinta, postergando la venida de  tan inexorable desenlace.
Las maniobras para el llenado de la caja del camión fue algo imprevisto y rápido pues aunque real la situación; las cajas y utensilios para cargar ya habían sido preparados y estaban a disposición de su portabilidad para ser introducidas en el camión.
La tarde llegaba a su ocaso con todos los enseres dentro del camión, acarreando toda la identidad del hogar en el que tantas vivencias y recuerdos acumulados se iban con el porte dentro del vehículo. Todo acomodado como fiel rompecabezas que encajaba sus piezas sin alterar la composición que pudiera dar al traste con una combinación que estructurara fatalmente la óptima ubicación de los enseres.
A punto estaba de cerrarse la compuerta trasera del remolque que tendía a encajonar todas las pertenencias que saldrían amotinadas a otro lugar, allá en los confines del mas lejano lugar, donde ni la imaginación pudiera situar, ni el mapa augurar unas pistas con las que poder orientar, pues el pueblo fue la frontera de cualquier lugar, por muy cercano que se pretenda situar; éste pueblo, en éste barrio, donde la casa hincaba sus entrañas en la tierra, había  sido donde se formó toda fantasía e ilusión definiendo el mundo cercano a la realidad, cubriendo toda linde sin capacidad para soñar con otras tierras o con otro lugar. 
La luz del atardecer pronto se oscureció, el invierno atrapó la claridad tan pronto como el frío y helado viento acompañaba la aparición de la tímida luna que iba apareciendo entre estiradas y finas nubes anunciando el final diurno que acongojado se fue escondiendo entre lomas ,dejando escapar tenues luces anaranjadas encubridoras de los colores que representaría en el otro lado terrestre que presto estaría a iluminar.
Los últimos besos, los definitivos abrazos que inútilmente se aferraban para no soltar esas cadenas que difícilmente harían olvidar los momentos pasados junto a la dicha por disfrutar la compañía entrañable y que habría que superar; ojos humedecidos por lágrimas de sentimientos compartidos de alegría y separados por la distancia que a punto estaban de otorgar el camino que presto se iba a comenzar.
Partido por el dolor, la pena, la incertidumbre; pero también por una esperanza que comience  con los sueños inmaduros, recién surgidos, ilusorios de una vida mejor, o por lo menos, mas accesible a las normales pretensiones de supervivencia.
Arrancó el camión con las miradas puestas en los que contemplaban la marcha. Incrédulas miradas de congoja ante la incertidumbre de un viaje sin pretensiones, de abandono, de inquietud, desasosiego, de indecisión ante lo desconocido. 
Lenta marcha y augurios lejanos de una nocturnidad fria y ruda, como el camino emprendido entre campos en la llanura de la duda.
Entre la noche encubridora de los caminos, las plantaciones de cereales, las vides, los olivares siniestros, confabuladores del desconsuelo, la tristeza y el desaliento por tan agradables sentidos perdidos, abandonados sin remisión, en cada loma cruzada, en los pasos por poblaciones desconocidas, tenebrosas en la oscuridad, escondidas tras los muros de un amargo sentimientos de aislamiento y deserción.
La gasolinera entre molinos de viento, pausa el trayecto, con un frío glaciar, congelando las lágrimas por el recuerdo perdido y la negativa de un regreso imposible de otorgar, confabulando la tiniebla el inmenso desamparo de una desilusión apesadumbrada.
El trayecto cansino, amodorra los sentidos, anulando la percepción de los colores que poco a poco van clareando las intenciones de un viaje deseoso de llegar a su fin. A cada cambio de rasante, el alumbrado que se divisa, apuntala la ilusión de la llegada con el destino final que encumbra el ansiado desenlace. Otra percepción engaña el pensamiento, pues los núcleos poblados se hacen comunes y la proximidad del fin del trayecto, aparece cada vez que sus luces descubren otra población, decepcionando la espera, pues no es el destino esperado, confundiendo la razón y abatiendo el deseo que encumbre una esperada situación.
El abandono de una vía general, introduce el vehículo entre parques y calles que auguran la localización del lugar donde presto esta el camión a parar.
Craso error, se trata de una equivocación, que hace volver a deshacer el camino recorrido, para a la siguiente pista entrar a la via adecuada, que tomando otras desviaciones y calles entre señales indicadoras, preguntando a lugareños y acertando con las calles por donde entrar, llegamos a una esquina del cruce donde las obras de edificios están en su inicial actividad, dada la hora de llegada a tan singular barrio, que su construcción está empezando a germinar.
Leganés, crece a golpe de familias extremeñas, andaluzas y madrileños, buscando precios de viviendas que en su ciudad no pueden pagar.
En la esquina donde se sitúa el edificio que nuestra vivienda ocupa la cuarta planta, está mi padre esperando, mientras nosotros bajamos del camión, tomando posesión del terreno que sería nuestra mansión.                           .                                                                           

domingo, 5 de abril de 2015

Km 13. QUE NO TE ABORREGUEN, VIVA EL MOCO

   
                           Durin de pie, Carlos, Tini, y yo.

