Mostrando entradas con la etiqueta colegio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta colegio. Mostrar todas las entradas

viernes, 27 de mayo de 2016

UN DÍA CUALQUIERA

 Fot. Pelicula "Another brick in the wall"yo. Pink Floyd. Columbia. 




Otro día más que se cargó el macuto sobre el hombro, en bandolera. Antes de abandonar la habitación, echó una ojeada por la ventana para ver cómo se presentaba el día. Salió con media sonrisa, pues vio que estaba soleado y limpio de nubes el cielo; aun así, escondía dentro de sí la certidumbre de tener el corazón desolado, y sus pasos, no eran todo lo enérgicos que pudieran llevarle con un estado de ánimo alegre. Abrazó con un beso a su madre y salió de casa.
Bajó las escaleras al trote, sin formar la escandalera que otras veces ocasionaba, cuando iba deprisa y saltaba sobre los escalones como si el diablo le persiguiera, retumbando cada pisada, en el pequeño espacio que cobijaba las escaleras del edificio de cuatro plantas donde vivía.
Una vez en la calle, observó el continuo trasiego de compañeros, amigos y otros chavales; acompañados de algún que otro adulto o hermano mayor; tambien los que iban solos, en grupo charlando, corriendo otros; se desplazaban todos hacia la puerta del colegio, que se encontraba en el inicio de la calle.
Poco a poco, se iban aglomerando alrededor de la puerta de entrada los familiares. Juntos, agrupados melancólicamente por la separación, veían entrar a sus niños, al centro del patio de recreo, limitado por dos edificios que albergaba cada uno las aulas de chicos y chicas respectivamente.
Según se dirigía Alberto hacia la escuela, se juntó con José Luis, que ya se estaba acercando a la entrada, y se paró para esperarlo. Éste, hacía cada día un gran desplazamiento desde el barrio donde vivía, pues a pesar de habitar junto a otro centro escolar, no encontró plaza allí, donde por proximidad le pertenecía. Era el chico más simpático, cercano y bromista de todos; a la par que imaginativo y fantasioso. Siempre conseguía una sonrisa de cualquiera que estuviera en su radio de acción, por una u otra causa.
Ambos se alinearon junto a sus compañeros, en la fila de séptimo curso.
Los profesores esperaban la llegada de sus alumnos, bajo el soportal del edificio donde se ubicaban la sala de profesores y la de dirección. Allí, los chavales daban forma a las filas, que por cursos se ordenaban antes de la entrada a las aulas. En el frente, se colocaba el profesor que tutelaba el curso, a lo que después de situar al guía, recorría la cola e iba corrigiendo la actitud del alumnado, con capones y algún que otro tortazo.
Y comenzaba la liturgia patriótica. Al cerrarse la cancela principal, se procedía al cántico generalizado del "cara al sol", que con tanto fervor entonaba el director, mandando la formación. Una vez entonado el himno, se procedía a entrar por orden de clases y filas corriendo a las aulas, entre golpes de algún profesor pidiendo celeridad.
El orden que se requería en la formación, se diluía a la vez que los pasos ligeros resonaban entre las paredes y sobre los escalones de las escaleras, hasta llegar a las aulas.    
Se entraba en clase y cerraban las puertas.
Alberto ya estaba sentado frente a su pupitre. Esperaban la inminente llegada de don Jesús, que todas las mañanas daba la asignatura de lengua y literatura a primera hora.
Mientras tanto, se gastaban pequeñas bromas, se reunían grupos para ver alguna novedad o cuchicheaban sobre hechos pasados. Otros, se preparaban para afrontar lo que pudiera venirsele encima, al no haber hecho deberes ni preparado la lección que tocaba.
El bullicio se hizo estanco, al ser sustituido por el corrimiento de sillas y la toma de posición del alumnado, de pie; al ver entrar al profesor.
Don Jesús era un hombre venido de Valladolid, de cuarenta y tantos años, culto, trajeado, y un estilo con porte de caballero del régimen, del que siempre adoctrinaba con gestas franquistas de las que hacía similitudes de obras literarias. Vivía cerca del colegio, en una de las calles del barrio donde una parte de alumnos residían, por lo que era mas conocido y respetado que otros, por su habitual roce casi diario en la calle. En clase era muy autoritario y si tenía que dar algun que otro bofetón, lo daba sin reparo, o un tirón del pelo de la patilla, con cierto cachondeo para hacerlo mas enternecedor o cercano.
Esa mañana, Alberto pasó contando cada minuto plomizo como una losa cargada a la espalda, sin nada que le hiciera atender con interés a las clases que se dieron hasta llegar a la hora del recreo.
Como siempre, se rompió la calma con el murmullo que hizo acto de presencia tras el sonido de la campanilla que daba por terminada la clase, alertando a todos del inicio del recreo.
En el patio, se formaron los equipos para golpear y disputar balones, en sus diferentes modalidades de juego. Aquellos que se emplearon en otros divertimentos, corrían unos tras otros, charlaban gesticulando alegremente, saltaban cuerdas al aire, y otros, que teatralizaban apasionadamente alguna situación vivida o digna de contar.
Alberto buscaba sigilosamente y con timidez a Isabel. Quizás no deseaba encontrarla, pues creía saber de antemano, la situación que se iba a producir y, nada había que le infundiera esperanzas para sentirse feliz.
Unos días antes del fin de semana, el grupo donde se juntaban fuera del colegio se había disuelto. Malas interpretaciones de gestos y peores palabras dichas por algunos de ellos, salpicó la relación grupal de todos, rompiendo la relación que en distinto modo creció en los más románticos.
Las bonitas palabras, los gestos amables, los besos robados, los sueños inacabados; se fueron con las ilusiones perdidas, las esperanzas rotas y la alegría frustrada.
Sabía el lugar por donde generalmente jugaba ella con sus amigas y fue hacia allí, dubitativo. Nada más verla, se le pobló el estómago de hormigas, no sabiendo qué hacer. Intentó dar la vuelta, pero cerrando los ojos pudo sobreponerse y se acercó a Isabel.
- Hola Isa. - Le dijo esperando una respuesta amable, simpática o cuanto menos una sonrisa.
- Hola. - Se limitó a decir ella, sin nada más que incitara a seguir una conversación.
Se quedó apoyado en la valla que cercaba el patio, al lado de donde el grupo de chicas se encontraba, mirando simplemente la actividad de las niñas y otras que por allí pasaban; pues también el recreo se dividía por sexos, y era muy raro ver juntos a niños y niñas jugando, dado el poco tiempo que hacía desde que compartían el mismo espacio, ya que hasta ese año, lo hacían en distinta hora.
Los pensamientos, deseaban configurar una manera de responder a una situación, que para ambos era dificil de encauzar y se decidieron por la espera. Como si el tiempo arreglara los deseos sin formar, aquellos que se imaginan sin actuar para desarrollarlos.
Y esperaba sobre la verja.
Solo la cercanía de Isabel ya le colmaba, y se encontraba a gusto allí, mirándola como corría, como sonreía o cualquier gesto que expresaba al jugar.
Alberto, sintió un gran vacío cuando comprendió que su valor, acobardado, había desaparecido. Isabel casi ignorándolo, no le concedió ni una sola muestra de empatía.
