jueves, 9 de abril de 2015

EL CONSUMIDOR DE PALABRAS

                                          
  Miguel de Cervantes. marcarlapieldelagua.blogspot.com.es


                                 

Lo mismo me he pasado con el titular, y he dado a entender algo que ni trato de transmitir, ni es mi intención disertar sobre lo que no conozco, o no se entiende y confunde al esperar leer sobre determinado asunto que en nada se va a ver reflejado sobre ésta coloreada pantalla. Bueno, como si no hubiese dicho nada, ni caso. 
Quiero dar a mis lectores ese jugo vital que necesariamente deben beber todos los días, pues su ausencia trae como consecuencia el inmediato ingreso en las salas de recuperación, donde tratan y curan los síndromes de abstinencia; si, allí donde los seres compulsivos devoran libros y libros hasta la extenuación, esos lugares donde la sola voluntad de apartar la mirada de la hoja leída supone una reprimenda por el cuidador-a de la biblioteca.
Si ,si, tómenlo a risa o no hagan caso a tales circunstancias y verán cómo les puede la ansiedad hasta límites tan insospechados, que les hará buscar cualquier libro, revista, periódico e incluso destrozarán el buzón de casa para conseguir una papelina de mala publicidad, si no tienen su dosis de artículo diario. Que uno cuando toma regularmente determinadas lecturas, le es muy difícil reconocerlo primero y desengancharse después; mas, la letra tiene un problema añadido a todas las adicciones posibles, produciéndose el enquistamiento en la base cerebral y dando como resultado un apelotonamiento general, sin sentido ni orden, que si no se le da salida con la lectura de nuevos textos es complicado extraerla.
Fuera de toda duda está mi apoyo a todos los consumidores de palabras, que viéndose en la necesidad de leer e interpretar cualquier texto que pueda pasar por delante de sus ojos y que ante la falta de éstos, mi mas sincero deseo sería poder corresponder con unos párrafos que los pueda sacar del apuro, y en mi humilde opinión creo, mejor disponer de una literatura adulterada a una sin cortar, que pueda ocasionar la locura crónica sin visos de una recuperación controlada; a la vez que sacio mi ansia grafomaníaca con todo éste proceso.
Antes de dar por concluido el presente artículo, debo aclarar unas cuestiones referidas al título que ha sido colocado en tal posición, sin una mera y cuanto menos necesaria consulta al escribiente, que es éste que les dice cosas sin abrir el boquino (otra de mis cualidades).
En primer lugar y único, se ha puesto el título que se ha sacado de una conversación mantenida entre un secretario de la redacción y otra persona que pasaba por aquí, se supone que amigo suyo, cuya transcripción literal ha sido como sigue en sus últimas frases:
- ¿Tienes algo para pasarme?
- No tío, todas las redacciones las he leído y las he distribuido para consumo entre los adictos a la letra.
No se sabe cómo ha podido ser tamaña movida.
Una vez puesto el título y ante la disposición personal a cambiarlo para adecuarlo a mi texto, se me dice que como lo cambie ya puedo recoger el lápiz y el borrador, cerrando la puerta sin dar portazo y ante ésta dicotomía, procuro en el principio del escrito divagar saliéndome por la tangencial. No sé cómo se ha llegado a la conclusión de poner tan incomprensible anuncio y así, atraer la atención de los lectores. Supongo que el afán devorador de textos presente en el lector, le hace tragarse cualquier cosa, entre otras ésta, pero si lo piensa un instante, todo tiene su motivo, sin motivo no hay asesinato, ¿o si? . Pero el título ya ha pasado, la dosis es lo importante. Yo he cumplido.




miércoles, 8 de abril de 2015

AUTORIDAD

            
                      Pavo real. www.galiciaunica.es            

                               
Envueltos por el estallido de los colores, que sestean apaciblemente en la túnica del viento, la apariencia de los tonos, divertidos y burbujeantes, acaparan la atención de las miradas, que aún desean ver la apacible convivencia de destellos que se desencadenan por la metamorfosis en que se ve involucrada la tarde.

El agua borbotea sin ninguna acritud, quizá algo menos alegre que en la mañana, pero con la misma ambición de poder llegar a todos y cada uno de los súbditos, que esperan con impaciencia, la llegada de tan preciado maná. Se mezcla su sonido al chocar contra el suelo desde el caño, con la sinfonía melódica de los cantos, graznidos, gorjeos y demás estímulos sonoros que los habitantes de tan precioso lugar ocasionan al hacer entrar el aire en los pulmones.

Moldea el astro rey los rayos que envía llenos de energía, para que cada preceptor satisfaga sus necesidades según la cantidad que le sea precisa.

También surgen quejas de los menos afortunados, pues aunque tienen su ración asegurada, querrían no someterse al poder que la sombra ejerce sobre ellos.

No cesa la caída en picado del agua, cada gota empujando a la siguiente, haciéndose un espacio, deseando salir de la formación, y poder vagar libremente, pasando por las fases de su inmortal vida hasta adquirir de nuevo la condición de líquido en otro lugar, en otro tiempo. Pero todavía quiere disfrutar con el salto al vacío, con la fragmentación de sus moléculas al chocar contra la tierra, que sin dudar absorberá toda la necesaria, destinándola por medio de sus cauces subterráneos del cuerpo que los ramifica, hasta saciar la sed de los que esperan inmóviles para poder desarrollar sus cualidades.

