De esta peña, poco se puede anotar que o no se sepa o no se haya dicho ya.
El mayor placer que puede ocasionar el saber que vas a estar presente en un concierto de semejantes músicos, te lo da la fantasía que pueda producirte cada canción que te va a trasladar a un mundo donde las notas y acordes que sean tocados, sonaran con las voces que las acompañan; allí donde tus sueños deseen fluir, navegar al transportarse a aquellos momentos en el que la música se hizo para deleitar el espíritu.
Con David Gilmour, Nick Mason y Richard Wright como componentes originales de la banda y acompañados de un elenco de músicos y coros de primer orden, se presentaron en el Vicente Calderón con un espectáculo de música y efectos especiales a la altura de los mejores. Vinieron por la presentación del disco "A momentary lapse of reason", pero no he podido conseguir vídeos referentes a tal concierto, sí los hay de "Pulse", que mas o menos contiene la misma discografía, así que disculpas anticipadas por el cambiazo.
Ya comenté que como concierto y espectáculo, el de David Bowie, fue insuperable; pero musicalmente a mí me reportó mas sensaciones, mas sentimientos de momentos pasados en los que escucharlos por ejemplo en casa o en otras situaciones con amigos "comiendo pipas", pues no tiene parangón.
Los datos de 650.000 vatios de luz y 370.000 de sonido, también hicieron lo suyo para que todos saliéramos de allí como unas castañuelas, eso no se olvidó hasta que nos dimos con un canto en los dientes. ¡Qué noche la de aquél verano!
Para terminar le damos "Time" a quien no lo tenga y se tome un descanso y dedique parte de su tiempo a reflexionar con ésta música de fondo, que seguro le traerá mucha nostalgia de otros tiempos. Y otro momento de los que piensas en que ojalá estuvieras aquí, o allí donde alguien te desea.
En cierta ocasión pude ver un video comentado, creo que de TVE, del concierto en Venecia. Lo he buscado, pero nasti de plasti, I'm sorry.
Buen fin de semana, y ojalá que nos leamos la que viene. Salud.
A mi brother Salvador Pageo Vázquez Parece que el sol alumbra y se almibara a poniente tras de dejar en oriente la de más que se vislumbra. Lo que no ciega deslumbra dice el dichoso refrán. El de las penas con pan y el de nariz sin pañuelo, café, otra vez de recuelo para los que son y están. Enrique Sabaté.
Salvador Dalí. La persistencia de la memoria. andrewhistoryanddesign.tumblr.com
Me encanta y entusiasma , a la par que me agrada sobremanera; esa sensación que llena un sentimiento reconfortante con mi pasado, donde la infancia marcó positivamente (creo ) mi visión personal de la vida. Reencontrarme a través de la red con acontecimientos remotos, planeando sobre la nube, cubriendo el espacio estelar de las ondas entre las distintas dimensiones, en la que nos movemos e interactuamos, para salvar la memoria que escondida estaba, como las palabras que intento buscar para expresarme. Todo ello, recompensa mi deseo. Bitácora de abordo, cubierta de batallas sin cuartel, demostraciones sinceras y expresivas de los sentimientos sin tapujos ni engaños, lienzo esclarecedor de las miradas coloreadas de sinceridad, acapara los sentidos anhelantes de evocar los años vividos y no retornados. Pasado que se acerca al presente con sigilo, intentando buscar una sonrisa que haga alargar la esperanza, buscando el tiempo perdido y pretendiendo engañar al futuro, que espera tranquilo el paso de los días, abriendo caminos que recorrer. Caminos distintos que aguardan solícitos la proclama de una señal, allanando voluntades, para iniciar el incierto futuro que presto está a llegar. Sólida alegoría de una ilusión, utópica tal vez por la inutilidad de lo que pretende, al ser inviable la puesta en escena de una realidad añorada, marchita por el castigo del tiempo, que borra inexorablemente la inocencia de un beso, aquél que en el rostro nos dejó marcado el aliento de una expresión querida, deseada, soñada; y sin embargo ilusoria. Le pido al día fatal que por fin no llegue, y me siga dando aliento entre historias por narrar, fuerza para buscar esas palabras tan difíciles de encontrar, cuando los sentimientos queremos expresar, dándoselos a aquellos que en el afecto encuentran la memoria por escribir, para compartir los sentidos que sin contacto, acongojados se quedan en el cuarto de las ideas desechadas al no poder ser realizables, aunque sea solo de palabra. ¡Cuántos abrazos perdidos! ¡Cuánto me alegra haberos encontrado!