Se vio sorprendido por la gran rapidez con la que se extendieron los acontecimientos, los cuales dieron lugar a la ruptura del grupo, como una gran bola de fuego, que arrasaba cualquier brote de algún pasto que asomara sobre el horizonte;  una pandilla formada por sus amigos del barrio y aquellas chicas con las que se juntaron, por medio de amigos comunes.
No llevaban más de tres semanas yendo a jugar, y saliendo los domingos al cine o a pasear por la plaza, entre risas y comadreo.
La timidez había impedido en ese espacio de tiempo, que fluyeran y exteriorizara sus sentimientos hacia aquella chiquilla. Se mostraba abatido por la realidad que se había producido por tan lamentables sucesos, en los que no tuvo participación e influyeron tan negativamente para sus intereses. Al ser un hecho consumado, todos entendieron que no debían seguir viéndose.
Pero Alberto ya percibió que esa chica le estaba trastocando el pensamiento; que su dulce sonrisa, se reflejaba en cada rostro de cualquier niña que mirase; que su voz, resonaba en cada entonación que susurraba cerca de su oído; que su mirada, le inquietaba cada vez que soñaba con ella.
Mas ella, se mostraba lejana, impasible ante su cercanía e indiferente cuando al cruzar las miradas, su rostro denotaba frialdad y dejadez.
No le faltó mucho tiempo para comprender, que aquella chavala, no iba a ser la luz de su recuerdo, la niña que le hiciera fantasear con el futuro, a la vera de su deseo.
Abatido y sin más opciones de respuesta que la resignación, Alberto intentó integrarse en el grupo que jugaba al futbol, pero no pudo ser posible por la negativa de los jugadores. Sin ganas ni motivos por los que seguir en el patio, subió al edificio donde se encontraba su clase y tras mirar por la ventana un momento, se dirigió a su mesa, desplazó la silla y sentándose en ella, reflexionó con una aceptable conformidad de la situación, valorando positivamente la experiencia que aunque le había sumido en la tristeza y el desconsuelo, tambien concluyó con un sentimiento que le hizo aflorar sensaciones que el espíritu tenía escondidas y le fue agradable saber de su existencia. 
Aún faltaban unos minutos para el comienzo de la próxima clase de francés, que impartía don Vicente, un espigado profesor venido desde Canarias, ya con el curso iniciado, para sustituir a otro que abandonó el colegio; y el chico decidió entretenerse con las pinturas que sacó de la mochila, y allí estuvo dibujando con los colores entre los dedos.
Cuando ya estaban todos dispuestos en sus asientos, una vez terminado el recreo, la apatía hizo acto de presencia dado el poco entusiasmo que dedicaba el profesor en el desarrollo de los temas a tratar, entonando un suave y meloso acento, que Alberto captaba con una somnolencia cabezona y nulo interés, algo que a la mayoría de compañeros no les ocurría, pues su propósito era percibir la gestualidad y actitud tendente al general cachondeo de los chavales entre reprimidas risas y cuchicheos, sin que pudieran involucrarse en la dinámica del aprendizaje de la lengua de Rousseau.
Mientras tanto, la clase ya daba sus últimos coletazos entre frases y giros con entonaciones afrancesadas, y Alberto se movía en sus pensamientos por canales llenos de duda e inseguridad, con el sentimiento mostrado hacia Isabel, cuando se escuchó en una pausa en la disertación del profesor, el mugido alto y claro de una vaca.  
El sonido animal, salió procedente de un pequeño bote que se vendía como artículo de bromas, que tras voltearlo de su posición vertical, éste emitía un bramido como si una vaca, avisara de su presencia.
La sorpresa resultó impactante, descomunal y hasta paralizante. El silencio implantó su más severa huella, aumentada con el estado cataléptico que cubrió los rostros y gestos de todos.
El rostro del profesor se tornó de un rojo intenso, cual tomate en plena madurez, quizá causado por la ira y cabreo que sintió, al sentirse como el objetivo de tan tamaña barbaridad realizada en su clase.
- ¿Quién ha hecho la vaca? preguntó enérgicamente indignado y con una rabia supina el profesor.
A la vez que intentaba descubrir al ejecutor de tal afrenta, se desplazaba rápidamente de un sitio a otro entre pupitres, esquivando mesas y sillas como si persiguiera a la vaca para trocearla.
Cuando parecía que recorrería toda la clase entre obstáculos, se puso en pie un alumno.
Ignacio respondió en consecuencia a su acto y responsabilidad, contestando a la pregunta generalizada del profesor, con su confesión. 
Don Vicente se fue directo hacia el chico, superando la distancia que los separaba con una velocidad, que solo podía augurar la paliza que denotaba la intención de hundirlo a golpes en el momento que lo pillara. Acción que comenzó con un hostión en la colleja al llegar a su altura y aventurando los demás leñazos, Ignacio se protegió con ambos brazos, viendo soltar la mano y prever una ensalada de guantazos; sonó escandalosamente la agitada carcajada de José Luis, que no pudo contener la risa ante la expresión burlesca y caricaturesca del profesor y la situación creada. 
El maestro se giró hacia el lugar de donde procedía la risotada y presto, dejó a Ignacio con los brazos protegiéndose la cabeza, y dirigiéndose hasta el pupitre en el que estaba José Luis, que cesó su alborotada risa cuando vio venir el larguirucho cuerpo del profesor, con las venas del cuello hinchadas y las manos dispuestas a hostiarle; y como erizo en peligro, enrolló la cabeza entre sus brazos, suponiendo que hacia ella dirigiría los golpes, agachado sobre el pupitre dispuesto a recibir la zurra que después recibió.
 - No, no, no me pegue por favor, auxilio, socorro, don Blas, don Blas. - Repetía una y otra vez José Luis, llamando al tutor para que detuviera la solfa de tortazos que le estaban cayendo encima, sin que por ello, acudiera el mencionado profesor en su ayuda.
Una vez terminado de golpear a José Luis, entre gritos y lágrimas de la gran excitación a la que estuvo sometido, el profesor le quitó el bote sonoro a Ignacio, dando por terminada la clase con un gran portazo al abandonar el aula.
Ante el espectáculo representado y sin la autoridad del profesor que menoscabara cualquier reacción a lo sucedido, todos los alumnos explosionaron y liberaron la tensión con risas, gestos alegóricos de la función y grandes carcajadas, después de comprobar el buen estado físico de Ignacio, así cómo de José Luis, y comentando con alborozo la jugada, e imitando jocosamente la gran actuación de los actores implicados en la escena.
Aquella situación fue la distracción perfecta para que Alberto, orientara el pensamiento hacia el pitorreo y jolgorio en el que participó con sus amigos, olvidando la tristeza e inseguridad que le ocasionó aquella decepción sentimental.
Aunque no lo sabía, aquella experiencia detalló y enseñó las sensaciones que su corazón sentiría en posteriores situaciones que la vida le ofreciera, cuando sus sueños rondaran los amores de una mujer.
Al llegar a casa, después de toda la emotiva mañana que le nubló el pensamiento, se fue a su habitación a por la fotografía que tenía de Isabel guardada en un cajón. Al cogerla, la miró y sin pensarlo la rompió. Creyendo que con aquél acto, se evaporaría de su mente como si nunca más volviera a existir.
Acto seguido, se dio cuenta del error, pues ya no tendría su imagen para recordar su bonita sonrisa.



