miércoles, 25 de marzo de 2015

TINIEBLAS

                              
                   
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Sara y Luis avanzaban por el ocaso de una rutinaria celebración de sentimientos, y se percibía en sus rostros una significante confrontación de distintas percepciones. 
   Iban caminando con la duda que les dejaba la sensación del comportamiento llevado a cabo, de la escasa atención prestada hacia el otro en determinado momento de la noche, y la falta de ingenio mostrada en la solución de la situación a la que los había conducido la mala comunicación, la terquedad en los planteamientos, las miradas sin respuesta, las sonrisas sin brillo ni alegría.
   Su paso por el camino, aunque firme y tenso, marcaba el desánimo, que hacía vislumbrar un estado de alteración en las verdaderas emociones que sentían recíprocamente.
   Obligados por la cercanía, la unión a la que estaban sometidos, alojaba con certeza una distancia difícil; o cuanto menos, reticente para intentar suprimirla.
   El enojo era manifiesto. La intranquilidad se mantenía, aún cuando el transcurso del paso del tiempo la disipaba levemente, y según disminuía la tensión en la que estaban sumidos, se hacía más patente la moderación del pensamiento.
   La reflexión se fue haciendo hueco entre las olas de la turbulencia y otros parámetros de los que hasta ese momento no se pusieron en cuestión, entraron en escena con sutileza y elegancia, borrando hábilmente la nube de tristeza que ambos habían alimentado.
   Era una noche clara, iluminada por la luna grande y redonda, acompañada por la belleza de incontables estrellas de una fresca y vecina madrugada, donde la contemplación invitaba a una pausa, sin ser aprovechada por los contendientes de criterio respecto a una situación banal e intrascendente; y sin embargo, transformada en notable discrepancia por diferentes puntos de vista. El sol escondido tras la montaña esperaba impaciente el asalto diurno de los colores.
   Se rozaban sin querer, o queriendo; pero no se encontraban satisfechos con los acontecimientos que habían sucedido. En ningún momento reflejaban alegría, debido a la confusión que albergaba el interior de ambos, exteriorizado con un leve resquemor hacia el otro.
   La exigua luz de la senda por la que entregaban sus reflexiones al desconcierto, que los tenía inmersos en una hipótesis desconcertante; daba un aspecto lúgubre, como el sombrío y escaso análisis de los juicios expuestos, que circulaban por  vías de la escasa empatía mostrada.
   Unas farolas isabelinas acogieron con agrado, el acompañamiento al que se veían obligadas por la irrupción pacífica y testimonial, que ejercía la pareja en la intersección entre el camino que dejaban atrás con la avenida y calle principal, que servía de unión a los cercanos núcleos urbanos de la comarca.
   En el cielo estrellado dominaban a sus anchas los diminutos luceros, numerosos y resplandecientes en el manto oscuro de la noche, donde la luna presidía su efímera estancia en el trono de los astros.
   Rodeados por las sombras, que hábilmente se desplazaban sin inquietar la placidez del silencio, se percibían al instante, los deseos reales que se interpretaban en aquellos corazones heridos, pues nada había que no pudiera superar la situación. 
   En la penumbra se captaba cualquier variación en el razonamiento, descubriéndose la intensa necesidad de la presencia de una caricia. Expresando con el tacto un deseo, ofreciendo con la mirada comprensión y el corazón libre de agravios, con un pensamiento tenaz y definitorio, insinuando la reconciliación.
   El deseo de una, era la ambición del otro.
   La satisfacción de uno, era la pretensión de la otra.
   Un abrazo querido, que redujera la lejanía manifiesta de los sentidos, que habían estado subordinados al imperio de la confusión y a la falsedad de la desconfianza.
   Preciosa arboleda majestuosa, que resaltaban unos troncos hercúleos, para soportar la gran cantidad de ramificaciones de unas hojas siempre dispuestas para cualquier aviso del viento interpretando la partitura dispuesta en cada movimiento. La brisa acompasaba una melodía sutil, nada perturbadora de la quietud en la que se encontraba el follaje. Brotaba un resquicio de alentadora moderación, surcando los recovecos y laberintos que formaba la hojarasca, intentando alcanzar el paraje donde se mezclan los colores, la savia, la intención, la fantasía y la quimera, para engendrar los sueños.
