martes, 7 de abril de 2015

A MI PRIMO PACO

      Dia de la 1ª comunión. Mi primo Paco a la derecha, conmigo. 


  Durante la vida, que te va dando y mostrando todo tipo de enseñanzas, sensaciones y experiencias de las que aprender, así como para desechar y no volver a repetir; siempre tenemos un guía, una luz que nos indique o evidencie y sirva su modelo como faro a seguir, por parecernos el mas indicado a imitar, y si no es así, se nos presenta como ejemplo de conducta que bien es destacable en su comportamiento, y aunque nuestro carácter deje mucho que desear como para propiciar esa conducta como prototipo de unos valores que nos hicieran ser o parecernos a quien nos muestra un comportamiento digno con su trayectoria, no solo de mayor; sino de pequeño, teniéndose que enfrentar a situaciones en las que los demás solo nos preocupaba el juego, mientras él maduraba a pasos agigantados como responsable de una familia que había que sacar adelante.
Una vez salí del pueblo mi relación con la familia que se quedó allí se circunscribía a las vacaciones de verano, cuando iba con mi hermano Pedro, y yo me distribuía entre las casas de mis familiares, siendo partícipe con ellos para dormir y comer, deambulando en los espacios entre comidas y sueños, a mi antojo, con amigos o perdido dando vueltas sin nada en que ocupar el tiempo.
Todos tenemos como modelo a seguir a nuestros padres, hermanos, al ser los espejos donde mirarnos y captar toda acción que fuera digna de tener en cuenta por ser la visión de lo que hacen por nosotros y deseamos ser iguales que ellos.
Ahora veo a través de la red interestelar que mi primo Paco es feliz junto a la mujer que comparte su vida y nos contagia y enorgullece su felicidad. 
Pero yo le recuerdo de otra forma de vida, de pequeños en otra situaciones, ocupándose de adquirir una responsabilidad que por su corta edad no le correspondía
Siendo mi primo, el ser mas admirado cada vez que yo pensaba en pasármelo bien con los amigos y llegaba a su casa y me enorgullecía verlo aparecer con su traje de faena, el mono de trabajo lleno de grasa, y ver la cara de mi tía Dolores, reflejando satisfacción, así como alegría en todos mis primos.
Mi héroe, mi ejemplo a seguir. 
Cuando iba a comer a su casa y él con 12, 13 años llegaba con la cara tiznada y el mono de trabajo del taller de mecánico, que creo era de sus tios, se sentaba a la mesa donde les esperaban su madre y hermanos, todo girando en torno suyo; y yo me quedaba allì viendo cómo tomaba las riendas de la vida familiar y retornaba al taller sin espacio al descanso, con una sonrisa y contento por poder ayudar a su madre. Y así día tras día, año tras año, mientras estudiaba y se ocupaba de su familia hasta que las circunstancias hacen que la vida gire y tome otros derroteros, las personas queridas nos abandonan, se asumen otras vias de actuación pero seguimos siendo las mismas buenas personas que fuimos como mi primo Paco, al que tanto añoro y me enseñó, aunque él no lo supiera,
 Te debo tanto para que yo, aunque dentro de mis limitaciones, pueda decirte a través de estas palabras lo tanto que tengo que agradecerte, pues en mis momentos de flaqueza tu siempre me has empujado para no desfallecer e intentar estar un poco a tu altura. Gracias por tu encomiable actitud y ejemplo.  



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