jueves, 27 de agosto de 2015

EL MAIZAL

   
                              www.elevation.maplogs.com

                                               
                     


 Hubo un día en que el maizal desapareció. Aquél campo de maiz donde nos metíamos para perdernos y encontrarnos después entre sustos y risas; cogiendo de las mazorcas los rubios cabellos que sobresalían para adornar la silueta de las cápsulas del grano, y así poder disfrazar nuestros rostros con los mostachos que con la mas ingenua imaginación nos hacía mayores, con las burlas, bromas y  mas disparatadas imitaciones de cualquier personaje que se nos pusiera en mente, haciendo de la diversión norma común cada vez que entrábamos en el campo de panochas.
La acequia seguía encauzando el agua hasta la vega, donde todos los frutales y demás hortalizas esperaban pacientemente, floreciendo día a día.
El camino asfaltado que hacía de carretera hasta las últimas casas del pueblo, acercando la montaña, las pedanías y cortijos, los pueblos vecinos y los caminos rurales; bordeaba la parte norte del terreno de cultivo, y corría paralela a los grandes plátanos de sombra, al sauce llorón y algún que otro tipo de árbol que se me fuera de la memoria, todos ellos majestuosos y frondosos, alzándose en lo alto de un pequeño terraplén del solar, recorriendo la calzada y sirviendo de escolta a todo vehículo que hiciese el trayecto por dicha vía. Bajo la pendiente de la carretera se encontraba la acequia, sirviendo de separación del bancal, y otorgando dicho desnivel del terreno una pequeña tribuna para mejor posicionamiento y visión del juego.
Las restantes lindes de la parcela, las delimitaban por un lateral, una calle con una fila de casas bajas, situandose en el lado opuesto que la acequia recorría y separaba, el barrio de nueva construcción para ensalzamiento de los 25 años después de la guerra civil, de nombre La Paz, donde vivíamos todos los que disfrutamos mayormente del cambio de uso de la parcela para provecho del juego y amplitud del barrio. Como fondo sur, colindaba una tierra sin cultivo, donde posteriormente nacería un colegio; tambien se encontraba en las postreras aledañas un basurero que tardó poco en desaparecer. Más alla la huerta, el olivar por un lado, y el instituto con su campo de futbol vallado y el cuartel de la guardia civil más alejado, junto a la carretera que llegaba a Granada, frente al parque.  
No está escrito en ningún libro de historia del que se tenga conocimiento, al igual que entre los ancianos del lugar tampoco se habla de cómo llegaron allí las porterías; pero el día que hicieron acto de presencia, iluminaron la ilusión y los sueños de muchos niños, al igual que de los mayores; convirtiendo una finca de cultivo en un campo de esperanza.
Temprano se levantaban los jugadores ante la avalancha de partidos que debían jugarse los días señalados de competición, y los que no había tal, era usual encontrar a temprana hora y en día no lectivo, a alguien peloteando. Allí, si; siempre se estaba jugando al futbol, golpeando la bola.
Había una zona aledaña de terreno libre entre el rectángulo de juego y la acequia que apartaba el barrio, para uso de partidillos que no requerían mas jugadores que los que se propusieran hacerlo en un espacio mas reducido, o para tirarse unos penaltis, o para hacer rondos de pases, y para mil prácticas de todos los juegos imaginables. La acequia representaba un añadido a las fantasías. ¡No habrán navegado barcos, canoas y galeones por las aguas de riego! ¡Y la de limas que se clavarían en aquél solar de tierra, y las chapas que se harían infinidad de carreras por circuitos diseñados por las manos expertas de los conductores, y con las canicas que golpearían a otras desplazándolas de su posición para gloria del mas hábil. ¡Y la de agujeros que se habrían hecho para colar las perras gordas y las chicas y las pesetas...
Pero menos que pelotas y balones recorriendo y botando en la llanura.
También se dirimieron afrentas.
Aunque no se tiraran bien las líneas de yeso, para delimitar la zona de juego, el aspecto que representaba el campo una vez pintado, y colocadas las redes ( cuando llegaron con el tiempo ), con el ambiente que producía la ocasión del juego, proporcionaba una alegoría de la fiesta y espectáculo en que todos estaban contentos. Daba igual quienes jugaran, qué equipos, niños o adultos, el aspecto del entorno daba categoría al partido que se iba a celebrar.
Allí estaban todos los que debían estar, y algunos de los que no, también.
Los balones oliendo a manteca, las camisetas como serones, los pantalones, las zapatillas, las medias, las botas; al libre albedrío y posibilidades.
Los vestuarios en el edificio de la O.J.E. Y las ilusiones metiendo goles.
Allí hubo un día un campo de futbol. Pedregoso, de pequeñas piedrecillas, las llamadas chinas y mas grandes, que nunca desaparecían por más que se intentaran quitar.
Moldeable al clima, pues ni agua, ni viento, ni la nieve, impidieron que se jugara.
Recordado, porque por mucho que el tiempo se empeñe, la memoria dirá que allí hubo un maizal que al desaparecer, se convirtió en un campo de futbol.




    

martes, 25 de agosto de 2015

¿QUÉ CLASE DE ANIMALES SOMOS?

        
                           Salvador Dalí. Pinterest. 
                                  