   Sueños despedazados por las garras de la incomprensión, descompuestos por la intolerancia, desordenados por el equívoco de la actitud y escondidos por la mano de la apatía.
   Se oía el suspiro de las flores. El acompasado aliento de los pétalos embargaba las emociones caprichosas y contradictorias que deambulaban sin consentimiento de la lógica establecida por la pasión. Aroma embriagador de los lamentos, que las rosas se encargaban de arrastrar hasta donde ardían las suspicacias, malentendidos y demás congéneres de la desidia.
   En la bóveda de los afectos quebrantados reposaban también unas lágrimas que surcaron la delicada piel de la dama, abrumada por tanta incoherencia y desfachatez.
   El agua se desparramaba con arrogancia al verse recompensada con la gratitud de la tierra. Esperando a los primeros destellos de luz estaba el rocío, desplazándose lentamente, tan sinuoso en su movimiento que el aire no advirtió su presencia.
   Aún con los ánimos relajados, el discernimiento se mostraba esquivo, haciéndose de rogar para conceder la absolución. Todavía deseaba recrearse en la maraña de las conjeturas, dándole ocasión a la cobardía, a regodearse en el fango de la torpeza, cabalgando a galope, contrarrestando la fuerza del raciocinio.
   Una tímida sonrisa era disimulada en el rostro masculino, escondiendo una intención de conformidad con la postura hasta el momento mostrada por la fémina. Había una predisposición hacia el reconocimiento de la pasividad mostrada.
   Al atravesar el ajardinado paseo, una fuente de dos caños ofrecía el agua que manaba turbando el místico sosiego del cambio de poderes que iba a crear la entrada de la alborada, apoyándose lentamente sobre las torres y murallas que coronaban la explanada.
   Con un cruce de miradas, se habilitó la primera conexión de entendimiento, que de por sí misma, no era suficiente todavía para la manifestación de la palabra, afligida por la congoja del ingenio, humillado y vilipendiado por tan insensata demostración de recursos. Sin embargo, el letargo en que se vio postrada la voluntad se hallaba inquieto, impidiendo a ésta un reposo absoluto.
   Acercándose a los caños de la fuente, y tras beber agua, refrescando los labios y la garganta para estimularlos hasta el momento en que actuara la voz, la chica se dirigió hacia el conjunto de bancos, todos ellos solitarios y deseosos de proporcionar el asiento, reposo, serenidad y el cobijo de los troncos que circundaban el castillo. Tras ella siguieron los pasos del hombre, que sopesando teorías, aún no se atrevía a poner en práctica alguna de ellas, dejándolo todo al devenir de postreros acontecimientos.
   El entorno idílico del paraje resurgió de entre el crepúsculo, que poco a poco irradiaba lucidez en los propósitos de ambos. Con el propósito para afrontar el arreglo del menosprecio causado, tratando de dejar claro que fue sin la mínima intención de que pasara lo que sucedió, el chico se aproximó hasta tocar con el cuerpo al de la joven. Ésta sintió el contacto como un inicio esperanzador, mas su enfado siguió siendo evidente, por lo que evidenció todavía alguna reticencia a la apertura de un acercamiento sentimental, dejando la iniciativa a su pareja, que fue quien alentó la discordia.
   La claridad iba borrando la noche al igual que el escepticismo afrontaba el paso hacia la expectativa de una favorable comunicación, auspiciada por la inmediatez de la proximidad. La frialdad del alba penetró en los cuerpos impulsándolos a juntarse y aguardando la acción del primer pronunciamiento que él estaba a punto de realizar.
   Apoyando el brazo sobre el hombro de ella, la atrajo hacia sí notando la relajación de los músculos que se entregaron solícitos a su voluntad. Sara entendió la circunstancia, inclinando la cabeza sobre el pecho de Luis, escuchando los latidos del corazón, que estimuló la conciencia pidiéndole perdón y ofreciéndole todo su cariño.
   Ya se asomó el día rozando las crestas de las grandes arboledas, que al contacto de la luz se encumbraron de alegría. Los ojos volvieron a mirarse complacientemente, colmados de colores. Se cruzaron las sonrisas entusiasmadas por volver a jugar. Los gestos se hicieron tiernos, desterrando la tensión y las manos mimaron los cabellos pretendiendo no turbarlos. Sin encontrar motivos para pronunciar una sola palabra, el silencio aconsejó sellar los labios con un beso sincero y prolongado para olvidar la desavenencia, guardada en el cajón de las divergencias.