Quizá la caída de una hoja, arrojada sin escrúpulos por el brazo déspota que la sujetaba al tronco, no sea suficiente motivo para alterar la candorosa armonía, que entre susurros y arrumacos cobija bajo sus grandes alas a la placidez del movimiento que se ejecuta, mientras la hoja va a reposar danzando el baile de los desterrados.

Calma completa, donde la ingravidez sumerge a los estados preceptores en reliquias de la animación, entes incapaces de representación expresiva con el ojeador, que sin duda contempla la absoluta desidia en que se halla postrado el entorno. Más aún, la estancia en dicho paraje, adormece el ánimo y embota el discernimiento, colocando al raciocinio en un rincón, sin ningún motivo por el que deba salir de su escondite.

De pronto, sin previo aviso, explosiona el silencio.

La detonación acapara los sentidos. Sin haber renunciado al tenue brillo de la tarde, la alegría de los árboles, junto al encantamiento de las flores, excitan las voluntades de los allí congregados y despiertan del letargo en que estaban sumidos, poniéndolos sobre aviso y tratando de encontrar el origen de dicha conmoción en el statu quo establecido jerárquicamente. 

En una gran exaltación de sensaciones, el clamor de repulsa contra la alteración, rápidamente se propaga desde la hierba más pequeña hasta las ramas de la floresta, donde, entre los contrastes centelleantes de la luz, vigilan alerta de cualquier intromisión las protectoras de la paz y el sosiego.

Con el mutismo roto, la tranquilidad hecha añicos, y ante la entonación provocada por el allanamiento de la intimidad de un sujeto del clan, sólo cabe esperar la excelente respuesta  dada para garantizar el orden y hacer frente a la amenaza de disturbio.

También se modifica el aspecto pictórico, los verdes con los amarillos, junto a los ocres y todas las demás tonalidades de la amplia gama lumínica intercambian posiciones y preparan el lienzo donde tendrá lugar el nuevo estado de excepción.

Dentro del monótono desorden, configurado por la expectativa de la contemplación, alternando cada peón en el lugar preferido por cada uno, en aquél en el que el escándalo dio comienzo, unos en su puesto de vigilantes, otros simplemente dejando pasar el tiempo, aprovechándose de él.

Un chillido potente y a la vez eficaz por la respuesta dada, de gran impacto entre los receptores, que sorprendidos, observan como se quiebra el momento de máxima relajación y quietud dentro del vergel. 

Impulsado por el grito de rechazo, el agresor, o causante de tan inadecuada actitud, para en sus solicitudes y ante el despliegue que está iniciándose, opta por ir a retaguardia.

Dispuestas las huestes, van tomando posiciones de control, despejando la zona del conflicto e intimidando con su presencia, aletean rápidamente y en número establecido de antemano, se disponen en disposición preventiva, camina avanzando la guardia de seguridad, que persuade a cualquier elemento que intente atentar contra la máxima autoridad, que con aire arrogante y porte magnánimo inicia la escenificación de la obra que se ha organizado.

Enjundioso se muestra en su plumaje, la muestra de superioridad recalca aún más su pavoneo. La cabeza alta, la cola desplegada exhibiendo las pinturas de guerra, el paso firme pero pausado hace que el grupo esté atento a su reacción. Toda la partida percibe que se ha puesto en marcha el engranaje disponible para amonestar al infractor. 

Un giro del cuello vira la cabeza con una mirada penetrante, el semblante autoritario y con una leve entonación, da orden a sus lugartenientes para que estimen lo oportuno en ese momento, haciéndose cargo cada uno de la facción asignada y asuman las medidas oportunas a tomar en cuenta para la garantía de posibles ataques inesperados, así como en la estrategia que se debe tomar ante un caso como el que los tiene movilizados. 

Una vez alcanzado el estado adecuado para obrar según las condiciones óptimas y conseguir el objetivo deseado, emprenden todos el acercamiento a la zona en conflicto.

Las hembras del clan dominante, deseando adquirir notoriedad en la contienda, muestran con su exhibición la hegemonía imperante en el territorio sometido a la dictadura de la fuerza, amparada por la corpulencia de la especie. A la vez que satisfacen el ego, acompañan, manteniendo las distancias preceptivas en todo protocolo, para preservar la seguridad propia a todos los integrantes de la comitiva ejecutiva.

Protegidos los flancos por las fuerzas aéreas dispuestas velozmente en tierra, se colocan alternativamente ocupando la mayor extensión de terreno posible, formando dos hileras con mayor número de elementos en la superficie más espaciosa. Quietas, inmóviles, como vigilantes que son, su atención se centra únicamente en la protección de su jefe, mirando con unos ojos que fotografían rápidamente cualquier atisbo  de reacción en el contendiente.

La especie superior, alardeando de envergadura, jactándose de la mayor cantidad de milicianos y presumiendo también de su mayor belleza, avanza con el macho más engalanado a la cabeza, emitiendo sensaciones de sumisión a todas las especies pobladoras del enclave, en especial a aquella que ha osado alterar la convivencia, los parientes pequeños y no tan agraciados físicamente como ellos.

Imposible oír algún sonido fuera de la comitiva que pueda inducir a desacato, únicamente se palpa la tensión que embarga al sujeto causante de la felonía. 

El nervioso y descarado galán que ha osado enfadar a la estirpe soberana, asume cabizbajo el órdago lanzado, aunque no esperaba tal movilización ante la propuesta amorosa hecha a la hembra que dio el toque de alarma y enloqueció el vergel.  