No me voy a poner a distinguir, clasificar o nombrar literalmente el tipo y clases de animales que habitamos el planeta. Somos muchos. Innumerables. Cada año se descubren nuevos, que nunca antes habían sido vistos, lo que nos da una idea de la descomunal multitud que formamos la especie animal.
Me voy a referir mas concretamente al comportamiento que cada grupo tenemos dentro del mismo y con el resto.
Los animales no humanos, es predecible y evidente, tan claro como su existencia; que su único fin y motivación, al carecer de inteligencia que les permita acciones para un mejor desarrollo y evolución de su especie, (aunque sea un hecho su progreso, especialmente el domesticado ); que todo su empeño estará encaminado a conseguir la supervivencia, procurando tener la básica alimentación que le posibilite su estado de longevidad sobre la tierra. Hecho del que también los humanos somos partícipes.
El principal motivo de este artículo se basa en la distinción del comportamiento de las diferentes especies de animales en comparación con el animal humano; mas concretamente del macho u hombre, que es quien hace de la desigualdad un ejemplo patente de las distintas facetas, principalmente violentas con respecto a la hembra o mujer; para mejor comprensión de a quién va dirigido la observación sobre su actitud respecto al sexo contrario.
Vemos como en la mayoría de las especies animales, por no decir todas, dado mi desconocimiento sobre el total de ellas, que los roles están claramente definidos y tienen encomendados cada sexo determinadas actividades que diferencian su relación dentro del grupo. La del macho siempre es de protección del grupo o clan, aparte de proporcionar alimento, que en diferentes especies se encarga la hembra, siendo ésta característica aleatoria según de cuál se trate, incluso pueden hacerlo ambos.
Concretamente me centraré en la del macho protector del grupo o familia, dentro de la especie humana; porque como sabemos claramente es muy distinta a la de los restantes géneros.
Sin darle mas vueltas al tema central que me trae a escribir sobre ello, voy a detallar lo mas concretamente posible la actitud violenta del hombre sobre la mujer, conocida como violencia de género o machista, caso que no sucede en las otras especies animales que al no tener nuestra inteligencia, no los hace ser asesinos como nosotros lo somos.
Las estadísticas de muertes violentas de mujeres a manos de sus "parejas o ex", son demoledoras a la vez que vergonzosas para el hombre y el conjunto de la sociedad, representada por las instituciones públicas que no son, no somos capaces de atajar dicha lacra de raíz. No valen las comparaciones ni con otros países, ni con otras situaciones ni motivos, el estado debe asegurar la supervivencia de todo ciudadano que sea asesinado de una forma tan sistemática y general como sucede en éste caso, poniendo medidas que impidan que se vuelvan a repetir continuamente, año tras año, lamentándonos y guardando minutos de silencio en las puertas de los ayuntamientos, causando una sensación de impotencia y vergüenza ante la hipocresía institucional que solo sabe dar el pésame para después seguir con su palabrerío habitual.
El principal problema no resuelto que causa las muertes a manos de sus "seres queridos", está en la educación que proporcionamos a los niños, tanto a nivel institucional como familiar, pues todavía hacemos distinciones que propagan y aumentan las diferencias de sexos, mostrando la superioridad del macho, tanto a nivel infantil como de adulto, proporcionando roles y puestos de inferior categoría con respecto al hombre.
Una de las claves que hacen de la superioridad del hombre sobre la mujer para cometer los asesinatos, es la superioridad física, problema que se podría paliar facultando en los colegios e institutos, de una educación deportiva destinada a la defensa personal de las niñas de una manera general y sin tapujos, igual que se fomenta otro tipo de actividades, sin darle carácter excepcional.
¿Se imaginan que todos los años el terrorismo, sea del tipo que fuere, causara el mismo número de víctimas de las que produce la violencia de genero, la actitud de los gobiernos respectivos, con las medidas a adoptar y los medios que pondrían para paliar tan elevadas cifras de personas fallecidas?. 
Otro problema añadido y principal por la magnitud que representa, son las victimas infantiles, tanto por su fallecimiento al ser asesinadas para causar el dolor de la madre (violencia vicaria), como por los traumas psicológicos y violentos a los que se enfrentan; y por lo que parece con la nueva ley se ha puesto el punto de mira en dicha situación, pero como la justicia no actúe con la celeridad y efectividad que requiere tal situación, al igual que hacen con los casos de maltrato en las mujeres; la situación, no creo que cambie mucho.
 Les dejo un enlace del ministerio donde pueden observar estadísticas sobre éste gran problema que afecta a  la mujer.

 http://www.msssi.gob.es/ssi/violenciaGenero/datosEstadisticos/home.htm                                 
http://www.inmujer.gob.es/estadisticas/consulta.do?area=10





miércoles, 5 de agosto de 2015

¡QUÉ MAYORES!. YA EN EL INSTIPUTO.

   
                             París, Rio Sena. www.traveler.es
                                 

  
Al terminar el colegio, casi todo estaba predestinado para que comenzase nuestra vida laboral, salvo que las cualidades estudiantiles del alumno destinado a mayores progresos, le permitiera seguir estudiando. No quiero decir que todo aquél, una vez terminado el colegio, debía ponerse a trabajar; pero sí era factible ayudar paulatinamente en el negocio familiar si se tenía, o buscara una ocupación ocasional que podría convertirse en fija toda vez que conseguido el trabajo que tan escaso y precario era en esa época, se continuara en él para ayudar en la economía de casa. Los estudios eran una continuación para aquellos que tuviesen perspectivas de sacarse una titulación de grado medio o una de f.p., pues la universidad ni se tenía conocimiento para acceder a ella o no entraba en cabeza de trabajador, obrero medio; ni posibilidades económicas. Sea por lo que fuere, la práctica estudiantil después de terminado el colegio, no estaba arraigada entre la clase obrera.
La inauguración del instituto de bachillerato en el barrio facilitó que se postergara otro año la entrada en el mercado laboral, pues con buena fe e ilusión, se abrió una puerta que nos permitió seguir jugando con los libros didácticos pero desde una situación de superioridad, que hizo nos convitieramos en adolescentes mayores, donde las acciones elaboradas tenían consecuencias, ya fueran para bien o generalmente para mal, pues el razonamiento dentro de la masa se hizo más influenciable aportando mayormente
efectos desagradables y negativos, pero siempre desde la risa y el cachondeo que la edad hacía tomarte los temas que afectaban directa o indirectamente. 
La nueva situación estudiantil, empezó con el alboroto requerido para la adquisicion de matrícula y demás asuntos administrativos, haciendo colas entre el chavalerio de ambos sexos, dando pié al vacile y muestras de la arrogancia de los más avanzados en el arte de la presunción y suficiencia en las lides comunicativas. Intentos de ligoteo, quedadas y bromas de todo tipo convirtió el primer agrupamiento estudiantil en un conglomerado de aspiraciones, desilusiones, cortes de tajo y mucho divertimento.  
La entrada a clase y distribución del alumnado, hizo concebir esperanzas ilusorias respecto a la colocación en clases mixtas. Vanas e inútiles expectativas de la distribución del alumnado de tal manera, porque creo recordar que al día siguiente o a lo más, dos días después; la tónica general que había imperado en la educacion, es decir; los niños con los niños y las niñas con las niñas, se instauró como si la vida hubiese seguido por los mismos pasos que cuando estaba el innombrable.
Pero él ya no estaba y la situación política empezó a dar sus primeros pasos para que el régimen heredado tuviese los días contados, iniciándose la cuenta atrás para la llegada de la instauración de la pseudodemocracia, que aunque liberara cuestiones relacionadas con leyes y derechos, la situación social y económica no cambió, y aunque los poderes institucionales cambiaran, no fue así con las personas que ejercían el poder. Como ejemplo valga que el primer presidente elegido, primeramente sustituyendo al dimitido Arias Navarro, y tras la ley de reforma política, anunciando la nula exigencia de responsabilidades a los implicados en la dictadura y no legalizando bajo ningún concepto al partido comunista;  Adolfo Suarez; que fue jefe del movimiento nacional franquista. Si, ya me supongo lo demócratas que eran todos los políticos de esas cortes representativas del voto popular, que en su mayoría estaba controlada por los diputados convertidos a la democracia del anterior régimen.
Da risa ¿no?. Pues de esos lodos, éstas mierdas.