martes, 24 de marzo de 2015

LO QUE LA VIDA TRAE

                     
                                Mª Ángeles y nuestro padre Pedro.

 
                                
El grosor de las líneas determinan el boceto sobre una textura rugosa, plasmando sobre el recuerdo instantes que evocan la estancia de alguien que nunca lo abandonará por ser parte de tu vida y aún estando ahí presente, son las rayas de trazo fino las que dibujan los momentos que hacen aparecer en la memoria una determinada invocación de esa realidad pasada, aquella que se fue y cada vez que se expone te rompe el corazón.
Mi camino se ha desviado por una rutina diferente a la que tenía, haciéndome pasar cada día por el Paseo de Extremadura en Madrid, donde tiempo ha, los cuarteles de personal militar escoltaban esa vía durante largo trecho; y ahora, sus tapias cubren un terreno desolado y testigo de tantas vivencias que todo aquél protagonista de ellas, lamentaría la caída de los muros donde habitaron sus experiencias. Al final del último paredón de estas ruinas, miro necesariamente los edificios que sustituyeron a otros, donde el cine España se me aparece como si aún sirviera de caja ilusoria y lugar de referencia para distraer el tiempo libre que mi padre Pedro, se encargaba de proyectar en todas las mentes que por allí pasaban. Y según avanzo en el trayecto, me veo salir del subterráneo del metro Campamento marchando cogido de su mano hacia el cine. Y ya dentro de la cabina de proyección, cuando me dejaba pasar las cintas de un carrete a otro, girando a toda velocidad la manivela; mostrándome el funcionamiento del proyector. Sentado en el gallinero, viendo películas de la sesión contínua que tocaba ese día, y sintiendo su mirada desde lo alto, por la ventanilla cercana al haz de colores que en otra abertura salía hacia la pantalla donde se reflejaban las imágenes.  
Avanzando en mi itinerario, desvío la mirada hacia el lugar donde se encuentra la entrada al suburbano, que pasea mi recuerdo hasta el autobús que me lleva al piso de Leganés en el que habitábamos, donde después de haber comido, mi hermana Mª Ángeles y yo, simulábamos una carrera que siempre ganaba ella, para llegar primero a la escalera, donde unos escalones mas abajo nos esperaba él para abrazarnos, besarnos y despedirnos, cuando iniciaba su marcha hasta el cine del paseo de Extremadura, en  el barrio de Campamento, en Madrid.

lunes, 23 de marzo de 2015

A LEVANTARSE TOCAN

                                                                                        





  www.amreading.com 



                                        


Ya tengo tinta en el ordenador y puedo escribir de nuevo. No pensaba que fuera tan difícil conseguir recargas de tinta para el pc. Además de costarme un güevo y parte del otro, la tardanza del servicio de reponedores, parece ser que no funciona como en el super, tan dispuestos siempre a complacer cualquier requerimiento del cliente.
Si tuviera jefe, seguro que me habría dado boleto a la primera palabra que hubiese dejado de encontrar, pero como la propiedad tanto intelectual como física es mía, no pasa ná.
Pues con la tontería, éste párrafo que da por iniciado su camino mas o menos corto, ha sido borrado cuatro veces, dada su incapacidad para desarrollar la bola que explique la sucesión de acontecimientos surgidos en el cabezón de una mente perturbada por una fantasía irreal e inalcanzable. Casi corto la andadura del parágrafo con un punto, yéndome al lateral izquierdo para tirar el córner, pero he pensado que debería darle mas longitud, aunque sin sentido consentido.
Ahora sí; me voy a explicar sin mas dilación. 
Las ideas surgen en un tris, sin pensarlas acaso, sin proponertelas, paseando por la pelota y ahí se quedan, hasta verlas ponerse en pie, manteniendo la vertical caminando, o abandonadas por su nulo efecto en la psique. Es el ingenio en su desarrollo, lo que hace posible la originalidad puesta para ser catalogada de viable, pues al ser todos tan dinámicos a la hora de buscarnos la vida con cualquier movida que le pueda interesar a alguien, la idea nos controla y califica para determinar nuestra posición en la carrera de la creación.
Porque en la creación vale todo; sea bueno, malo o regular. Solo importa hacerlo. Hasta que la idea no aparece por ningún lado, buscándola con desesperación y ahínco me empeño en la labor sin resultado alguno, dejándome con la actitud natural y responsable de esperarla sentado. Así hago mientras nada surge durante un tiempo prudente, y ante la nula existencia de signos esclarecedores de tan negro futuro, decido pararme. Quizá me he parado mucho tiempo. No importa, si la luz refleja de nuevo letras negras. Lo que sea, será.
El caso es escribir, ya sea una opinión, un enrolle sobre la claridad del color negro, un relatito aunque sea malo tendrá cabida en mi corazón.
El estado de ánimo, las circunstancias que nos rayan otra marca en el rostro, influyen de manera inequívoca a la hora de extender la pintura sobre el lienzo y parece que los colores menos luminosos dominan la paleta.
Ojalá durmiera en una cama de libros para arroparme con sus hojas escritas y llenarme de historias para contarlas.         

