Gustave Caillebotte. Pinterest
Encauzados los sentimientos, el pensamiento aun sin reciclar, dirige los ritmos básicos que deben llevar a buen puerto la ilusión y la alegría que va produciendo el desarrollo de los acontecimientos, que no por esperados estaban destinados a suceder, aunque al final acontecieran de la mejor manera.
Todo tiene cabida para sentir las distintas sensaciones que nos van produciendo las variadas circunstancias a las que debemos enfrentar. Que bien suenan las palabras esperadas, las escondidas con ánimo de aparecer para causar la dicha de encontrar la ilusión, la deseada esperanza que te haga soñar con un nuevo futuro, aún por iniciar. No hay nada seguro, pero un recorrido arduo, largo y duro, tendrá una respuesta ecuánime y proporcionada, para que todo suceda según las probabilidades, que aumenten la posibilidad real que se atisba en el espacio, y determinar la conclusión de un final feliz.
El tiempo juega con las sensaciones y hace coincidir estímulos que varían determinados sucesos relacionados entre sí, o quizá es la mente inquieta ante los acontecimientos, que equipara distintas situaciones y trata de encontrarle una comparación igualitaria para establecer ante hechos distintos, los mismos parámetros y establecer un vínculo para tranquilizar el espíritu.
Un espíritu dominador de los sentimientos, haciéndolos aparecer al lado de las coyunturas que se van dando, sin estridencias y con calma para que el estado emocional no sufra altibajos perjudiciales para el normal desarrollo de los estímulos vitales propios.
Sigo caminando con determinación por la senda de la esperanza. Y no voy a parar.

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