Esperando, percibe ondas reductoras de su atrevimiento por haber trastornado el plácido ciclo acogedor del atardecer. Se hace interminable el asedio, pues la escolta represora se toma su tiempo hasta llegar al punto donde se encuentra el violador del código instituido, haciéndole perder toda probabilidad de salir airoso del lance.

Los momentos siguientes, son esclarecedores para la resolución del problema. El patriarca junto a los guardias encargados de la protección llenan el espacio circundante, enfrentando su voluminoso y amenazante cuerpo, a la rechoncha, graciosa y acongojada redondez de la especie en aviso. El jefe del clan mitiga la soberbia del encausado con movimientos del cuello y cabeza, a la vez que emite unos signos ininteligibles para cualquier extraño y desconocedor de las señales propias de las especies ocupantes del terreno. Todos los gestos y señales son muy significativos para el receptor del mensaje. También ayuda la autoridad recriminadora con la que se ha expresado dicho mensaje, el cual parece poner las cosas en su sitio.

No hay nada más que hacer ni que exteriorizar para solventar la escena. El entorno está expectante, cabe la posibilidad de algún gesto o acto que no acate la resolución dada y se intente prorrogar la disputa con acciones de rebeldía. Al macho provocador, le secundan sus parientes a corta distancia, esperando la sublevación que pueda dar lugar la negativa al acatamiento de las advertencias que se han puesto en liza.

Comprendido y aceptado que tanto en número como en envergadura, la acción es inviable, se toman las medidas oportunas para que ningún afín a la causa dé el paso que los lleve a una derrota humillante, violenta y tal vez aniquiladora.

Ante la impresionante y demoledora demostración de poder, el sometimiento disciplinario por parte de la pequeña ave es notorio, instando en el grupo la sensación de relajación, desapareciendo la tensión vivida hasta ese momento. 

Mientras tanto la hembra intimidada, agrupada con otras compañeras de confidencias, se ve arropada por ellas en cuanto sienten su indignación por el trato recibido por el macho. Aquella se muestra indiferente y denota una cierta tristeza creyendo que todo podría haber sido de otra manera, tanto en la forma de inicio del galanteo, como en la resolución del problema. Deambula lentamente, picando de aquí, rastreando por allá, parece no prestar atención a lo que está ocurriendo. Únicamente trata de esconder el sentimiento que le ha despertado el arrogante macho al solicitarla, inapropiadamente, es verdad, pero que la ha hecho estremecer.

Un grito potente, grave y terminante, hace cumplir la subordinación y con los gestos que se exponen a la vista de todos se restablece el orden que había sido interrumpido por la amenaza de violencia.

Rápidamente finalizan los actos representados por éste elenco de magníficos actores, no sin antes darse por enterados de quiénes son los que imponen allí la ley.

Antes de abandonar la escena, el más viril, entonando el himno de autoridad, humilla al emplumado de gris y le menosprecia. Despacio, las hembras se retiran con un pequeño alboroto, como si comentaran lo sucedido y los aspirantes al trono entonan en sus cuerdas vocales el canto de la victoria, manifestando así la superioridad de la raza y grandeza de la especie. El jefe expresa el dominio encaramándose en lo alto de la rama de un árbol. Las palomas abandonan su puesto de guardia volviendo al lugar donde les había sorprendido el escándalo.

Cuando regresa el silencio y la quietud, nadie hubiera podido decir que ésta historia acaeció realmente.

martes, 7 de abril de 2015

A MI PRIMO PACO

      Dia de la 1ª comunión. Mi primo Paco a la derecha, conmigo. 


  Durante la vida, que te va dando y mostrando todo tipo de enseñanzas, sensaciones y experiencias de las que aprender, así como para desechar y no volver a repetir; siempre tenemos un guía, una luz que nos indique o evidencie y sirva su modelo como faro a seguir, por parecernos el mas indicado a imitar, y si no es así, se nos presenta como ejemplo de conducta que bien es destacable en su comportamiento, y aunque nuestro carácter deje mucho que desear como para propiciar esa conducta como prototipo de unos valores que nos hicieran ser o parecernos a quien nos muestra un comportamiento digno con su trayectoria, no solo de mayor; sino de pequeño, teniéndose que enfrentar a situaciones en las que los demás solo nos preocupaba el juego, mientras él maduraba a pasos agigantados como responsable de una familia que había que sacar adelante.
Una vez salí del pueblo mi relación con la familia que se quedó allí se circunscribía a las vacaciones de verano, cuando iba con mi hermano Pedro, y yo me distribuía entre las casas de mis familiares, siendo partícipe con ellos para dormir y comer, deambulando en los espacios entre comidas y sueños, a mi antojo, con amigos o perdido dando vueltas sin nada en que ocupar el tiempo.
Todos tenemos como modelo a seguir a nuestros padres, hermanos, al ser los espejos donde mirarnos y captar toda acción que fuera digna de tener en cuenta por ser la visión de lo que hacen por nosotros y deseamos ser iguales que ellos.
Ahora veo a través de la red interestelar que mi primo Paco es feliz junto a la mujer que comparte su vida y nos contagia y enorgullece su felicidad. 
Pero yo le recuerdo de otra forma de vida, de pequeños en otra situaciones, ocupándose de adquirir una responsabilidad que por su corta edad no le correspondía
Siendo mi primo, el ser mas admirado cada vez que yo pensaba en pasármelo bien con los amigos y llegaba a su casa y me enorgullecía verlo aparecer con su traje de faena, el mono de trabajo lleno de grasa, y ver la cara de mi tía Dolores, reflejando satisfacción, así como alegría en todos mis primos.
Mi héroe, mi ejemplo a seguir. 
Cuando iba a comer a su casa y él con 12, 13 años llegaba con la cara tiznada y el mono de trabajo del taller de mecánico, que creo era de sus tios, se sentaba a la mesa donde les esperaban su madre y hermanos, todo girando en torno suyo; y yo me quedaba allì viendo cómo tomaba las riendas de la vida familiar y retornaba al taller sin espacio al descanso, con una sonrisa y contento por poder ayudar a su madre. Y así día tras día, año tras año, mientras estudiaba y se ocupaba de su familia hasta que las circunstancias hacen que la vida gire y tome otros derroteros, las personas queridas nos abandonan, se asumen otras vias de actuación pero seguimos siendo las mismas buenas personas que fuimos como mi primo Paco, al que tanto añoro y me enseñó, aunque él no lo supiera,
 Te debo tanto para que yo, aunque dentro de mis limitaciones, pueda decirte a través de estas palabras lo tanto que tengo que agradecerte, pues en mis momentos de flaqueza tu siempre me has empujado para no desfallecer e intentar estar un poco a tu altura. Gracias por tu encomiable actitud y ejemplo.  