lunes, 16 de marzo de 2015

NADA QUE DECIR, NADA QUE HACER

laoportunidaddemivida.blogspot.com.es


No se puede, no puedo; bueno, también es mucho decir que no puedo, porque poder, se puede mientras se vaya pudiendo.
Quizá me he extralimitado en la elección para emplear adecuadamente el verbo que determine mi situación contractual de cara, o con vistas al panel al cuál me tengo que enfrentar. Estoy casi vacío, en eso si que no hay color, ni filtro que disimule lo que los ojos no pueden ver. Verdad es, que nunca he estado lleno, si acaso medio vacío, y la interpretación que he hecho de mis valores escrituriles los he llevado a lo largo de la ladera, subiendo escalones falsos que me acercaban a una hipotética cima que cuando creía que divisaba algo que me infundiera esperanza, resultaba ser una loma que ocultaba la visión real del vértice donde se hace la divisoria de aguas y según sople el aire, se cae para un lado u otro, donde espera el camino de vuelta o el que sigue por donde se perciben todas esas ideas que surgen y las mentes ágiles y dinámicas plasman la inquietud sobre un papel, lienzo o cualquier medio de expresión donde se muestra la visión personal sobre las diferentes facetas que nos afectan en la vida.
Tal vez; no, seguro que no basta con que te guste hacer determinadas cosas y solo pongas el empeño en realizarlas para que sientas satisfacción una vez concluido tu esfuerzo. Hace falta algo mas, y determinar si se tiene o no, le corresponde valorarlo a quien va dirigido, una vez vista la exposición que se muestra al lector o espectador, el visualizador del trabajo de otros en general. Si, el realizador del trabajo también sabe si tiene o le falta ese algo, porque para mentir a alguien, ya están los demás y mentirse a uno mismo no tiene beneficios.                                                                                   Decía uno muy leído y escritor por mas  y mejor calificativo, el Sr. J. Marías,  que "el problema de casi toda la gente, sus limitaciones, provienen de la falta de persistencia, de su pereza o fácil contentamiento, también de su miedo". Como pasa con todo en ésta vida la generalización causa controversia, pero  ésta afirmación parece ser que ha sido una proclama que reúne características comunes en determinados tipos de personalidades que lo conseguido les parece suficiente como para no exigirse más. Yes, la pereza lastra el avance hacia donde tenga que llegar, si es que hay un lugar reservado donde yo deba plantar un pino ( es un decir, el árbol ya lo planté). También lo cantaban los Deep Purple, "Lazy"; y de tanto escucharla, se me ha pegado aunque no entendiera la letra. Lo del miedo, creo que viene si se espera algo con gran insistencia y no se valora adecuadamente por uno mismo lo hecho; pecho. Aunque puedan ser varios los motivos que no dejan fluir la imaginación para la elaboración de lo que uno desee; la pasión, el entusiasmo, las ganas aplicadas a la producción del proyecto, son la base fundamental si se quiere llevar a buen término las ideas que puedan surgir; creo que todo ello también puede arrastrar a la obsesión, pero claro, el obsesionarse con un tema es lo que lleva al cumplimiento y finalización de lo propuesto.






viernes, 13 de marzo de 2015

LLORA EL LIMONERO

                  
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Había llovido con gran afluencia durante el invierno anterior y en la primavera de aquél año, también lo hizo. Se rompieron los monótonos y repetitivos episodios cíclicos de una sequía que había influido negativamente en el ánimo popular, pues afectó a todos los sectores económicos, desvirtuando la convivencia y debilitando la resistencia emocional ante tales circunstancias. Aunque era un deseo común la llegada de tan abundante agua, llenando cauces fluviales, pantanos y obsequiando a la tierra con tan apreciado maná; pesaba ya en el ánimo una gran desazón por la tardanza de la calidez solar. La estación estival llegó dando tumbos esquivos, enseñando tímidos rayos cargados de calor, y sin dar tiempo a asimilar el cambio estacional, las temperaturas alzaron la voz imponiendo su austeridad sobre las sombras. En el pequeño patio de la casa, bajo el limonero, Juan había extendido la pequeña piscina hinchable, donde Laura ya andaba chapoteando y hundiendo los muñecos, que saltaban impulsados por la presión del agua cuando dejaba uno para ocuparse de otro. Esa tarde el sol incidía sobre la atmósfera de una forma más pesada y cansina que los días anteriores, hincando sus brazos como cuchillos, desparramando el caluroso ambiente a raudales, y alcanzando cualquier resquicio escondido en el terreno, posibilitando la serenidad del baño, siendo el cobijo bajo la sombra una obligación más que una elección. Hacía pocas semanas que habían encontrado un hogar para vivir dignamente. Les fue cedida la casa por el ayuntamiento como vivienda social, por las condiciones tan desfavorables por las que pasaba la familia. Junto a Juan, convivían Teresa, su joven esposa, que por edad quizá, le correspondiera más ser hija que madre de dos chiquillas, Laura de tres años y Verónica de dieciséis meses. El patio recogía la luz sin esfuerzo alguno, dejando pasar incluso una leve brisa, que aliviaba la aplastante garbana ocasionada por la digestión de la comida, tendida al sol. Las sonrisas y chillidos de alegría que los juegos en el agua, hacían resaltar sobre el silencio plácido de la tarde, y otorgaban a los padres, comodidad, serenidad y sosiego de tantos problemas comunes al devenir cotidiano que los acechaba a cada momento. Sentados alrededor de la pequeña piscina de plástico hinchable, atendían y participaban de la diversión de las chiquillas. Transcurrió cada momento a lo largo de la tarde, como si la dicha se hubiese instalado, junto a la sombra del limonero, entre caricias, miradas de complicidad y sonrisas enternecedoras. Teresa se fue encaminando hacia el interior de la cocina, mientras advertía a las niñas que el baño tocaba a su fin. En el mismo instante, Juan se ausentó para adentrarse en el salón. . Al regreso de ambos, que fue casi simultáneamente, Verónica yacía inmóvil dentro de la piscina, boca abajo y Laura, fuera de ella, enredando con los juguetes.