  

miércoles, 29 de julio de 2015

EL JUEGO CONTINÚA

             
                  www.leganes.org                                                                                                                
                   www.dleganes.net


                                       
Continúa para no acabar, pues parece que aún con la edad que nos otorga el paso del tiempo, seguimos jugando con el niño o adolescente, y el joven que han pasado por nuestros sentidos formando nuestra personalidad y características que nos hacen tomarnos las situaciones de una u otra manera, y así nunca dejaremos de jugar, aunque sea a torear la madurez que se nos supone en distintas decisiones que debemos tomar para el normal o anormal acontecer del camino elegido.
Es curioso, que solo una distinta decisión o viraje en cualquier esquina para un sentido u otro nos puede cambiar la vida de una manera positiva o negativa, que ya nos dirá el final o bifurcación del camino si fue acertada o no el giro que nos hizo tomar esa decisión y sin embargo, no somos conscientes de la importancia que tienen esas decisiones.  
Y con catorce o quince años, estábamos todavía pelando la pava y al salir del colegio las oportunidades no eran muchas, los estudios que ampliaran los conocimientos no eran fáciles de seguir pues en poblaciones tan numerosas, aunque la oferta estaba en consonancia con el número de alumnos que dejábamos los colegios, a la continuacion de los estudios  no ayudaba la costumbre de empezar a trabajar nada más dejar la e.g.b. 
En nuestro barrio edificaron un instituto de referencia para las poblaciones mas cercanas, de algunos alumnos que venían de otros sitios del sur (casos excepcionales) y claro para los alumnos que salíamos de los colegios cercanos. 
Se inauguró coincidiendo con la apertura de un centro cultural enfrente y en la misma plaza, a casi la misma distancia que tenía del colegio pero en dirección opuesta. 
Fue el no va mas.
No podían haberlo hecho con otra intención, que la de agradarnos y para regocijo de la muchachada.
Antes de la apertura, en la entrega del mobiliario dió la casualidad que nuestro grupo rondaba precisamente por los alrededores y llegó un camión con las mesas y sillas para las aulas reclutándonos el camionero con nuestro beneplácito y previo pago de 500 leandras por cabeza, para descargar e introducir el material en las aulas.
Fue duro, pues no éramos muchos y las sillas con mesas a bordo de la caja del camión, parecían que no iban a agotarse nunca. Pero salió "de lolás",  nosotros mas felices que unas castañuelas.
Me fui corriendo a casa a darle el dinero a mi madre, mi primer sueldo; con catorce años.
El insti y el centro de cultura aledaño guardan historias dignas de novelas de suspense, policíaco y hasta de género indeterminado, pero eso será para otra ocasión.
Hoy el instituto se ha convertido en una biblioteca, centro cívico Santiago Amón, y la casa de la cultura mencionada, desapareció de la plaza.     

miércoles, 22 de julio de 2015

ÚLTIMOS LATIGAZOS

                  Leganés. www.abuelohara.com
                                                                          



Hubo un tiempo en el que la preocupación del adolescente se basaba únicamente en poder pasar de todo y no querer saber nada de rollos ajenos que no le afectaran directamente, (supongo que no habrá cambiado mucho la historia) y reírse de todo cuanto pudiera y cuanto mas tiempo mejor. Pues esa era la consigna generalizada imperante por aquellos años que cercaban el fin de la dictadura con la muerte del fallecidísimo.
Aún andábamos en la adquisición y construcción de unas buenas bases que potenciaran todas nuestras facultades relacionadas con el cachondeo, el viva la virgen y la madre que la parió, así como los factores que desarrollarían posteriormente y en concordancia con el aumento de las experiencias que nos harían ser más intrépidos y desvergonzados, acarreando la falta de respeto a según qué cosas, situaciones o personas.
El colegio en su último curso de estudio, coincidió con aquél 20 de noviembre del 75. Lógicamente el revuelo social así como el normal desarrollo diario de actividades, cambiaron y, o fueron suspendidas. No hubo clase al ir al colegio y a mí me salvó de algo perjudicial para el normal acontecer académico al que con regularidad tenía encarrilado con más o menos dificultad, pero en una línea aceptable. Ese dia, un trabajo sin hacer debía ser expuesto en la gran cátedra de las risas y el cachondeo cuando uno se quedaba con la boca abierta sin decir nada, o pegado con la mano agarrando la tiza en un punto de la pizarra, del cual era imposible despegarse si no era por el impulso que te acarreaba el hostión que con la mano abierta recibías en la colleja, golpeando la base de escritura o echándote para abajo con el peligro de besar la tarima del maltratador. Bueno, en esas estábamos cuando me libré de tal oportunidad de ser agraciado también con la posibilidad de recibir una dosis de jarabe de palo, viniéndome a huevo la suspensión de toda actividad escolar.
Diferentes actitudes entre el personal adulto acompañó a la desaparición del innombrable, siendo la postura oficial la reinante y avasalladora respecto a las proclamas de alegría que fueron realizadas en privado y sin destacarse mucho, salvo las excepciones normales que hacen por lo menos, sacar a la luz la oposición al régimen político que imperaba y ahogaba las libertades. Nosotros, el chavalerío en general con los escolares a la cabeza, lo único que hicimos fue servir de monigotes representativos de la aflicción que imperaba entre el profesorado  y centros escolares, que como instituciones públicas eran afines al régimen, manejándonos como muñecos y parte de las movidas organizadas para encumbrar y velar la memoria del régimen establecido que acababa de poner punto y final con la pérdida del dictador.
Aparte de los más involucrados, que a nuestra edad eran dos contados con un dedo; la repercusión entre el alumnado se circunscribió a leer el último discurso del fallecido que imprimieron repartiéndolo por todos los estamentos oficiales y haciéndonos a nosotros partícipes de tan histórico documento.
Como el normal desarrollo escolar, con el tropezón relatado de este episodio histórico, no cabe resaltar alguna anécdota que haga más destacado el relato de lo que se pretende.
Paso a paso, las vivencias encadenan situaciones que seguiré plasmando según vengan los recuerdos y las percepciones de uno mismo sobre el tiempo pasado.

miércoles, 15 de julio de 2015

ENTRANDO EN EL JUEGO

                  
                    Manolo Cadenas.  www.balonmano.mforos.com          

 J.PedroMuñoz."Papitu" 
 https://parthistbm.blogspot.com/2020/02/liga-9394-conquense-elgorriaga-19-21.html