domingo, 5 de abril de 2015

Km 13. QUE NO TE ABORREGUEN, VIVA EL MOCO

   
                           Durin de pie, Carlos, Tini, y yo.

                                                                           



Los años que transcurrieron desde mi llegada de Huéscar hasta que surgieron todas las movidas políticas; huelgas, manifestación, palos y carreras; fueron dentro de una escolarización normal e integradora, pues tanto alumnos como amigos del barrio, teníamos igual procedencia y si no, la chavalería indígena era sociable e integradora.
Con la muerte del dictador, todo cambió. El proletariado se echó a la calle, los estudiantes exigieron cambios educativos, y los derechos cercenados reclamaron su protagonismo, dando todo ello como resultado la ocupación represiva por parte de los maderos, con las lecheras ocupando espacios y llenandolas de personal en desacuerdo con las libertades restringidas.
No teníamos margen para otras cosas que para seguir con la tontería de la edad del pavo, dejándonos influenciar por la juventud que sí estaba en otras historias y nos arrastraba por inercia y protagonismo.
La salida del colegio y sin perspectivas de trabajo a esa edad,  coincidió con la apertura del instituto de bachillerato en el barrio. Fue como la guardería para ociosos y desocupados, dándonos la alternativa de pasar un año sabático dentro del cocido que empezaba a bullir entre los movimientos estudiantiles, auspiciados por grupos comunistas y revolucionarios, haciéndonos partícipes a todos aquellos que o bien pasábamos de estudiar, o nos sentíamos representados con las reivindicaciones estudiantiles.
Ese año del 76 nos hizo creernos el centro del mundo. El vacile con las niñas, el cigarrito, los grupos influyentes e influenciables, la supremacía de las personalidades en aumento, la hegemonía de la fuerza física y tantas movidas que a flor de acné suelen supurar, nos catapultó a otro estado emocional. Como digo, el año de instituto fue una transición de críos mayores con la estima por los aires y con la creencia de que dejar tras de sí el colegio, daba un plus en la madurez como para sentirnos unos hombres hechos y derechos, pero bajo la cobertura de las alas maternas que nos eximia de cualquier responsabilidad.  Sirvió para que una minoría tomara ya conciencia de sus responsabilidades; no tanto la mayoría que seguíamos con la tontería. Creación de asociaciones juveniles de estudiantes reivindicando mejoras estudiantiles, así como políticas, grupos de actividades, etc; descubrimientos de la psicodelia, de las sustancias estupefacientes, del sexo; bueno de todo aquello que tan reprimido estaba. 
Pasa el tiempo entre movidas sin provecho y termino en el año 77, ingresando en el internado del Ejercito, en I.P.E, nº 1, en Carabanchel. Pero esa etapa merece mención aparte por todo lo que supuso en mi desarrollo personal y moral, caracterizando mi personalidad basada en la disciplina y responsabilidad ante mi toma de conciencia de donde me había metido. 
Tres años hasta la mayoría de edad en el año 80, que la movida madrileña musical se encargó de pasar un tanto de largo, pues nuestra preferencias musicales eran otras y nuestro caudal dineral no daba para frecuentar las salas pijas donde se fraguaba todo el tomate de los pudientes madrileños.  Con la mayoría de edad recién cumplida y comiéndonos la vida a bocaos, saltando de flor en flor como las abejas, recogiendo todo lo que íbamos descubriendo de la coincidencia entre la llegada de las libertades políticas con el crecimiento personal, tanto físico como mental; y despertando de la tontería que teníamos encima, así como de la enseñanza que se nos impartió; "llegamos aquí :
 - Una isla de caramelo, con montañas de turrón; ríos de leche, cataratas de licor, bosques de fresas".
 Ya por entonces, con métodos empleados de diferentes maneras a lo largo de la ya empezada transición?, (esa es otra discusión que merecería una valoración fuera de lo tratado ahora), la sociedad abrió caminos por donde reconducir muchas y variadas sensibilidades sociales, políticas y de convivencia; que la juventud, trató de aprovechar al máximo. Unos y otros, tomamos decisiones y caminos, que en mi caso ya parecía que se estaba encauzado o tomando la dirección que me llevara a determinar mi futuro. 
Al igual que en mi infancia, la amistad fue la clave de mi realidad social y de convivencia con el resto de las personas que me rodearon en el momento al que me refiero. Haciendo resaltar la normal convivencia familiar bajo un entorno que hacía posible una buena relación y ayudándome en todos los aspectos necesarios para que mi transito fuera mas presumible a la circunstancias que se dieron, teniendo a mis hermanos (Carmen y Pedrito, principalmente, con los que convivía) como garantes de mi estabilidad tanto monetaria como de apoyo emocional. 
Las posibilidades que me surgieron entre la gran cantidad de compañeros en el internado, haciendo amistades perdurables, como son todas las que tienen en común el contacto total diario; y los que ya lo eran desde el colegio en Leganés, con iguales características, pero sin las comidas y la noche en común, hicieron que mi tránsito fuera casi pletórico por no pecar y ser tachado de pedante. Solo debo reconocer la nostalgia infantil de aquellos con los que no compartí convivencia posteriormente, pero siempre serán considerados como los primeros y mas puros, pues su amistad procede de la inocencia, donde la alegría busca consuelo.
Los años desde mi llegada como paleto a la urbe ciudadana fue de integración rápida, pues casi toda la población que habitaba las nuevas construcciones, lo eran por el hecho de la llegada masiva de mano de obra barata para el circulo industrial  madrileño; en su mayoría eran exiliados de tierras extremeñas y en menor medida aunque también importante de andaluces, como era nuestro caso. 
Hay muchos cuentos, relatos y vivencias destacables de aquellos años, por todos los sitios donde nos movíamos, la de risas que surgían en cualquier ocasión o como consecuencia de situaciones que solo bastaba una mirada para partirse el bullaca; en esos billares donde se agitaba y aparecía la picaresca cervantina de Rinconete y Cortadillo. 
La entrada del "Sandokan", ya era claro aviso de atención, por el vacile que representaba y sus puestas en escena jugando al billar, eran dignos del mayor interés, estando al loro de cualquier movimiento que hiciese flotar cachondeo en cada pequeño rincón de la pequeña estancia. Resaltaba la vestimenta, pues llevaba pantalones sin cintura de campana (a la moda macarrera), marcando paquete y cuando le tocaba tirar a las bolas con el taco sobre el tapete, lo primero que hacía era poner las suyas sobre la mesa (en determinadas posiciones mas alejadas), sopesando e intentando averiguar cuáles eran mas grandes, las suyas  o las de la mesa (suposición nuestra); haciéndonos partir de la risa a todos los críos que estabamos pendiente de la movida y en complot para el divertimento. 
Como muestra sirva ésta anécdota como botón de muestra, con otras historias que se quedan en el recuerdo sin definir importancia ni oportunidad, sino que al no poder memorizar toda nuestra vida, éstas tienen el honor de pasar a la posteridad.               