jueves, 12 de marzo de 2015

CASI SIN PALABRAS

         
                   escritosquemueven.blogspot.com.es                                        
                                    
En el empiece de la pensada, surcando terrones, partiendo la gleba, deshaciendo el solar donde las letras crecen e intentando horadar una senda en la cual escribiera un tema para plantar, se me cruzaron unas letras que cuidaban del nacimiento de tan ilustre grupo singular. Me importunaron con chulería, me amenazaron con una imposición difícil de rechazar, me arrojaron los signos de admiración, clavándolos en la sombra y rodeándome con los de interrogación, advirtiéronme de la inoportuna ocasión para de allí recoger unas letras por la escasa cosecha producida en la unificación de diccionarios y el exiguo e incompetente resultado gramatical, al no exigirles responsabilidades escrituriles  a los análisis morfológicos y sintácticos que debe ser procesado en todo texto salido de tan excelente terreno, acción que incumple el comité estatal de letras mayúsculas, al estar en huelga de letras caídas en su reclamación para asumir las competencias máximas de control sobre lo que de allí saliera; para que las palabras formen las escrituras que todo lector desea.
Al verme privado de las demás letras nacidas ya, si su demanda no aceptaba, acojonado y pasmado quedé, pues la sola idea de despojar al escrito de alguna de las letras que con tanto ahínco venero, morirme quiero.
Desisto, acato y no escribo.                          

miércoles, 11 de marzo de 2015

11MADRID. NUNCA OS OLVIDAREMOS

             
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No quiero dejar de pensar en ti
esa imagen me nubla la conciencia
creo estar a tu lado todavía
en tus manos la rosa que te di

Junto a los sueños de amor te perdí
y el rocío lloraba, amanecía
cuando todo rebosaba alegría
una trágica amargura sentí

En nosotros brillará tu sonrisa
mi corazón de amor se llenará
sintiendo todo lo que me quisiste

El viaje que llegó en una brisa
Atocha, El Pozo, Santa Eugenia, irá
por siempre con el recuerdo mas triste.

                          
 




martes, 10 de marzo de 2015

MUSICANDO DE NUEVO

                             
RECORTE REVISTA PERSONAL (POPULAR 1- VIBRACIONES). NO PUEDO PRECISAR AUTORÍA.

         

             
https://elpais.com/elpais/2018/12/11/icon/1544535796_372122.html
                                                               
De nuevo con la movida chundareta.
A propósito de la música. En la primera publicación referente al mismo tema que aquí se trata, le concedí al inventor de tan imprescindible expresión artística, un valor máximo. Con éste reconocimiento paso a relatarles cómo se produjo la primera nota cantada:
- Estaba un hombre con su hijo llamado Pachín, esperando el autobús, bajo una marquesina. Ya habían pasado tres autobuses llenos de viajeros y no había parado ninguno. Al ver el hijo que se acercaba otro bus a la parada le preguntó con energía:
-¿Parará papá?.
Respondiendo el progenitor:
-¡Parará Pachín!.
El hijo, nervioso; le preguntó de nuevo lo mismo y el padre también respondió igual que lo hizo anteriormente. Repitiéndose sucesivamente la misma conversación:
-¡Parará papá! 
-¡Parará Pachín!
-¡Parará papá! 
-¡Pararà Pachín!.... y así sucesivamente hasta que el padre le puso música, tarareando con asombro y gran alegría. 
Al rollo del Manzanares. Antes de la movida, ya sonaban todos los grupos por fiestas, belenes y demás algarabías montadas con cualquier motivo para que se tocasen instrumentos musicales y allí siempre había peña deseosa de tales acontecimientos que disfrutábamos todos con gran devoción.
                                
                         www.recordstoreday.es                             



Que conste la intención de hacerles notar la importancia musical que han tenido todos los grupos rockeros madrileños en mi formación cultural, aportando un vocabulario rico principalmente en el vacile. La exposición de grupos que se ve aquí registrada es nimia, pero sí representativa del poder entre el público. Tampoco el enrolle sobre la información de ellos es significativa, porque el-la interesad@ puede acceder en cualquier página a tal efecto creada. Así que no seré cansino.
                                                              
                                  
                       www.expose.org                             
                                   

                                 
Fue mucha la diversión y risas que proporcionaron los momentos compartidos por los mismos gustos musicales a toda la banda del moco: "Feos y pocos". Las fiestas navideñas, las reuniones con el loro, comiendo pipas en el parque; los movidones en los desplazamientos por el cinturón sur, las pocas discorockeras que teníamos al alcance del bolsillo y cercanas, propensas a ser visitadas. 
                                  