                                                                           



Los años que transcurrieron desde mi llegada de Huéscar hasta que surgieron todas las movidas políticas; huelgas, manifestación, palos y carreras; fueron dentro de una escolarización normal e integradora, pues tanto alumnos como amigos del barrio, teníamos igual procedencia y si no, la chavalería indígena era sociable e integradora.
Con la muerte del dictador, todo cambió. El proletariado se echó a la calle, los estudiantes exigieron cambios educativos, y los derechos cercenados reclamaron su protagonismo, dando todo ello como resultado la ocupación represiva por parte de los maderos, con las lecheras ocupando espacios y llenandolas de personal en desacuerdo con las libertades restringidas.
No teníamos margen para otras cosas que para seguir con la tontería de la edad del pavo, dejándonos influenciar por la juventud que sí estaba en otras historias y nos arrastraba por inercia y protagonismo.
La salida del colegio y sin perspectivas de trabajo a esa edad,  coincidió con la apertura del instituto de bachillerato en el barrio. Fue como la guardería para ociosos y desocupados, dándonos la alternativa de pasar un año sabático dentro del cocido que empezaba a bullir entre los movimientos estudiantiles, auspiciados por grupos comunistas y revolucionarios, haciéndonos partícipes a todos aquellos que o bien pasábamos de estudiar, o nos sentíamos representados con las reivindicaciones estudiantiles.
Ese año del 76 nos hizo creernos el centro del mundo. El vacile con las niñas, el cigarrito, los grupos influyentes e influenciables, la supremacía de las personalidades en aumento, la hegemonía de la fuerza física y tantas movidas que a flor de acné suelen supurar, nos catapultó a otro estado emocional. Como digo, el año de instituto fue una transición de críos mayores con la estima por los aires y con la creencia de que dejar tras de sí el colegio, daba un plus en la madurez como para sentirnos unos hombres hechos y derechos, pero bajo la cobertura de las alas maternas que nos eximia de cualquier responsabilidad.  Sirvió para que una minoría tomara ya conciencia de sus responsabilidades; no tanto la mayoría que seguíamos con la tontería. Creación de asociaciones juveniles de estudiantes reivindicando mejoras estudiantiles, así como políticas, grupos de actividades, etc; descubrimientos de la psicodelia, de las sustancias estupefacientes, del sexo; bueno de todo aquello que tan reprimido estaba. 
Pasa el tiempo entre movidas sin provecho y termino en el año 77, ingresando en el internado del Ejercito, en I.P.E, nº 1, en Carabanchel. Pero esa etapa merece mención aparte por todo lo que supuso en mi desarrollo personal y moral, caracterizando mi personalidad basada en la disciplina y responsabilidad ante mi toma de conciencia de donde me había metido. 
Tres años hasta la mayoría de edad en el año 80, que la movida madrileña musical se encargó de pasar un tanto de largo, pues nuestra preferencias musicales eran otras y nuestro caudal dineral no daba para frecuentar las salas pijas donde se fraguaba todo el tomate de los pudientes madrileños.  Con la mayoría de edad recién cumplida y comiéndonos la vida a bocaos, saltando de flor en flor como las abejas, recogiendo todo lo que íbamos descubriendo de la coincidencia entre la llegada de las libertades políticas con el crecimiento personal, tanto físico como mental; y despertando de la tontería que teníamos encima, así como de la enseñanza que se nos impartió; "llegamos aquí :
 - Una isla de caramelo, con montañas de turrón; ríos de leche, cataratas de licor, bosques de fresas".
 Ya por entonces, con métodos empleados de diferentes maneras a lo largo de la ya empezada transición?, (esa es otra discusión que merecería una valoración fuera de lo tratado ahora), la sociedad abrió caminos por donde reconducir muchas y variadas sensibilidades sociales, políticas y de convivencia; que la juventud, trató de aprovechar al máximo. Unos y otros, tomamos decisiones y caminos, que en mi caso ya parecía que se estaba encauzado o tomando la dirección que me llevara a determinar mi futuro. 
Al igual que en mi infancia, la amistad fue la clave de mi realidad social y de convivencia con el resto de las personas que me rodearon en el momento al que me refiero. Haciendo resaltar la normal convivencia familiar bajo un entorno que hacía posible una buena relación y ayudándome en todos los aspectos necesarios para que mi transito fuera mas presumible a la circunstancias que se dieron, teniendo a mis hermanos (Carmen y Pedrito, principalmente, con los que convivía) como garantes de mi estabilidad tanto monetaria como de apoyo emocional. 
Las posibilidades que me surgieron entre la gran cantidad de compañeros en el internado, haciendo amistades perdurables, como son todas las que tienen en común el contacto total diario; y los que ya lo eran desde el colegio en Leganés, con iguales características, pero sin las comidas y la noche en común, hicieron que mi tránsito fuera casi pletórico por no pecar y ser tachado de pedante. Solo debo reconocer la nostalgia infantil de aquellos con los que no compartí convivencia posteriormente, pero siempre serán considerados como los primeros y mas puros, pues su amistad procede de la inocencia, donde la alegría busca consuelo.
Los años desde mi llegada como paleto a la urbe ciudadana fue de integración rápida, pues casi toda la población que habitaba las nuevas construcciones, lo eran por el hecho de la llegada masiva de mano de obra barata para el circulo industrial  madrileño; en su mayoría eran exiliados de tierras extremeñas y en menor medida aunque también importante de andaluces, como era nuestro caso. 
Hay muchos cuentos, relatos y vivencias destacables de aquellos años, por todos los sitios donde nos movíamos, la de risas que surgían en cualquier ocasión o como consecuencia de situaciones que solo bastaba una mirada para partirse el bullaca; en esos billares donde se agitaba y aparecía la picaresca cervantina de Rinconete y Cortadillo. 
La entrada del "Sandokan", ya era claro aviso de atención, por el vacile que representaba y sus puestas en escena jugando al billar, eran dignos del mayor interés, estando al loro de cualquier movimiento que hiciese flotar cachondeo en cada pequeño rincón de la pequeña estancia. Resaltaba la vestimenta, pues llevaba pantalones sin cintura de campana (a la moda macarrera), marcando paquete y cuando le tocaba tirar a las bolas con el taco sobre el tapete, lo primero que hacía era poner las suyas sobre la mesa (en determinadas posiciones mas alejadas), sopesando e intentando averiguar cuáles eran mas grandes, las suyas  o las de la mesa (suposición nuestra); haciéndonos partir de la risa a todos los críos que estabamos pendiente de la movida y en complot para el divertimento. 
Como muestra sirva ésta anécdota como botón de muestra, con otras historias que se quedan en el recuerdo sin definir importancia ni oportunidad, sino que al no poder memorizar toda nuestra vida, éstas tienen el honor de pasar a la posteridad.               