sábado, 4 de abril de 2015

SIN VOSOTROS NO SERÍA LO QUE SOY

 Mi padre Pedro, Sacra, Carmen, Lola, mi madre Carmen,
 yo y nuestra Mª Angeles. en Leganés  
 


Tomás, en la finca "Los Morales", de Huéscar. 
Mª Ángeles, en el barrio "La Paz", y Pedrito, en el parque, del mismo pueblo.  

         



                                
Si lo acaecido hasta ahora por todo lo que me ha traído a la memoria los acontecimientos o relatos mas o menos referidos a mi paso por la infancia que tan buenas sensaciones me dejaron, parece que pretendo dar a entender como si hubiese vivido dentro de una burbuja, sin nadie que me protegiera, y me diera el cariño necesario para mi estabilidad emocional, que tan importante es en la edad infantil; pues la mayoría de los traumas y desequilibrios afectivos están relacionados con esa etapa.
Nada mas lejos de la realidad.
Mi familia, mi gente, mi tribu, mi centro nuclear; siempre ha girado alrededor de mis padres, Pedro y Carmen.
Las vicisitudes por las que pasaron, generalizadas con todos los de su generación, conocidas son, y no cabe incidir, pero sí destacar los valores y educación que nos mostraron para que todos los hermanos pudiésemos mirarnos a los ojos y sentirnos en paz.
Cuando el castigo físico era norma y enseñanza educativa, en mi casa no recuerdo ni tengo constancia por parte de mis hermanos, que hubiese una acción de ese tipo, por muy gordas que se hubieran montado por alguna pillearía realizada. Aunque alguna vez saliera volando una zapatilla entre risas y correrías por las escaleras.
Como cuando jugando en la calle lisa junto a la casa de Fernando, un verano nos tirábamos las zapatillas como armas arrojadizas y yo le di de lleno a la cristalera de su casa, haciendo mil pedazos el vidrio. Salí escopetao hacia mi casa, escondiéndome debajo de la cama de mis padres, intentando hacer desaparecer la acción; craso error, pues la huida no hace desaparecer la fechoría; y no sé hasta cuando estuve escondido deseando que el tiempo borrara los destrozos. La resolución final del día siguiente la recuerdo en la cama con mis padres y sin ningún tipo de exceso ni físico ni emocional, haciéndome ver lo ocurrido y tratando de corregir mi conducta. Las anécdotas con los padres son innumerables, pero baste decir que todo lo que hicieron fue igual a lo que nosotros hacemos por nuestros hijos, sin las mismas oportunidades ni la cantidad de hijos a educar , ni las condiciones sociales, etc, que les otorga un valor añadido que no creo tenga precio.
De mis hermanos no puedo decir nada que minusvalore la relación afectiva, así como emocionalmente imperaba la concordia que nos hacia ser una familia sin nada que reprocharnos pues  todos estábamos en el mismo saco y ninguno descargábamos nuestras responsabilidades (los mayores), así como los pequeños aceptábamos las directrices de los mayores. 
El nacimientos de mi hermana Mª Ángeles, causó un efecto de mas unión y protección hacia ella que nos hizo valorar (sobre todo en los mayores) el sentido familiar que nos dio fuerza girando a través de ella.
Personalmente, también era el pequeño junto a nuestra Mª.A., y por ello, todos los demás estaban volcados conmigo. Jugando con Carmen y Pedrito, siempre inventando juegos para hacer en casa, llevándome de un sitio para otro; mis hermanas Sacra y Lola, vistiéndome y sacándome de paseo al parque como si de un hijo pequeño se tratara y ocupándose de mi en todo momento. Los paseos en moto que me daba Tomás, llevándome a las aguas potables, o la residencia R. Penalva cuando tenía que hacer algún trabajo y yo me iba al gimnasio y en vez de aprovechar el tiempo, me dormía hasta que me recogía para irnos.
Recuerdos los hay a cascoporro, sintiéndome a gusto y en paz con toda mi familia y es reiterativo ahondar en mi placidez mental respecto a esos años, que creo sería mejor novelar de vez en cuando algún suceso pasado para no cansar con una exposición que incluso pueda resultar pesado o cargante en la lectura.
Solo estoy agradecido por la suerte que he tenido con convivir dentro de mi familia,
a mi padre que tan pronto nos dejó, mi madre que sigue como la jefa matriarcal del clan y mis hermanos a los que tanto echo en falta cuando no están a mi lado.
El apoyo en los momentos mas difíciles por lo que he pasado, cuando decidía mi futuro, los tiempos de hospital, todos y cada uno de esos momentos que están los que son y no fallan. Vosotros, mi familia, mi gente, mi tribu.   
Ya sabéis lo que os quiero, pero como nunca está demás decirlo. Os quiero tanto que ... 