                                   
elbauldelaspasiones.com                                   


                                 

   

lunes, 9 de marzo de 2015

ALMA QUE ME PESA

             
                       puesta en valor.blogspot.com.es



Grito al descubrir mi rostro sobre un reflejo que exhibe la verdad de mis miserias. No sé por dónde, ni hacia qué lugar dirigir mis pasos, escondiéndome en un manto de infortunio, con el que pretendo ocultar mi desdicha, 
que exhibe la verdad de mis miserias.
La confusión ocasionada por tan desgraciada revelación de la mirada, origina una cascada de interrogantes sin respuesta, trastornando el juicio y empequeñeciendo cualquier sentido orgulloso de serlo.
Trato de razonar y no comprendo.
Las manos atienden con cansina servidumbre, la triste solicitud emitida desde una lejana invocación de soberbia, intentando recomponer la integridad perdida. rodeándome con los brazos, el cuerpo derrotado y hundido, buscando la compasión de las caricias.
Procuro sin fortuna reprimir el llanto, que solícito, empuja los sentimientos heridos, despedazados por tan nítida muestra de la realidad, y destapándome cruelmente, la inutilidad del engaño, al querer escapar sin espacio para ello.
Me aturden las sensaciones que experimento, creándome una conciencia irreal, aparente; agudizando la gravedad de mi fatalidad, que lleva al razonamiento por derroteros que me conducen inexorablemente hacia una paranoia dañina, que solo la insinuación de óptima ilusión deseada, podrá superar.
Al recurrir con gran esfuerzo  a un pensamiento  positivo, real y práctico para verme elevado entre nubes de deseos, acude la esperanza; enseñándome veredas posibles a transitar donde las perspectivas auguran signos esclarecedores de la percepción inicial, resolviendo preguntas y aclarando dudas.
El alma me duele, sin sentido me tiene.
Escribe sobre mi pecho partiéndome el corazón, hasta que una palabra llega desparramándose con intención; oculta y traslada el dolor, colmando de colores mi ilusión, cubriendo todo el rostro, haciendo del narrador todos y cada uno de los personajes que se multiplican por el escritorio.



viernes, 6 de marzo de 2015

TRAZOS RUGOSOS

                        art.ayay.co.uk                      


Cuando día tras día los escritos recorren nuestro cuerpo, lo hacen cargando cuentos e historias, rociando de innumerables y distintas vivencias nuestras entrañas, llenando nuestra mente de ideas, conceptos, ilusiones y pájaros voladores.
Adheridas como tatuajes, las circunstancias nos curten la piel y preparan para futuras experiencias, que el libre albedrío se encargará de administrar según la situación, ánimo e intuición; propiciando una coyuntura que las palabras reflejadas en nuestro rostro se adecuen a nuestro verdadero ser.
El trazo es inequívoco y dibuja los signos sin errores, que una vez coloreados podrán aparentar distintas percepciones que de alguna manera inducirán a equívoco al suponer como verdadero el color adoptado para cubrir el retrato que pretendamos enseñar.
Mas la línea no engaña por mucho que encubrirla queramos y ya sea antes o después, encauzará los márgenes que desperdigados intentarán escapar por derroteros artificiales, vacíos e inventados.
Escribimos cada día lo que somos en una hoja edulcorada con miel, tostada por el paso del tiempo y cubierta por las tapas que mantienen en pie los recuerdos. Paseamos de una hoja escrita a otra por escribir y soñamos con rellenarla de acontecimientos sublimes, dignos de la admiración y asombro del que nos exigiríamos a nosotros mismos por tan elevados signos de orgullo personal, pues nuestras metas están llenas de esperanzas valerosas.
Todas nuestras proposiciones giran en torno a la grandeza, a la superioridad individual sobre el prójimo, al que intentamos empequeñecer al escalar más alto, e ignorando su valía por la inferior demostración de capacidad ya sea física o mental, llegando a otorgarle una mediocridad peyorativa innata en su desarrollo como persona.
Los surcos que diseñan nuestras heridas, las arrugas que moldean cansinas los envites de la escritura amontonada entre mentiras, rencores y envidias, que escondidas en un rostro lleno de dudas; aparecen al final de las páginas desprendiéndose de todo lo superfluo y vano, intentando que el libro sea por lo menos sincero.
Y al final, cuando se acerca el gran desenlace y resolución de la novela, nos damos cuenta que sólo somos unos seres tan pequeños por creernos tan grandes, que solo podemos morir.

jueves, 5 de marzo de 2015

DEL IPE Nº 1

                                                                                                                               especialistasejercito.blogspot.com.es
                                       

Enrique Sabaté.
A mi amigo Salvador.


Metáforas del día del pasado
en rosas de otros vientos que no olvido
que acaso en el presente han sucumbido
por no ser conveniente ni nombrado.

