miércoles, 24 de junio de 2015

ESTOY EN ELLO Y ELLA

            
                  Autor desconocido. Archivo personal                                    

                                     
La reestructuración del blog que tenía pensada con nuevas secciones, sigue en marcha. Me surgen ideas espontáneas, por arte de birlibirloque, creo que con nuevas iniciativas y diversificación de los temas a tratar, llámese o digamos que dentro de la gran cultura sin capacidades específicas o cátedras sin ninguna titulación. Como les ocurre a la mayoría de los que solemos comentar o estamos dispuestos a meter el gambón en cualquier charco que esté disponible de ser pisado; le daría a ésta bitácora mas dinamismo y oportunidades para ser referente mundial de la palabrería y el tostón, cosa que ya va tomando posiciones entre las menos atractivas, de la que esa aspiración es una meta que nadie desea pasar la cinta, pues verse entre lo menos agraciados del mundo opinador y cotilla, tampoco es gusto de uno
Si, ya sé que me importa un mojón la estadística lectora del panfletillo éste, que por cierto me dan la posibilidad en su configuración de ganar dinero por medio del blog, haciendo no sé qué cosas. Pero yo gano con la sola práctica dactilar del pensamiento funcionando, y redactado, aunque solo sea para despejarme y hacer algunos estiramientos dediles. Parece fácil, pero no lo es. No me refiero al escrituril que plasmado se queda aquí. Estoy definiendo la actitud y disponibilidad que determina una voluntad cansina, porque hay días que no está el dedo sincronizado con el resto del cuerpo y mente. Junto a los factores medioambientales, que influyen de una manera determinante a la hora de establecer horario y posición en el despacho, para atender todas las solicitudes que se puedan plantear.
Ayer me pasó. El yuyu fue transitorio y sin secuelas, pues al recordarme que mi cabeza está mas despejada sometiéndome a la dictadura letreril, la incongruencia de la obligación para sentirme mejor, es equivalente a las actividades diarias a la que nos sometemos con otro orden de situaciones, como el comer, trabajo diario, jugar en los columpios, o haciendo castillos de arena en el parque; qué se yo, cualquier rutina que nos haga sentir mejor durante el día y que sin ella, tal vez nos sintamos diferentes y en otra sintonía respecto a la normal convivencia.
El verano ya comenzó y la disponibilidad personal está en cuestión, tanto del escribiente como del lector, pues la cabeza está haciendo planes, movidas que hagan nacer otras rutinas, y desconexiones de las situaciones actuales, por lo que ya veremos cómo resulta el tema a partir del primero de julio, fecha que será recordada por todos porque será el comienzo de otro mes. Y toda la vida igual, repitiendo días, meses, estaciones temporales, años con su primero de enero y su fin de traca con las uvas, besos, abrazos y despedida añal (entiéndase año), otro flash de esos raros que me dan al ver una palabra encontrada (ni caso, rollos míos).
¡Qué vida de la marmota!. Si por lo menos vinieran extraterrestres a enseñarnos algo, o nada; solo a conocernos. Joder, que no soy capaz de terminar la charla y me da no se qué pirarme así, por las buenas, sin dejarles un mensaje o reflexión filosófica que pueda hacer su vida mas desgraciada. Es lo que suele pasar cuando se va de listo, que los consejos no suelen causar efecto y si los causa, es para joderte la decisión, y luego no se reconoce que se te dijo tal cosa. ¡A mí que me registren!. No sé si aliguerar e irme por patas o irme sin mas... o menos. 


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