viernes, 3 de abril de 2015

ACUÉRDATE

             
                      Salvador Dalí. La persistencia de la memoria. 

                       andrewhistoryanddesign.tumblr.com
 

                           

Me encanta y entusiasma , a la par que me agrada sobremanera; esa sensación que llena un sentimiento reconfortante con mi pasado, donde la infancia marcó positivamente (creo ) mi visión personal de la vida. 
Reencontrarme a través de la red con acontecimientos remotos, planeando sobre la nube, cubriendo el espacio estelar de las ondas entre las distintas dimensiones, en la que nos movemos e interactuamos, para salvar la memoria que escondida estaba, como las palabras que intento buscar para expresarme. Todo ello, recompensa mi deseo.
Bitácora de abordo, cubierta de batallas sin cuartel, demostraciones sinceras y expresivas de los sentimientos sin tapujos ni engaños, lienzo esclarecedor de las miradas coloreadas de sinceridad, acapara los sentidos anhelantes de evocar los años vividos y no retornados.
Pasado que se acerca al presente con sigilo, intentando buscar una sonrisa que haga alargar la esperanza, buscando el tiempo perdido y pretendiendo engañar al futuro, que espera tranquilo el paso de los días, abriendo caminos que recorrer.
Caminos distintos que aguardan solícitos la proclama de una señal, allanando voluntades, para iniciar el incierto futuro que presto está a llegar.
Sólida alegoría de una ilusión, utópica tal vez por la inutilidad de lo que pretende, al ser inviable la puesta en escena de una realidad añorada, marchita por el castigo del tiempo, que borra inexorablemente la inocencia de un beso, aquél que en el rostro nos dejó marcado el aliento de una expresión querida, deseada, soñada; y sin embargo ilusoria.
Le pido al día fatal que por fin no llegue, y me siga dando aliento entre historias por narrar, fuerza para buscar esas palabras tan difíciles de encontrar, cuando los sentimientos queremos expresar, dándoselos a aquellos que en el afecto encuentran la memoria por escribir, para compartir los sentidos que sin contacto, acongojados se quedan en el cuarto de las ideas desechadas al no poder ser realizables, aunque sea solo de palabra.
¡Cuántos abrazos perdidos!
¡Cuánto me alegra haberos encontrado!




miércoles, 1 de abril de 2015

DE CONCIERTO. - 3 LEÑO

          
                        Portada del disco sencillo del primer LP.


 



                                                                                                                                                                                                                                                                                                            
                                                                                           No soy consciente de haber asistido anteriormente a un concierto de rock de algún grupo español diferente al que fui con mis amigos del barrio a ver a Leño. Además, lo recuerdo como la primera vez; al igual que sucede con todo lo que tiene ese honor de encabezar la sucesión de repeticiones a lo largo de la vida y se queda en la memoria, por eso precisamente.
Lo que no sé, es el número de conciertos de Leño como grupo hasta ese momento, pero no debió dar muchos antes.
No logro situar la fecha con exactitud, pero documentando la situación y el lugar, así como el equipo técnico y demás logística que acompaña a un evento de tal envergadura, deduzco a grosso modo que sería primavera-verano del 78 del siglo pasado. En éste vídeo de "La nana", se puede apreciar la calidad de imagen y escasa parafernalia sobre el escenario, así como iluminación y equipo técnico. Mas o menos así fue como lo recordaba, pero con luz solar del atardecer.


                                     
  En el lugar que plantaron el escenario, hoy existe una urbanización de pisos que bordea el parque de los Frailes en Leganés, y nos reunimos la muchachada rockera con ganas de pasarlo bien, algunos sin conocimiento del grupo. A quien mas recuerdo es a Chiqui Mariscal, precisamente porque "la nana" me impresionó sobremanera.   