La Torre que te viera ser soldado
camino del estudio en un silbido
a un paso del taller con su chirrido
de máquinas; hoy es todo reciclado.

Recuerda compañero, es conveniente
que somos el metal y la herramienta
un tiempo que pasó con su inventario.

Vivido con premura alegremente
a imagen de infantil impedimenta
que viste el corazón de calendario.






miércoles, 4 de marzo de 2015

DE CONCIERTO. - 2 THE ROLLING STONES

   
Propiedad del autor                     
                                                                                                                   

     
Aunque no empecé la serie que relato sobre conciertos, con el primero al que asistí; sí continúo con el más importante de los grupos internacionales al que pude ir en esos años, por la edad que tenía y dada la relevancia del momento en el que se desarrolló. 
Como parte de la celebración del mundial de fútbol del año 82, vinieron a Madrid éstos que os cuento. Para la juventud deseosa de acontecimientos musicales de participantes en la división de honor, fue el máximo esplendor sobre la hierba. Destacando que de los dos conciertos que dieron en Madrid, en el primero del día 7 de julio, mas bien cabría citar el enjuague al que se vieron sometidos los hierberos, por el resplandor y brillantez en el que los sumió el atronador relampagueo que hizo explosionar la masa de vapor de agua suspendida, descargando uno de los diluvios del siglo.
A causa de mis circunstancias y las de otros, me vi obligado a suspender mi asistencia al primer concierto, yendo al del viernes día 9 y sin compañía; librándome de la movida acuosa.
Llegué pronto y me situé cerca del escenario.

                                        

                               

 En el primer vídeo, se aprecia la parte mas cercana en la imagen del escenario, al lado del arco central, lugar aproximado donde me situé. Sí, fue algo inolvidable, pero poco; pues los años no te permiten retener detalle de momentos vividos respecto a cualquier situación o evento, solo acepta concederte una reminiscencia mínima de la ocasión para otorgarte la presencia en ese sitio. Y así me sucede con la mayoría de movidas rockan'roleras, de otros; ni me acuerdo que estuve allí.


                                     



Como sucede con casi todas mis preferencias musicales, fueron adquiridas durante la juventud, y suelen quedar mas en la retentiva memorial las primeras impresiones, y eso me pasó con un doble LP de lo mejor de éstos tipos. Se remontaban casi a las primeras producciones allende los tiempos, donde el sonido stoniano era mas puro y característico de su estilo propio.



                                                                                                


 Si anteriormente a éste concierto no asistí a otros de grupos extranjeros, pues los hubo y a cascoporro; no fue por falta de ganas. Una vez visto lo que allí pasó, se completó el circulo que acabó cerrando toda posibilidad de abandono por el gusto de tan magnífica expresión del arte musical rock-ero. Queda dicho. 
Disculpen la mala calidad del vídeo que abre boca, quería mostrar el concierto y las imágenes que hay son escasas.  


                                   