                                       
El paso de los días, acumulaba las semanas haciendo que la aclimatación al entorno, así como a los grupos del chavalerío, fuese integradora y facilitando el inicio de las relaciones personales; al ser una ciudad considerablemente poblada, pues ya en esos años en las ciudades circundantes a Madrid era muy numerosa su población, aumentando progresivamente el incremento de ciudadanos con ampliaciones urbanísticas, llamando a éstas "ciudades dormitorio", por la mano de obra que principalmente surtían a los polígonos en expansión y a la propia capital.
La normal convivencia estabilizó los sentimientos, haciendo comparaciones con las distintas situaciones, y los diferentes descubrimientos de unas vivencias distintas superaron la inicial pesadumbre de lo que se dejaba atrás.  
El colegio fue el núcleo de todo movimiento y situaciones que relacionadas con las actividades y acciones que como críos que éramos, hacían que el paso del tiempo nos introdujera en una adolescencia llena de inquietudes y nuevas experiencias que nos despertaba de la modorra en la que manteníamos nuestra inocencia. 
Las risas continuaron la normal desenvoltura que nos hacía perder la vergüenza en todas y cada una de las situaciones que o bien provocamos o nos introducían en las mas variadas que por inesperadas se resolvían o dejaban un poso de disgusto, pues a esa edad la incertidumbre del comportamiento propio dejaba muchas dudas.
Los cursos avanzaban con el tiempo cumpliendo años y la consolidación familiar al ritmo de vida, junto al fortalecimiento del grupo de amigos, conjugó las bases para que de una forma metafórica, perdiera el miedo a subir las escaleras hasta llegar a casa.
Al igual que en el pueblo, estos años fueron mágicos también, felices, sin contratiempos que hicieran buscar cobijo en medidas distintas a las que la vida planteaba normalmente.
Entre las distintas actividades del colegio, formaba parte del equipo de fútbol; la pelota, dichoso balón que no paraba de rodar y siempre pegado al pie. No se porqué ni cómo , pero en los juegos entre colegios, éramos de los mas cualificados y nos divertíamos bastante participando en las competiciones que se realizaban, disputándose también en varias modalidades deportivas, baloncesto, balonmano, atletismo.                               No recuerdo el año exactamente, pero sería con trece o catorce años cuando el ayuntamiento a través de un gimnasio municipal, organizó un equipo de balonmano en el que tras unas pruebas de los chavales de los colegios, entré a formar parte de él. Y ahora con el paso del tiempo, nunca podré olvidar esa experiencia por los compañeros que tuve y principalmente por el entrenador y un chaval con el que hice buena amistad. Jugaba con nosotros de portero en sus inicios por su envergadura de brazos y gran altura, pero luego profesionalmente jugó como lateral, quizá algún seguidor de éste deporte le recuerde, se llama Juan Pedro Muñoz, creo que era del colegio Juan de Austria o de San Pablo, no recuerdo bien; pero su nombre como profesional era el de "Papitu", jugó en el Barcelona, Atl. Madrid, Teka, Ciudad Real, siendo tambien baluarte de la selección. Y el joven entrenador, supongo que casi recién terminados los estudios y nuestro equipo de los primeros que entrenaría, era el actual seleccionador de España, Manolo Cadenas. 
No recuerdo la competición que jugamos, pero los partidos donde lo hicimos fueron en Madrid además de los de Leganés, sobre todos los que jugamos tengo memorizados; uno en un colegio de Chamberí y otro en el campo de atletismo de Vallehermoso, que tenía un campo de balonmano. Formamos un gran equipo, pero yo duré un año, creo; y no se los motivos por los que dejé el equipo, (supongo que coincidiría con el hostión con la bici en mi pueblo) ni tengo mas datos que añadir al respecto, por la memoria que no me hace el favor de complacerme en éste marcado tiempo.
Y así, otra etapa colegial determina mi paso existencial por la vida, que transcurrió felizmente en Leganés.     

martes, 7 de julio de 2015

OTRA ESTACIÓN PARA VIVIR

                                         
 Al fondo el colegio, a la derecha del coche los billares, mi casa detrás del fotógrafo. 

                                     
Por aquellas fechas, rondaba la navidad con su número premiado de la lotería, el normal bullicio de tan señalada fecha plasmaba la alegría en los rostros que con mas o menos posibilidades económicas, siempre hacían variar la actitud con respecto a otras épocas del año.
La adaptación, tanto a la vivienda por estrenar, como al nuevo barrio y ciudad, así como a las personas que lo habitaban; no fue muy difícil, pues el común trasiego diario hizo que el conocimiento y la habitual rutina, diera como resultado la integración mas o menos paulatina entre una población en su mayoría emigrante de Extremadura y en menor medida no muy lejana, andaluces como éramos nosotros.
El tiempo vacacional que proporcionaba el colegio, facilitó que la muchachada anduviera en la calle continuamente, haciendo posible que el acercamiento a cualquier grupo de los que se formaban, fuese mas factible a la hora de hacer amigos. Y como siempre, fue la pelota la que entró en juego para hacerme partícipe de la comunicación con otros chavales, pues allí ya no había zagales.
Casualidades de la vida, hicieron que mis primeros amigos fueran extremeños, y uno de ellos de Jarandilla de la Vera, donde posteriormente, al cabo de los años sería zona de peregrinaje, idas y venidas, y lugar de largas estancias.
También hizo la casualidad que ellos fueran a otro colegio diferente al que iba a ir yo, lo que posibilitó después que mi grupo de amigos aumentara en mayor proporción, pues todos eran del barrio pero no pertenecían al mismo grupo de amigos y así me hice con un amplio núcleo de conocidos que hizo mi adaptación mas rápida de lo que hubiera esperado.
Aunque mi temprana edad, en febrero del 73 cumplí 11 años; no me impidió rondar unos billares que estaban situados en la acera de enfrente del colegio a poco mas de cincuenta metros de mi casa en la misma calle, como hecho a posta para que uno no tuviera dudas de cómo debía emplear su tiempo libre, esos billares y otros situados en diferentes barrios, marcaron la adolescencia y juventud de toda la muchachada al ser referente de encuentros, juegos, risas, quedadas, música, peleas, y todo lo que cabe en un lugar como ese.
La finalización de las vacaciones navideñas, dieron paso a mi incorporación al colegio cercano a la casa donde mi vida circulaba por otra estación, Marqués de Leganés se llama, cabe destacar que entré en una clase que juntaba dos cursos, el de procedencia mío 4º, y también 5º; en una estancia apartada del núcleo de clases donde supongo iban juntando a las nuevas incorporaciones que no tenían cabida en las clases de alumnos, ya establecidas en su capacidad y normal funcionamiento. A partir de ahí, también desapareció la palabra " macuala", siendo sustituida por la de "novillos". 
El profesor que teníamos, Pedro se llamaba; me impactó al no tener mucho parecido o casi ninguno al tipo estándar que en esa fechas era un maestro. Joven, seguro que recién salido de la universidad, alto, bien parecido con el pelo largo recogido en una coleta y con una labia que a unos críos como lo éramos a esa edad, nos encandilaba nada más abrir la boca. A mí me sorprendió desde el primer momento por la distinta percepción que él tenía de la enseñanza, comparada con la que traía del pueblo; aunque éste profesor era una excepción que confirmaba la regla del aprendizaje en esos años, y en ese colegio también, pues el adoctrinamiento franquista era común y su estricto cumplimiento, norma, aún resonaba en las filas hechas para entrar a clase el cantado "cara al sol" con collejas al pasar para dentro del edificio; siendo el resto de profesores modelos representativos de la educación establecida, aunque con las personalidades distintas que hacían de su práctica en la enseñanza, distintos métodos y más acorde con los tiempos que avanzaban. Eso sí, si había que soltar la mano, era muy fácil que saliera a pasear con frecuencia. 
Otra diferencia, y además muy sorprendente; era que en esa clase estábamos juntos niños y niñas, cuando en el colegio había un edificio separado por el patio para cada grupo representado por el sexo. Y claro, la novedad hizo alarde de suposiciones fantasiosas, enamoramientos tempranos y frustrados, amistades poco usuales dadas las características de la extraña experiencia de juntar ambos sexos en una misma clase, y la clásica valentía para sorprender o también la común timidez para encubrir.
Cabe aclarar que a lo largo de los años posteriores como estudiante, jamás volví a compartir aulas con chicas.
Así fueron los primeros pasos nada mas llegar a Leganés, resaltando que fuimos los primeros vecinos en habitar el conjunto de viviendas que conformaban el edificio, nueve en total mas el piso piloto que aún estaba como muestra de los compradores; y esa circunstancia de ser los únicos que vivíamos  y ademas en la última planta, la cuarta; hizo que por las noches al subir a casa lo hiciera con la impresión del seguimiento por parte de alguien o la espera en cualquier descansillo del mas temible atracador o yo que sé, qué tipo de persona; pero hasta que se hizo rutina y pasó mucho tiempo, junto a la venida de nuevos vecinos, subía a casa a toda velocidad y jiñao por lo que pudiera pasar.     