                                  

                                                                                      

Las entradas brillan por su ausencia para certificar mi asistencia a cualquier concierto de Leño, pero en la web, he encontrado ésta del año 82, pero anteriormente en el campo de fútbol del Lega, los vi creo que presentando el primer disco, pues la indumentaria que llevaban era la de la portada de dicho disco, actuando junto a Cucharada. En otra ocasión, no se la fecha exacta, junto a Trafalgar dieron un concierto en el cine Ideal (convertido ya en supermercado) de Leganés, todos los espectadores en pie entre las butacas. Menuda movida.

                               
                                                                                                                                                        Leño marcó a mucha parte de la juventud principalmente madrileña que transmitía sus inquietudes a través del rock, siendo el grupo referente de esos años transitorios políticamente, así como en el ámbito social, mostrando sus letras una imagen de la situación en la que se vivía.

Los tiempos que nos tocaron vivir a nuestra generación, sobre todo en esa edad donde se aprende y acumulan experiencias enriquecedoras tanto emocionales como de comportamiento y actitud ante la vida, por todos los acontecimientos sociales y políticos que nos hizo madurar de una manera instantánea sin conocimiento casi de la situación; siendo la música la que contribuyó sobremanera a ir aclarando nuestras posiciones respecto a los acontecimientos vividos.
Y Leño, Asfalto, Burning,  Topo, Bloque. Obús, Barón Rojo, Cucharada..., y tantos mas, colorearon nuestra imaginación.                                                                                                                         

    





                                   

viernes, 27 de marzo de 2015

MACUALA

Parque de Huéscar. Acrílico.




Huéscar, plaza de toros. Años 70. -                   Puerta del sol
conocelasfiestasdehuescar.blogspot.com.es/


                                 
                                             

 La cartera cogida por las asas se balanceaba lentamente al compás de los pasos. Salva miraba en todas direcciones intentando localizar a algún amigo, con quien pudiera recorrer el camino hasta las clases, donde los habían situado el año anterior, alojando los cursos de 2º y 3º, en el edificio de la O.J.E.
Lo mas peculiar y novedoso de allí, era el espacio dedicado al recreo, que contaba con un campo de balonmano, el cuál también era empleado para jugar el hockey sobre patines, que de vez en cuando practicaban jóvenes, que se suponía eran del instituto, o de la organización juvenil que tenía su sede allí. De éste deporte poco conocimiento se tenía de él en aquellos lares y menos a esa edad infantil donde saliendo del futbol, no era muy habitual encontrar acomodo en otros juegos de equipo.
La gran casa señorial, habilitada para la ocupación por la asociación juvenil del régimen y como centro escolar, estaba situada junto a la carretera de Granada, donde comenzaba haciendo intersección la via a Castríl. Al lado de ésta calzada estaba situado el campo de fútbol, que tenía las dos porterías ocupadas con sendos grupos de chiquillos disputando la posesión de una pelota, en el suelo los libros y otras carteras; debajo de la arboleda de la carretera, junto a la acequia tras una portería, estaban otros niños sentados intercambiando cromos, ajenos a cualquier bulla que pudiera alterar la concentración que requería tal negocio. La escandalera del juego, alborotaba la escenificación teatral representada en todo lo largo y ancho del terreno dedicado al futbol y empleado como antesala al patio del colegio que tan próximo estaba.          Las niñas en grupos, ya se acercaban caminando entre sonrisas y cuchicheos, unas correteando detrás de otras, solas iban algunas hasta su colegio, que tan cerca del otro estaba. También se saltaba a la comba, siendo los últimos saltos, rápidos y continuos; una detrás de otra saliendo corriendo según se abandonaba la cuerda.                           
Salva se había juntado con Mirón, que rondaba la puerta del colegio sin definir su entrada, merodeando las proximidades, yendo de un ciprés a otro, recogiendo las pequeñas piñas redondas que al alcance de la mano tenía de árboles tan estilizados.
-¿No has traído los libros?. Preguntó Salva nada mas verle, tirando piñas contra objetos en el suelo.
- Que va, no pienso subir a la escuela.
- ¿Y te vas a quedar aquí?-
- No, me voy p'al río, ¿te quieres venir?.
- Ostias zagal, no me atrevo, si se entera mi padre...
- No se enteran, el maestro no dice nada.
- Joer que no, vive junto a mi casa y como se le ocurra decírselo, no veas la que se lía.
Cogían los dos, pequeños frutos de los alargados árboles; que tras tomar diferentes marcas o sitios donde apuntar, tiraban con clara intención de acertar más veces que el otro, acabando escondiéndose y tomándose ambos como objetivo entre risas y correrías, que tras unos tímidos lanzamientos y viendo que el momento de entrada a clase se acercaba, dieron por finalizado el enfrentamiento.
Mirón le comentó a su amigo la conveniencia de irse  y pasar la tarde recorriendo caminos y jugando. 
Las proximidades del centro escolar ya estaban poblándose de zagales según avanzaba el tiempo, y sin casi margen de respuesta, Mirón conminó a su amigo a seguirlo mientras se alejaba lentamente haciéndole ver su marcha.
En un rápido movimiento de respuesta al envite de su amigo, el Salva salió corriendo detrás de él, haciendo de ésta reacción una carrera hacia un lateral de la carretera con dirección al parque, donde buscarían cobijo bajo la arboleda.
Fugaz fue la entrada al ajardinado espacio entre las risas nerviosas y la gran excitación causada por tamaña osadía cubierta de arrojo y determinación, fuera de la habitual conducta de los dos. 
Dentro del parque entretuvieron el tiempo haciendo correrías entre el laberíntico jardín y escondiéndose con sutileza para evitar las miradas de los paseantes y alumnos del instituto cercano, que también pululaban por allí en el edificio próximo al cuartel de la guardia civil.
Jugaban y se entretenían sentados en los polletes de la pérgola que cruzaba en anchura la longitud del vergel, separando un parterre floreado y con distintos tipos de árboles representativos de la zona; de otro sector mas ajardinado con setos altos cercando a diferentes especies formando una majestuosa arboleda donde la altura y gran follaje, envolvian una plaza central con kiosco, palomar y zona de juegos. Próxima a los columpios, se podia ver  entre las serpenteantes sendas que escondían los setos, la efigie labrada en piedra de una cabra postrada, compañera inseparable y representativa de la historia del parque.
El tiempo parecía no pasar hasta que determinaron abandonar la idílica estancia, que entre correrías y sigilosas escondidas para evitar el oteo de algún cazador susceptible de llamar la atención a dos niños fuera de su hábitat en horario colegial, llegaron a la escalinata que daba acceso al arco amurallado de la Torre del Homenaje, y tras cruzarle llegaron a la puerta de la plaza de toros, que por algún motivo desconocido se encontraba abierta, posibilitando el paso hacia el interior que sin miramientos ni vergüenza realizaron con rapidez y sigilo. 
La nula visión de persona alguna que les hiciese retroceder en sus pasos, les envalentonó hasta bajar al coso de la plaza que tras un salto desde la grada, de la que su pared vertical hacía de barrera del ruedo, en la que habían otras protectoras de situación para los diestros con salida de escape. 
La ilusión era desbordante, el juego se hizo imaginario y fantasioso, acrecentado con el hallazgo de una cornamenta de toro que redondeó la escapada y le dió sentido a los pases de muleta que comenzaron con la fascinación y encantamiento de una experiencia ilusoria, desarrollada con todas las artes que intervinieron en la corrida de toros de aquella tarde inolvidable que incluso tuvo una salida a hombros; aunque simulada y figurada, pues la cruda realidad les hizo salir corriendo velozmente por uno de los vomitorios de la barrera mas cercana, al verse descubiertos por los responsables de la custodia de la plaza que a voz en grito le recriminaron su estancia en dicho lugar.
Llegaron rápidamente a la puerta de salida, como el espontáneo que huye de sus captores cuando intenta hacer una faena, faena que ellos sí hicieron y finalizaron con las dos orejas y el rabo de un toro fantástico, fabuloso en su comportamiento ante los envites de la muleta.
La huida imprevista de la plaza y el tiempo transcurrido, les hizo coincidir con el normal tránsito de la salida del colegio, que veìa a los niños marchar hacia sus casas o entre juegos disfrutando de la libertad colegial; coincidiendo con la apertura de establecimientos junto a la rutina diaria de la población que hacía camuflar la aparición con el resto, naturalizando su presencia en el entorno creado. 
Pletóricos de felicidad, se despidieron en el mismo lugar donde se encontraron, entre alegres sonrisas y exultantes de regocijo junto a los cipreses. Salva corría agitando la cartera al ritmo de las veloces pisadas, en la que se escuchaba el violento desplazamiento del plumier, de los libros y el bloc de escritura, donde seguro haría una reseña de tan estupenda tarde de macuala... y novillos.
                   