lunes, 2 de marzo de 2015

PASA UNA BRISA

                    
Francisca Pageo. Collage. artfucksme. com                                                                                                                                                   



 Cuando el tren hizo su aparición en la estación, la noche adormecía a sus pasajeros al lento ritmo del traqueteo metálico del convoy. El suave deslizamiento en las vías del gran reptil inquebrantable, hizo rechinar las entrañas según los frenos presionaban con energía las articulaciones rodantes que se desplazaban sobre las guías que encima del terreno reposaban tendidas. . Los pocos viajeros que a esa hora esperaban el inicio de su travesía, o aquellos que con impaciencia deseaban la venida del ser querido o estimado, ya mostraban sus movimientos respectivos  en función de las expectativas relacionadas con el viaje que en ese momento invadía el espacio. Las maletas, bolsos, mochilas,  eran levantados en vilo superando el esfuerzo que su peso ocasionaba en algunos casos con mas firmeza de lo que pudiera parecer por la magnitud de la valija. Miradas ocasionales a cada paso de vagones encadenados, lentamente aparcando su gran maquinaria junto al anden, se cruzaban los rostros ocultando los sentidos y faltos de expresión, dirigían los pasos hacia los accesos de subida a los coches, la mayoría en sus puestos centrales. Pocos viajeros se apearon, haciendo la entrada en el tren a los que esperaban a subir, mas fácil y con mayor agilidad que en un horario mas concurrido. Algunos sueños seguían dormidos, otros lo hacían despiertos, en pie; apoyados los brazos sobre las ventanas del pasillo interior, inhalando el humo de un cigarrillo sujeto entre finos dedos de manos alargadas. Lorena observaba plácidamente cómo se abrían puertas, se subían por las escalerillas y en voz baja, casi inaudible; para no acuchillar la calma que la oscuridad consiguió robar al sol; entre besos y abrazos se despedían los que allí quedaban y poco a poco veía cómo se vaciaba el anden, mientras se alejaban los destinados en esa parada y se acomodaban los nuevos viajantes. Un joven alto, de pelo corto y bien parecido, con vestimenta vaquera, dentro ya del compartimento, colocaba una gran mochila verde con insignias y emblemas de estilo militar, sobre el estante que vacío, servía para tal fin, mientras que en el lado opuesto del departamento en el estante inferior se hallaba un bolso de viaje de mediana capacidad, esperando compañía. Las últimas palabras audibles en la noche se fueron diluyendo con la fresca tiniebla que escondía la noche, siendo sustituidas por el sonido de los pasos que el jefe de estación, que con parsimonia y observando ambos lados del anden, hacía sonar el silbato que anunciaba a pasajeros, y con mayor intención al maquinista conductor de la gran caravana rodante, de su inminente salida; cuya prontitud vino determinada con el aumento del bocinazo proporcionado por el tren, al tiempo que con la habitual templanza en sus movimientos, las ruedas  empezaron a rodar, trasladando la maquinaria fuera de la estación como si nunca fuese a volver, casi llorando. . Juan, ya estaba acomodado junto a la ventana y con un cigarro entre los dedos, llenando el habitáculo del humo desvanecido, cuando la puerta se desplazó lentamente, entrando Lorena y dirigiéndose al joven le deseó buenas noches. Aunque la capacidad que otorgaban los ocho asientos en el compartimentos era amplia para dos personas, ella eligió sentarse también cerca de la ventana, enfrente del chico, pero a un lado. - ¿Que tal el viaje, hasta donde vas?. Le preguntó él. . - Bien, el viaje hasta ahora ha sido muy tranquilo; nadie ha ocupado ningún asiento y he estado sola. Voy a Madrid, ¿y tu?. - También voy hasta Madrid. A casa de permiso. Le contestó Juan, mientras cruzaba las piernas, mostrándole la punta de las botas camperas que calzaba bajo sus vaqueros. Le ofreció un cigarro del paquete que tenía sobre la repisa, y Lorena pese a haber consumido pocos minutos antes uno, aceptó de buen grado y sonriendo le dio las gracias. El encendido del mechero, hizo que instintivamente ella abrigara la llama tocando la mano de él y electrizando su cuerpo, que como corriente de alta tensión explosionó en las puntas dactilares de pies y manos, sonrojándose el rostro. La llama dio luz a sentidos que naturales afloraron, sin cohibirse ante la timidez, el rubor declarado en la expresión de la mirada, la sonrisa escondida del corazón. Aunque la banalidad de la conversación rastreó por todos los caminos predecibles para hacer ameno el conocimiento de gustos y simpatías de la otra persona, no hubo espacio para los obligados silencios de incertidumbre entre diferentes temas de la charla que mantenían; muy al contrario, ésta se desarrolló con bromas y sonrisas desde el primer momento, como si mas que un encuentro fortuito, fuese un reencuentro pactado con antelación, únicamente para mirarse a los ojos. El diálogo entretenido que mantenían, hizo pasar las estaciones junto al tiempo, sin apenas apercibirse de la presencia de ellos. El silencio y la quietud rondaban por el pasillo. La tenue luz del habitáculo y las cortinas tapando la cristalera, cobijaban la intimidad. Los gestos se hicieron dulces, las miradas serenas, las sonrisas se convirtieron en besos golosos, y el tacto cortejó ambos cuerpos, hasta hacerlos partícipes del común sentimiento amoroso. La luz solar quebrantó los resquicios que obstaculizaban la visión, coloreando impunemente la desnudez de las figuras que al despertar enlazadas, motivó de nuevo los sentidos, prolongando la sensibilidad placentera del deseo. Clareando los sueños estaba la realidad, dispuesta e  intentando aclarar las ideas puestas en juego, preguntando por el posible futuro ilusorio, planteando las dudas surgidas de las caricias, resolviendo inquietudes que los abrazos dejaron. Entre ríos de asfalto se entrecruzaban los raíles que encauzaban el acercamiento al mar de cemento y hormigón moldeado, edificado; testificando la llegada a Madrid, dispuesta a acoger entre sus brazos, cualquier iniciativa en común que surgiera de ese romance. El destino se había conjurado de tal manera que aún tenía algo mas que decir para ambos. El bolso sobre el asiento, junto a la mochila que  también esperaba y anunciaba la inevitable bajada del tren. - Adiós. Por favor, espera aquí hasta que me aleje y no me veas. Dijo Lorena mientras besaba los labios de Juan. Últimos abrazos, besos sabrosos, tiernas caricias. .              Pocas palabras, ningún intercambio, una triste sonrisa. Se vislumbró en Juan una última mirada de resignación, aceptando la situación, y acompañando la salida de ella del compartimento, dirigiéndose hacia la escalerilla que la haría abandonar el tren.   Asomado a la ventanilla del pasillo, Juan contemplaba los pasos de Lorena por el anden. La vio detenerse al lado de un hombre que junto a un niño, se unieron los tres entre abrazos mientras se besaban.

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