domingo, 5 de abril de 2015

Km 13. QUE NO TE ABORREGUEN, VIVA EL MOCO

   
                           Durin de pie, Carlos, Tini, y yo.

                                                                           



Los años que transcurrieron desde mi llegada de Huéscar hasta que surgieron todas las movidas políticas; huelgas, manifestación, palos y carreras; fueron dentro de una escolarización normal e integradora, pues tanto alumnos como amigos del barrio, teníamos igual procedencia y si no, la chavalería indígena era sociable e integradora.
Con la muerte del dictador, todo cambió. El proletariado se echó a la calle, los estudiantes exigieron cambios educativos, y los derechos cercenados reclamaron su protagonismo, dando todo ello como resultado la ocupación represiva por parte de los maderos, con las lecheras ocupando espacios y llenandolas de personal en desacuerdo con las libertades restringidas.
No teníamos margen para otras cosas que para seguir con la tontería de la edad del pavo, dejándonos influenciar por la juventud que sí estaba en otras historias y nos arrastraba por inercia y protagonismo.
La salida del colegio y sin perspectivas de trabajo a esa edad,  coincidió con la apertura del instituto de bachillerato en el barrio. Fue como la guardería para ociosos y desocupados, dándonos la alternativa de pasar un año sabático dentro del cocido que empezaba a bullir entre los movimientos estudiantiles, auspiciados por grupos comunistas y revolucionarios, haciéndonos partícipes a todos aquellos que o bien pasábamos de estudiar, o nos sentíamos representados con las reivindicaciones estudiantiles.
Ese año del 76 nos hizo creernos el centro del mundo. El vacile con las niñas, el cigarrito, los grupos influyentes e influenciables, la supremacía de las personalidades en aumento, la hegemonía de la fuerza física y tantas movidas que a flor de acné suelen supurar, nos catapultó a otro estado emocional. Como digo, el año de instituto fue una transición de críos mayores con la estima por los aires y con la creencia de que dejar tras de sí el colegio, daba un plus en la madurez como para sentirnos unos hombres hechos y derechos, pero bajo la cobertura de las alas maternas que nos eximia de cualquier responsabilidad.  Sirvió para que una minoría tomara ya conciencia de sus responsabilidades; no tanto la mayoría que seguíamos con la tontería. Creación de asociaciones juveniles de estudiantes reivindicando mejoras estudiantiles, así como políticas, grupos de actividades, etc; descubrimientos de la psicodelia, de las sustancias estupefacientes, del sexo; bueno de todo aquello que tan reprimido estaba. 
Pasa el tiempo entre movidas sin provecho y termino en el año 77, ingresando en el internado del Ejercito, en I.P.E, nº 1, en Carabanchel. Pero esa etapa merece mención aparte por todo lo que supuso en mi desarrollo personal y moral, caracterizando mi personalidad basada en la disciplina y responsabilidad ante mi toma de conciencia de donde me había metido. 
Tres años hasta la mayoría de edad en el año 80, que la movida madrileña musical se encargó de pasar un tanto de largo, pues nuestra preferencias musicales eran otras y nuestro caudal dineral no daba para frecuentar las salas pijas donde se fraguaba todo el tomate de los pudientes madrileños.  Con la mayoría de edad recién cumplida y comiéndonos la vida a bocaos, saltando de flor en flor como las abejas, recogiendo todo lo que íbamos descubriendo de la coincidencia entre la llegada de las libertades políticas con el crecimiento personal, tanto físico como mental; y despertando de la tontería que teníamos encima, así como de la enseñanza que se nos impartió; "llegamos aquí :
 - Una isla de caramelo, con montañas de turrón; ríos de leche, cataratas de licor, bosques de fresas".
 Ya por entonces, con métodos empleados de diferentes maneras a lo largo de la ya empezada transición?, (esa es otra discusión que merecería una valoración fuera de lo tratado ahora), la sociedad abrió caminos por donde reconducir muchas y variadas sensibilidades sociales, políticas y de convivencia; que la juventud, trató de aprovechar al máximo. Unos y otros, tomamos decisiones y caminos, que en mi caso ya parecía que se estaba encauzado o tomando la dirección que me llevara a determinar mi futuro. 
Al igual que en mi infancia, la amistad fue la clave de mi realidad social y de convivencia con el resto de las personas que me rodearon en el momento al que me refiero. Haciendo resaltar la normal convivencia familiar bajo un entorno que hacía posible una buena relación y ayudándome en todos los aspectos necesarios para que mi transito fuera mas presumible a la circunstancias que se dieron, teniendo a mis hermanos (Carmen y Pedrito, principalmente, con los que convivía) como garantes de mi estabilidad tanto monetaria como de apoyo emocional. 
Las posibilidades que me surgieron entre la gran cantidad de compañeros en el internado, haciendo amistades perdurables, como son todas las que tienen en común el contacto total diario; y los que ya lo eran desde el colegio en Leganés, con iguales características, pero sin las comidas y la noche en común, hicieron que mi tránsito fuera casi pletórico por no pecar y ser tachado de pedante. Solo debo reconocer la nostalgia infantil de aquellos con los que no compartí convivencia posteriormente, pero siempre serán considerados como los primeros y mas puros, pues su amistad procede de la inocencia, donde la alegría busca consuelo.
Los años desde mi llegada como paleto a la urbe ciudadana fue de integración rápida, pues casi toda la población que habitaba las nuevas construcciones, lo eran por el hecho de la llegada masiva de mano de obra barata para el circulo industrial  madrileño; en su mayoría eran exiliados de tierras extremeñas y en menor medida aunque también importante de andaluces, como era nuestro caso. 
Hay muchos cuentos, relatos y vivencias destacables de aquellos años, por todos los sitios donde nos movíamos, la de risas que surgían en cualquier ocasión o como consecuencia de situaciones que solo bastaba una mirada para partirse el bullaca; en esos billares donde se agitaba y aparecía la picaresca cervantina de Rinconete y Cortadillo. 
La entrada del "Sandokan", ya era claro aviso de atención, por el vacile que representaba y sus puestas en escena jugando al billar, eran dignos del mayor interés, estando al loro de cualquier movimiento que hiciese flotar cachondeo en cada pequeño rincón de la pequeña estancia. Resaltaba la vestimenta, pues llevaba pantalones sin cintura de campana (a la moda macarrera), marcando paquete y cuando le tocaba tirar a las bolas con el taco sobre el tapete, lo primero que hacía era poner las suyas sobre la mesa (en determinadas posiciones mas alejadas), sopesando e intentando averiguar cuáles eran mas grandes, las suyas  o las de la mesa (suposición nuestra); haciéndonos partir de la risa a todos los críos que estabamos pendiente de la movida y en complot para el divertimento. 
Como muestra sirva ésta anécdota como botón de muestra, con otras historias que se quedan en el recuerdo sin definir importancia ni oportunidad, sino que al no poder memorizar toda nuestra vida, éstas tienen el honor de pasar a la posteridad.               