martes, 10 de marzo de 2015

MUSICANDO DE NUEVO

                             
RECORTE REVISTA PERSONAL (POPULAR 1- VIBRACIONES). NO PUEDO PRECISAR AUTORÍA.

         

             
https://elpais.com/elpais/2018/12/11/icon/1544535796_372122.html
                                                               
De nuevo con la movida chundareta.
A propósito de la música. En la primera publicación referente al mismo tema que aquí se trata, le concedí al inventor de tan imprescindible expresión artística, un valor máximo. Con éste reconocimiento paso a relatarles cómo se produjo la primera nota cantada:
- Estaba un hombre con su hijo llamado Pachín, esperando el autobús, bajo una marquesina. Ya habían pasado tres autobuses llenos de viajeros y no había parado ninguno. Al ver el hijo que se acercaba otro bus a la parada le preguntó con energía:
-¿Parará papá?.
Respondiendo el progenitor:
-¡Parará Pachín!.
El hijo, nervioso; le preguntó de nuevo lo mismo y el padre también respondió igual que lo hizo anteriormente. Repitiéndose sucesivamente la misma conversación:
-¡Parará papá! 
-¡Parará Pachín!
-¡Parará papá! 
-¡Pararà Pachín!.... y así sucesivamente hasta que el padre le puso música, tarareando con asombro y gran alegría. 
Al rollo del Manzanares. Antes de la movida, ya sonaban todos los grupos por fiestas, belenes y demás algarabías montadas con cualquier motivo para que se tocasen instrumentos musicales y allí siempre había peña deseosa de tales acontecimientos que disfrutábamos todos con gran devoción.
                                
                         www.recordstoreday.es                             



Que conste la intención de hacerles notar la importancia musical que han tenido todos los grupos rockeros madrileños en mi formación cultural, aportando un vocabulario rico principalmente en el vacile. La exposición de grupos que se ve aquí registrada es nimia, pero sí representativa del poder entre el público. Tampoco el enrolle sobre la información de ellos es significativa, porque el-la interesad@ puede acceder en cualquier página a tal efecto creada. Así que no seré cansino.
                                                              
                                  
                       www.expose.org                             
                                   

                                 
Fue mucha la diversión y risas que proporcionaron los momentos compartidos por los mismos gustos musicales a toda la banda del moco: "Feos y pocos". Las fiestas navideñas, las reuniones con el loro, comiendo pipas en el parque; los movidones en los desplazamientos por el cinturón sur, las pocas discorockeras que teníamos al alcance del bolsillo y cercanas, propensas a ser visitadas. 
                                  
                                   
elbauldelaspasiones.com