                

APUNTANDO MANERAS


 Jarandilla de la Vera. Ribera de la garganta de Puente Parral. Facebook.








Una letra altiva, mayúscula, vocal cerrada posterior, amurallada y con la capacidad necesaria como para albergar cualquier ilusión; vocea al viento su grandeza, comenzando el desarrollo de éste párrafo. Dudo si acierto con el empleo del adjetivo que bautiza al nombre, al situarlo de acompañante del artículo, levanta la mano para pedir atención y participar del protagonismo del que goza esa letra de tan modesto escrito, que aquí se inicia para servir adecuadamente y recomendando la conveniencia de ésta lectura.
Observo y me causa preocupación, a la vez que me enciende las alarmas lumínicas y sonoras del hemisferio cerebral, donde se aloja la enciclopedia del aprendizaje, que aquéllas me alertan de la obligación para replantearme el posible exceso, o en su defecto, la falta de signos de puntuación, que en un primer momento, no se ha establecido numeración.
Las pausas me inquietan, me paran, me detienen entre dos o mas signos y controlan la expresión; un punto caído, derramado de su interior, le cuelga un brazo al pie de la voz, se expande partiendo sin piedad la locución, ésta de atrás y delante, "coma" se hace llamar; en determinados momentos  se le sube sobre la chepa un puntito, creando la confusión en la elección de tan importante separación, otra vez; coma, punto y coma.
¡Qué cansino por dos!. Y hasta tres seguidas sin compasión, he de poner para no verme caer, sí; en la tontería del relato y que me salga barato, si con estas palabras consigo por lo menos  que algo puedan leer.
Hay veces que loco me vuelvo sin deseo ni querencia, pues no es de mi apetencia escribir con tanto comeo. Bendito punto y seguido que tranquilo espera entre alientos de ánimo a seguir la supuesta lectura, imaginaria; que con paciencia encamina la sucesión puntual de un cuento soñado por el lector. Trastabillado salgo del cenagal comatero, dando bandazos sin control. Hasta que me aparte.
Y si del punto me alejo, será levantando una letra.
Adiós y hasta otra.