sábado, 24 de enero de 2015

DÍAS DE ESCUELA

        
      

Para empezar a hacer una relación cronológica de los acontecimientos o episodios que a lo largo del tiempo han pasado por los caminos que recorrí, afectándome personalmente o como mero observador, también como reflexión u opinión de los hechos o circunstancias que se dieron en cada momento y que en éste espacio tengo la intención de mostrar; dudo sobre el empleo de una de las siguientes frases : " En el principio era el verbo" o    " Y se hizo la luz ", pero  sería retraerse a algo que tenemos olvidado por el trauma que nos dejó el big bang, añadiendo mas dolor, cosa que no estoy dispuesto a hacer. Así que mas cercana a nuestra actualidad, está esa edad que nunca se olvida; a no ser que se quiera hacer, pues no a todos nos ha afectado de igual manera. Me refiero a la infancia. Cuando se hacía macuala en vez de novillos, al faltar a clase por decisión propia y del acompañante-s, para emplear el tiempo en las materias llamadas en el presente, extra escolares.  
Se puede apreciar por el documento gráfico que acompaña y encabeza ésta entrada de lectura, que no las tenía todas conmigo, y siendo mi tristeza evidente, no es reflejo de lo que sucedería después, y el abrazo de mi hermano Pedro, aún por postura fotográfica, al igual que la enciclopedia sujetada por mí; denota protección y cuidados, como así fue por estar él en último año.
Las características de la época franquista que nos tocó vivir, sólo fueron percibidas a nivel social por el bajo nivel económico en el que se vivía, pues los niños estábamos adoctrinados y nuestra ignorancia hacía que tomáramos ese estilo de vida como único y normal. 
Como dos señas de identidad calificativa de esos años, sirvan como ejemplo, el " Auxilio Social ", que formaba parte de las vidas de muchas familias necesitadas como status quo intrínseco.También lo era la " O.J.E ", para los niños de las familias mas cercanas al régimen.
La leche en polvo, los golpes con la regla en los dedos o en la palma de la mano, los guantazos porque sí, las cáscaras de almendra para alimentar las estufas; aquéllas, almacenadas en un sótano que mas bien parecía un calabozo. Los viajes a casa de la maestra a regarle las plantas, o a traerle el tazón de leche al maestro desde su casa y ese cara al sol cantado en el patio antes de la entrada a clase.
Y nosotros, ¿ qué sabíamos de dictaduras o democracias ?, nada. Pensando todo el día en juguetear por la era, en correr, en los frutos de los huertos, en los baños de fuencaliente o parpacén, los cromos, al echar en el hoyo las perras gordas, el juego con la lima, las peleas individuales y en grupo, el fútbol... .
La mayoría de mis hermanos nacieron cuando vivían mis padres en la casa cueva. Yo nací en el pueblo y cuando iba a la escuela, vivíamos en el barrio de la Paz, que junto al de la Victoria y el de la Esperanza, se construyeron para ensalzamiento y conmemoración de los 25 años de paz transcurridos desde la victoria franquista en la guerra civil.
Allí aconteció toda mi infancia escolar, hasta que emigramos los que quedábamos de mi familia por hacerlo, mi madre Carmen, mi Carmencita y nuestra pequeña Mª Ángeles. Mi Tomás, ya me mandaba francos suizos desde Lausanne, mi Lola y mi Sacra, desde la cruz roja de Reina Victoria en Madrid, me mandaron mi primera equipación de futbol del Real Madrid, con el nº 3 y el escudo que había que coserlos, mi Pedri ya se había adelantado para trabajar en Alcorcón, junto a mi padre Pedro que proyectaba cine en la Gran Vía y  después en otros cines hasta que llegó finalmente al de Campamento.
El barrio estaba rodeado por un maizal que después se convirtió en un campo de futbol, junto a la acequia que lo bordeaba y hacíamos navegar en ella, nuestros barcos de corcho o de papel o de juguete. En otra linde junto al instituto y la casa cuartel de la guardia civil, había un basurero, que con el tiempo desapareció y construirían después allí el colegio, donde dí mis últimas clases antes de abandonar el pueblo. Y el olivar, pegado al barrio por el oeste.
No tengo ningún mal recuerdo escolar, ni de amigos ni profesores; al contrario, el recuerdo me hace sonreír cada vez que pienso en todos ellos (no los nombro por si el olvido de alguno de ellos, al no nombrarlos resultara injusto), pero saben quienes son. Por acordarme, lo hago hasta de aquél que me enseñó a montar en su bicicleta en el campo de futbol, y su padre era fotógrafo. Os recuerdo a todos los que estuvisteis conmigo, más o menos cerca. Y os añoro. Como a mis primos y tíos, mi abuelo Misindo; que vivíamos en el barrio y que frecuentábamos las casa de unos y otros como si fueran las nuestras. Mis abuelos Lorenzo y Cándida en las casas cueva con mas primos y tíos que también veía con asiduidad, los primos que venían de Barcelona y nos juntábamos allí con alegría y cariño.
En Leganés también tuve otros días de escuela, pero esos ya forman parte de otra historia.